Los resultados de la segunda vuelta de las elecciones generales evidenciaron diferencias significativas en las preferencias electorales entre las provincias costeras y andinas del norte del país. Mientras algunos territorios de la costa mostraron una mayor inclinación hacia una candidatura, en varias zonas de la sierra se registró un respaldo distinto, configurando un mapa electoral marcado por contrastes territoriales.
Especialistas consultados en Piura, Lambayeque, Tumbes, La Libertad y Cajamarca coinciden en que estos resultados responden a una combinación de factores económicos, sociales y políticos que van más allá de las afinidades partidarias. Entre ellos destacan las demandas vinculadas a la seguridad ciudadana, la infraestructura, el acceso a servicios públicos y la percepción de representación política en distintas localidades de la macrorregión norte.
La Libertad
En La Libertad los resultados evidencian una clara división territorial entre la costa y la sierra. Mientras Keiko Fujimori se impuso en provincias costeras como Trujillo (63,2 %), Gran Chimú (66,6 %) y Ascope (60,2 %), Roberto Sánchez obtuvo sus mejores resultados en provincias andinas como Pataz (65,7 %), Santiago de Chuco (58,9 %) y Virú (57,1 %). Esta distribución coincide con el análisis de Miguel Rodríguez Alvarado, director de la Escuela de Derecho de la Universidad Nacional de Trujillo, que atribuye el respaldo a Sánchez al descontento por la falta de infraestructura, seguridad y servicios públicos en territorios que, pese a generar riqueza mediante la minería o la agroindustria, perciben que los beneficios no llegan a la población local.
En Pataz, por ejemplo, destacan dos problemas centrales: el incremento de la inseguridad, la violencia y la falta de atención a demandas históricas de infraestructura. “Recordemos que el alcalde provincial realizó una marcha para exigir el asfaltado de la carretera que conecta Huamachuco con Pataz. Aunque la vía existe, la población reclama mejoras que permitan una mejor integración territorial”, dijo.
Hacia el otro extremo de la región, Virú alberga algunas de las agroindustrias más importantes de La Libertad y del país, especialmente en la exportación de arándanos y paltas. Sin embargo, aunque estas empresas generan empleo para miles de trabajadores, persiste una insatisfacción vinculada a las condiciones laborales.
El experto explicó que los salarios suelen oscilar entre los S/1.000 y S/1.500, existen jornadas extensas y los beneficios laborales son limitados debido al régimen agrario. Además, se observa un crecimiento urbano desordenado, especialmente en Chao, donde muchas familias migrantes provenientes de Julcán, Otuzco y otras provincias llegan en busca de mejores oportunidades.
“Estas personas ocupan nuevos espacios urbanos sin que exista una adecuada planificación territorial. La falta de servicios básicos, hospitales y equipamiento urbano contribuye a generar malestar. Tampoco se percibe un acompañamiento suficiente de las autoridades locales, el Gobierno central o las propias empresas para ordenar este crecimiento”, explicó el experto.
El especialista considera que existe un componente simbólico vinculado al “castillismo”, ya que “la imagen del sombrero y la representación del agricultor han encontrado eco en sectores andinos que consideran que históricamente han sido relegados y excluidos”. Asimismo, señaló que una parte de la población mantiene la percepción de que la vacancia y el encarcelamiento de Pedro Castillo fueron injustos, sentimiento que aún influye en determinados sectores del electorado.
Según explicó, las poblaciones de la sierra continúan reclamando hospitales, carreteras y servicios básicos, mientras que muchos electores perciben al candidato como una alternativa frente a las élites políticas tradicionales. En esa misma línea, destacó que la elección de un congresista oriundo de Huamachuco representa para estas provincias una mayor cercanía y capacidad de representación de sus demandas.
Respecto a los principales problemas que enfrenta actualmente La Libertad, el especialista advirtió que la paralización de obras públicas ha profundizado el malestar ciudadano. A su juicio, numerosos proyectos de infraestructura vial y sanitaria anunciados tanto por el Gobierno nacional como por el Gobierno Regional no han logrado concretarse.
