La histórica Casa de Correos y Telégrafos de Lima, ubicada en el corazón del Centro Histórico, ingresó a una nueva etapa de recuperación patrimonial. El proyecto, impulsado por el Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico de Lima (Prolima), plantea la restauración integral del conjunto arquitectónico y la reactivación de sus espacios culturales, varios de ellos cerrados desde el 2019 debido al deterioro de su infraestructura.
La histórica Casa de Correos y Telégrafos de Lima, ubicada en el corazón del Centro Histórico, ingresó a una nueva etapa de recuperación patrimonial. El proyecto, impulsado por el Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico de Lima (Prolima), plantea la restauración integral del conjunto arquitectónico y la reactivación de sus espacios culturales, varios de ellos cerrados desde el 2019 debido al deterioro de su infraestructura.
La iniciativa busca convertir el inmueble en una propuesta que integrará patrimonio arquitectónico, memoria histórica, cultura y gastronomía en un solo espacio de encuentro ciudadano.
Según información de Prolima, el perfil del proyecto ya fue culminado y permanecen pendientes coordinaciones institucionales y la formalización de convenios para asegurar su implementación.
Símbolo histórico del desarrollo y la modernidad en Lima
La Casa de Correos y Telégrafos de Lima, ubicada en la primera cuadra del jirón Conde de Superunda, constituye uno de los inmuebles más emblemáticos del Centro Histórico. Inaugurado oficialmente el 31 de diciembre de 1897 durante el gobierno de Nicolás de Piérola, el edificio fue concebido como un moderno centro de comunicaciones que integraba los servicios de correo y telégrafo, considerados en aquella época un símbolo de progreso y conexión entre el Perú y el mundo.
A lo largo del siglo XX, el complejo fue ampliado y adaptado ante el crecimiento de la ciudad y la demanda de los servicios postales. Entre sus principales intervenciones destacó la construcción del entonces denominado pasaje Carmen —actual Pasaje Piura— inaugurado en 1924 durante el Oncenio de Augusto B. Leguía, una obra que representó el impulso modernizador de Lima en vísperas del centenario de la batalla de Ayacucho.
Ciudadanos dando uso del correo central de Lima en diciembre de 1950. (Foto: archivo EC).
/ EL COMERCIO
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Pese a las modificaciones sufridas con el paso de los años, el inmueble conserva gran parte de su valor arquitectónico original, reflejado en sus patios, vitrales, estructuras metálicas y elementos ornamentales traídos desde Europa a finales del siglo XIX.
Además de su importancia patrimonial, el edificio ha sido escenario de distintas etapas de la historia republicana y cultural del país. Durante décadas funcionó como el principal centro de comunicaciones del Perú y también albergó oficinas públicas, comercios y espacios vinculados al desarrollo administrativo del Estado. Incluso, el lugar sufrió daños durante periodos de conflictividad política, como el atentado ocurrido en 1935 en el Pasaje Piura.

Trabajo de clasificación de cartas en el correo central de Lima en agosto de 1985. (Foto: Humberto Artadi / archivo EC).
/ HUMBERTO ARTADI
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Con el avance de la tecnología y la progresiva pérdida de protagonismo del correo tradicional, el inmueble fue adaptándose a nuevos usos culturales e institucionales. En distintas áreas del complejo comenzaron a funcionar el Archivo General de la Nación, el Museo Postal y Filatélico y, desde el 2011, la Casa de la Gastronomía Peruana, inaugurada como un espacio dedicado a difundir la riqueza culinaria y cultural del país.
Mapa del conjunto patrimonial que muestra a detalle la consolidación de las instituciones culturales y documentales en la obra. (Gráfico: Diego Aquino).
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En 1972, el antiguo Correo y Telégrafo de Lima fue declarado monumento histórico por el entonces Instituto Nacional de Cultura debido a su relevancia arquitectónica y urbana dentro del Centro Histórico de la capital. Sin embargo, pese a su valor patrimonial, varias áreas del edificio fueron cerradas en los últimos años debido al deterioro de la infraestructura, situación que motivó el actual proyecto de recuperación impulsado por Prolima.
Proyecto de recuperación integral
La propuesta contempla la intervención de las principales instituciones que hoy funcionan dentro del complejo patrimonial: la Casa de la Gastronomía Peruana, el Museo Postal y Filatélico y el Archivo General de la Nación (AGN). Todas ellas serán restauradas, renovadas y fortalecidas.
Uno de los principales ejes será la recuperación de la Casa de la Gastronomía Peruana, cerrada desde hace seis años por problemas estructurales. El proyecto plantea restaurar el inmueble y a su vez implementar una nueva propuesta museográfica en coordinación con el Ministerio de Cultura.
Renderización que visualiza el trabajo final del Restaurante. (Imagen: PROLIMA).
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El espacio incluirá exhibiciones permanentes y temporales, áreas de degustación, investigación y formación vinculadas a la cocina peruana, así como ambientes destinados al intercambio cultural y educativo.
Museo Postal y Archivo General
La iniciativa también considera la restauración total del Museo Postal y Filatélico, otro de los espacios clausurados desde el 2019. La intervención contempla recuperar materiales originales, restituir vitrales históricos desaparecidos y eliminar divisiones internas añadidas posteriormente que alteraron la estructura original del edificio.
Con ello, se busca recuperar la lectura arquitectónica y el valor histórico del recinto, considerado un testimonio del desarrollo del sistema postal y las comunicaciones en el Perú.
Renderización que visualiza el trabajo final de uno de los espacios que tendrá el museo. (Imagen: PROLIMA).
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En paralelo, el Archivo General de la Nación será sometido a una restauración integral y a una reconfiguración de espacios. Actualmente, la entidad solo opera en una tercera parte del área que administra debido al mal estado de la infraestructura.
La propuesta incluye nuevas salas de consulta e interpretación, áreas de apoyo para el público y un plan de reforzamiento estructural que permita garantizar la adecuada conservación documental.
Las obras también alcanzarán al Pasaje Piura, donde se plantea restituir elementos originales como vitrales históricos, atlantes decorativos y bloques de vidrio ubicados en el suelo que permitían el ingreso de luz natural al sótano.




