El Perú, como muchos países de la región, enfrenta actualmente un debate urgente sobre seguridad. No obstante, hay una pregunta que casi nunca nos hacemos: ¿qué tipo de territorio estamos construyendo? Durante años, en las ciudades latinoamericanas, se ha invertido en territorios mal planificados, barrios desconectados, ciudades que crecen rápido, pero sin proyecto urbano.
Un claro ejemplo han sido Bogotá, Sao Paulo, Río, Lima, Santiago, entre otros. La seguridad no es solo una tarea que incumbe a las fuerzas policiales, sino es una decisión de política pública a largo plazo, tal como la planificación urbana.
Caso Colombia
Cuando el Estado no llega o lo hace tarde a un territorio, otros llegan primero. Cuando no hay transporte adecuado, sistemas de transporte masivo, equipamientos o infraestructura social, espacios públicos ni oportunidades para el trabajo, el delito ocupa dicho vacío.
Cesar Henao, presidente de la Corporación Nacional en Derecho Urbano, comentó que en Colombia se luchó con estos fenómenos urbanos todo el tiempo. Hoy en día dicho país tiene alrededor de 4,9 millones de hogares en carencia habitacional, mientras que el Perú, guardando sus proporciones del total de la población, cuenta con cifras similares en cuanto al déficit de vivienda tanto cualitativa como cuantitativa.
“Ahora bien, en Colombia para contrarrestar esta problemática se ha optado por ordenar el territorio con los Planes de Ordenamiento Territorial, el cual es una norma nacional, para la cual debe contar con programas y proyectos para la generación de nuevos suelos con urbanismo para vivienda social y de interés prioritario, como también planes de mejoramiento de viviendas“, indicó.
Henao señaló que existen además instrumentos de planificación que pueden proponer tanto el sector publico como el sector privado (inmobiliarias, desarrolladores y/o constructores) de planes parciales o macroproyectos de vivienda, fomentando el urbanismo planificado a escala intermedia. La tarea es de todos, por tanto planificar es gobernar.
¿Qué se requiere para planificar bien?
De acuerdo, al experto, para planificar bien se requiere:
- Ordenar el crecimiento urbano
- Evitar la segregación territorial
- Garantizar presencia institucional cotidiana
- Diseñar ciudades donde la gente esté en la calle, no escondida
Un análisis comparado
Medellín entendió que la violencia no se combatía solo con fuerza pública (policía, ejercito), sino recuperando el territorio para la ciudadanía, por tanto, conectó barrios excluidos tales como la Comuna 13, invirtió en educación y cultura con grandes bibliotecas en las comunas, y llevo los edificios públicos a los territorios y a zonas olvidadas. “El resultado fue disminuir los homicidios, mayor control institucional y cohesión social. Es decir, que cuando llega el Estado con el urbanismo, la violencia retrocede», dijo Henao.
En ese sentido, hizo una comparación con Lima, ya que justamente sostuvo que el crimen organizado se fortalecido aquí porque la ciudad creció de forma desordenada, fragmentada y sin presencia estatal permanente en varios distritos. “La gente en Lima quiere poder caminar tranquila, y eso ocurre cuando hay calles activas, transporte integrado y espacio público que se use“, manifestó.
Respecto al Callao, Henao consideró que es un territorio estratégico donde el problema no es solo criminal, sino que es de control urbano y portuario. Resaltó que el crimen ocupó zonas donde el Estado no planificó ni integró la ciudad con el puerto. «Nueva York tenía un problema común de zonas estratégicas degradadas, economía ilegal infiltrando espacios urbanos, espacios públicos abandonados. ¿Qué acciones se realizaron?: recuperación activa del espacio público, peatonalizando del espacio integrando la cultura con el comercio y dejando usos permanentes“, detalló.
El resultado fue la disminución del delito en zonas recuperadas, reapropiación ciudadana, mayor control social informal.
Por otro lado, el experto trajo a colación Trujillo, ciudad tomada por las extorsiones. Explicó que dicho delito prospera donde hay barrios desconectados, zonas industriales mal integradas y espacios urbanos sin control social. Es decir, Trujillo creció rápido, pero sin estructura urbana clara. «Si se compara con Barcelona, hubo un problema común de expansión urbana desordenada, dependencia del automóvil, calles vacías y fragmentadas. Pero, la ciudad decidió desarrollar supermanzanas para reducir el tráfico interno y activar el espacio público barrial“, agregó.
El resultado fue más vida urbana, menor delito y mejor percepción de seguridad. “Barcelona demostró cómo revertirlo. Por tanto, consideramos que la política pública podría ser que ordenar Trujillo, es una política de seguridad”, destacó.