Piura
Al igual que La Libertad, Piura también experimentó cambios respecto a los votos en la región. En las elecciones generales de 2021, durante la segunda vuelta, Keiko Fujimori se consolidó con alrededor del 60% de los votos a su favor frente a un cercano 40% de Pedro Castillo. En esta reciente jornada electoral, la candidata alcanzó cerca del 57% mientras que Roberto Sánchez, parte de la oposición, obtuvo el 43%.
Para Raúl Martínez Luna, Past Decano del colegio de Economistas de Piura, este escenario demuestra que el fujimorismo ha perdido parte de su respaldo en una región que históricamente ha sido considerada uno de sus bastiones electorales.
“Esa reducción de tres puntos porcentuales representa entre 35.000 y 45.000 votos aproximadamente. Aunque Keiko mantiene una ventaja importante a nivel regional, existe una disminución de su predominio político”, dijo Martínez.
Bajo el análisis del experto, la región se ha dividido en con un fenómeno que ha denominado como “las dos Piuras”, debido a que Keiko Fujimori ha ganado ampliamente en la costa, Roberto Sánchez logró imponerse en gran parte de la sierra. “De los 65 distritos de la región, Sánchez ganó en 37, la mayoría ubicados en las provincias serranas”, explicó Martínez.
“La sierra piurana viene expresando desde hace varios procesos electorales un voto de carácter antisistema. Son territorios donde la población demanda una mayor presencia del Estado, más infraestructura y mejores oportunidades. En contraste, la costa mantiene una economía más vinculada al comercio, la pesca, la agroexportación y la inversión privada, sectores que suelen identificarse más con el discurso promovido por Keiko Fujimori”, agregó el Past Decano del colegio de Economistas de Piura.
Piura registró una votación regional favorable a Roberto Sánchez, los resultados muestran nuevamente una fractura entre costa y sierra. Las provincias andinas de Ayabaca (73,7 %) y Huancabamba (70,5 %) otorgaron amplias mayorías al candidato de Juntos por el Perú, mientras que en la costa Keiko Fujimori ganó en Sullana (68,9 %), Piura (60 %) y Paita (54,2 %).
En ese sentido, Piura reproduce a escala regional lo que ocurre a nivel nacional: una costa que apuesta por un modelo económico asociado a la inversión privada y una sierra que exige una intervención más activa del Estado.
Asimismo, consideró que el próximo gobierno debe priorizar la descentralización y la seguridad ciudadana, problemáticas que afectan de manera creciente a la región. “No necesitamos que el Estado nos esté regalando muchas cosas; necesitamos que nos dé estabilidad social y seguridad ciudadana para que los ciudadanos y emprendedores podamos trabajar sin miedo”, afirmó.
Lambayeque
Lambayeque mostró un comportamiento electoral homogéneo a favor de Keiko Fujimori. En las tres provincias de la región, la candidata superó el 58 % de los votos, alcanzando su mayor respaldo en Chiclayo (59,9 %). Para el sociólogo Rafael Burga, este resultado responde a una combinación de factores históricos y económicos, entre ellos la persistencia del recuerdo positivo que parte de la población mantiene sobre el gobierno de Alberto Fujimori y el peso de una economía regional estrechamente vinculada al comercio, los servicios y la agroexportación, sectores que suelen privilegiar discursos asociados a la estabilidad económica.
Burga considera que Lambayeque presenta una realidad distinta a la observada en zonas andinas de Cajamarca o La Libertad. A su juicio, el peso económico y comercial de Chiclayo influye significativamente en las preferencias electorales.
“Aquí sucede algo muy similar al centralismo. Históricamente se ha dicho que Lima es el Perú; en Lambayeque, Chiclayo es Lambayeque”, sostiene. Según explica, la ciudad concentra gran parte de la actividad económica regional y existe preocupación frente a propuestas que puedan generar incertidumbre sobre el futuro de las inversiones.
Esa percepción se observa tanto en pequeños comerciantes como en grandes empresas agroexportadoras vinculadas al proyecto Olmos. “Los pequeños empresarios te dicen abiertamente: ‘Voy a votar por Fuerza Popular porque la otra opción no me da seguridad’”, señala. En el caso de las agroexportaciones, añade, existe el temor de que eventuales cambios en las reglas económicas puedan afectar el empleo y las inversiones que sostienen miles de puestos de trabajo en la región.
Para Rafael Burga, uno de los principales problemas que enfrenta actualmente Lambayeque es la falta de gestión y planificación de sus autoridades. El sociólogo advierte que existe un creciente descontento ciudadano debido a la escasa ejecución de proyectos y a la ausencia de una visión de desarrollo para la región. “Hay un descrédito muy fuerte”, sostiene. Como ejemplo, menciona la situación de Chiclayo, donde persisten problemas de tránsito, deterioro de las vías y falta de ordenamiento urbano. “Chiclayo es un desastre. Hay un tráfico que ha crecido enormemente, calles rotas por todos lados y un nivel de planificación absolutamente nulo”, afirma.
A ello se suma una preocupación que considera prioritaria para el próximo gobierno central: la seguridad ciudadana y la prevención frente a un eventual fenómeno El Niño de gran magnitud. Burga advierte que Lambayeque sigue siendo altamente vulnerable a eventos climáticos extremos y cuestiona la falta de medidas preventivas. “La agenda prioritaria para cualquiera que asuma la Presidencia es la prevención. Lamentablemente, aquí somos muy reactivos y no actuamos antes de que ocurran los problemas”, señala. En ese sentido, considera indispensable fortalecer la infraestructura de prevención, ejecutar obras pendientes y preparar a la región para enfrentar tanto la inseguridad como los riesgos asociados a futuras emergencias climáticas.
Tumbes
Tumbes fue una de las regiones donde Keiko Fujimori obtuvo su mayor ventaja electoral en el norte, alcanzando el 64,3 % de los votos frente al 35,7 % de Roberto Sánchez. La candidata se impuso en las tres provincias de la región, superando incluso el 71 % en Contralmirante Villar y Zarumilla. Para Pedro Vértiz, director de la Escuela de Contabilidad de la Universidad Nacional de Tumbes, este respaldo está relacionado con la condición fronteriza de Tumbes, donde temas como la inversión privada, el comercio binacional y la inseguridad ciudadana tienen una influencia determinante en las preferencias electorales.
Para el académico Pedro Vértiz, estos factores influyeron en la decisión de un electorado que priorizó propuestas asociadas a la estabilidad económica y la continuidad de las inversiones. “Prefieren un gobierno estable, ligado a las inversiones, y no que corran las inversiones”, señala. Asimismo, considera que la experiencia migratoria en la región ha influido en la percepción ciudadana sobre determinados modelos políticos.
Para Vértiz, la inseguridad ciudadana se ha convertido en la principal preocupación de la región. Recuerda que Tumbes fue durante décadas una ciudad tranquila, pero asegura que la situación ha cambiado drásticamente en los últimos años debido al incremento del crimen organizado, las extorsiones y los casos de sicariato.
Sin embargo, considera que los problemas de Tumbes van más allá de la seguridad. La región enfrenta importantes déficits en infraestructura pública, acceso al agua potable y desarrollo económico. Entre los proyectos más urgentes menciona la construcción de la irrigación de la margen derecha del río Tumbes y la presa derivadora de Guanábano, obras que permitirían ampliar significativamente la frontera agrícola y generar empleo.
“Necesitamos que se haga la irrigación de la margen derecha con su componente Guanábano. Con eso no solamente solucionamos el problema del agua potable, sino también ampliamos la frontera agrícola y generamos más puestos de trabajo”, sostiene.
Vértiz estima que uno de los principales obstáculos para el crecimiento de Tumbes es la falta de infraestructura que facilite la actividad económica y turística. Señala que miles de visitantes ecuatorianos ingresan cada año a la región, pero enfrentan largas demoras en los controles migratorios.
Asimismo, advierte que Tumbes continúa enfrentando serios problemas de abastecimiento de agua potable pese a contar con recursos hídricos durante todo el año. “Tenemos un río con agua permanentemente y, sin embargo, hay sectores que pasan varios días sin servicio y reciben agua mediante cisternas”, señala.
Para el especialista, la ejecución de proyectos de infraestructura hídrica, el fortalecimiento de la seguridad ciudadana y la promoción de inversiones deben convertirse en las prioridades de cualquier gobierno que aspire a reducir las brechas de desarrollo en la región.
Cajamarca
Cajamarca se consolidó como el principal bastión electoral de Roberto Sánchez en el norte del país. El candidato ganó en las trece provincias de la región y superó el 75 % de los votos en territorios como Chota, San Ignacio y Celendín. Para Jorge Luis Soplapuco, actual Director de la Unidad de Posgrado de Derecho en la Universidad Nacional de Cajamarca, este resultado expresa un profundo desencanto con la clase política tradicional y con un modelo de desarrollo que, pese a los importantes recursos generados por la minería, no ha logrado resolver problemas básicos como el acceso al agua potable, la educación, la salud y la conectividad rural. A ello se suma la fuerte identificación de sectores rurales con la figura de Pedro Castillo, cuya influencia sigue siendo significativa en la región.
“Alrededor de las comunidades donde están los grandes complejos mineros no hay agua potable, no hay servicios básicos y la educación está atravesando una crisis de calidad muy fuerte”, señaló el experto. A su juicio, esta situación ha generado una profunda decepción frente al sistema político y ha permitido que Sánchez canalice el descontento existente en amplios sectores rurales.
Respecto a los desafíos que enfrenta Cajamarca, el decano advierte que las prioridades deben centrarse en educación, salud, conectividad y alimentación. Aunque reconoce que existen recursos públicos, cuestiona la calidad de las inversiones realizadas en los últimos años y señala que muchas obras han estado acompañadas por denuncias de corrupción o poca utilidad para la población. “Aparentemente el presupuesto se gasta, pero no en obras de gran incidencia”, afirma. Para el especialista, cualquier gobierno que asuma la conducción del país deberá replantear las políticas de desarrollo regional para evitar que el actual descontento social continúe creciendo y derive en mayores conflictos en el futuro.
Áncash
En Áncash, Roberto Sánchez se impuso con el 56,60 % de los votos frente al 43,40 % de Keiko Fujimori, consolidando una tendencia similar a la observada en Cajamarca. Para César Verastegui, consultor de proyectos, el resultado está vinculado a la percepción de que la inversión pública no ha logrado traducirse en mejoras concretas para la población, pese a los importantes recursos que recibe la región por concepto de canon minero. “Les crean expectativa, pero no logran satisfacer sus necesidades”, afirmó. El especialista recordó que Áncash recibe alrededor de S/ 1.700 millones anuales por canon y, sin embargo, mantiene indicadores de pobreza cercanos al 23 %, situación que atribuye principalmente a problemas de gestión y ejecución presupuestal en los gobiernos regionales y locales.
En este contexto, las cifras de ejecución presupuestal del Gobierno Central en 2025 muestran avances moderados. Piura registró la mayor ejecución con S/ 1.658 millones y un avance de 46 %, seguida por La Libertad con S/ 1.412 millones (44,8 %). Lambayeque alcanzó un avance de 46,9 %, Cajamarca de 41,7 %, Áncash de 39,1 % y Tumbes de 35,2 %. Estos indicadores se desarrollan en regiones donde persisten desafíos relacionados con infraestructura, seguridad ciudadana y acceso a servicios públicos.



