La zona de Otuma, ubicada en la provincia de Pisco (Ica), es una franja costera poco habitada con características geográficas y climáticas marcadas por un litoral lleno de pendientes y plataformas de abrasión formadas por sedimentos marinos. El terreno es árido y plano, interrumpido por algunas salinas como las de Otuma, que destacan por su coloración blanca y textura quebradiza. Se trata de una zona desértica, sin vegetación densa, con suelo seco y polvoriento, que dificulta el acceso terrestre fuera de caminos marcados.
Newsletter Buenos días

El mar frente a Otuma es frío y de oleaje moderado, condicionado por la corriente de Humboldt. La profundidad marina aumenta gradualmente, lo que puede dificultar la detección inmediata de objetos sumergidos. Los vientos predominantes soplan desde el sur, especialmente por las tardes, y alcanzan velocidades promedio de 13 a 18 km/h. El clima es extremadamente seco, con escasas precipitaciones a lo largo del año, temperaturas que varían entre 10 °C y 33 °C, y alta radiación solar.
Estas condiciones hacen de Otuma una zona inhóspita, donde una búsqueda aérea o terrestre puede verse dificultada por el entorno desértico, la amplitud del terreno y el acceso limitado.
Dos semanas de intertidumbre
La alférez de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), Ashley Vargas, permanece desaparecida desde el 20 de mayo, cuando realizaba un vuelo de instrucción en Pisco, región Ica. Desde entonces, su familia ha desplegado sus propios esfuerzos de búsqueda, mientras la Fiscalía Provincial Corporativa de Pisco ya inició diligencias preliminares. Sin embargo, el abogado de la familia y tío de Ashley, José Ocampo, denunció que la FAP no ha entregado información clave que permita avanzar en la investigación.
Ante esta situación, la familia de la joven aviadora evalúa presentar una denuncia penal contra la FAP por el presunto delito de homicidio simple.
Según Ocampo, la institución ha mantenido una comunicación “nula” con los familiares de Ashley y no ha respondido a ninguna de las solicitudes de documentación técnica realizadas por el Ministerio Público desde el 23 de mayo. Entre los requerimientos figuran los informes de mantenimiento de la aeronave, los sistemas de eyección y el localizador de emergencia.

Preguntas sin respuesta
“A la fecha, no han presentado un solo escrito. Por eso cuestionamos el proceder de la FAP: no buscan a los testigos que vieron cómo la nave expulsaba humo antes de caer al mar, ni entregan la documentación a la Fiscalía. ¿O acaso no la tienen? Esa es la pregunta”, expresó el abogado.
Uno de los puntos críticos que ha señalado la familia es la falta de información sobre los pirocartuchos, el mecanismo que activa el asiento eyectable del avión. Ocampo sostiene que todo indica que el sistema de eyección no funcionó, lo que habría impedido a Ashley activar su localizador.
“El tema de los pirocartuchos es central. Si no se activaron, Ashley no pudo eyectarse, y sin eyectarse, ella misma no podía activar su localizador, ya sea en el mar o en tierra firme”, explicó.
El abogado también aseguró que la Fiscalía solicitó toda la información necesaria para esclarecer la operación en la que —según afirma— la alférez habría fallecido. “Hemos pedido transparencia en los mantenimientos del avión, en el funcionamiento de los asientos —a través del fabricante, que es quien certifica— y, sobre todo, en lo relacionado a los pirocartuchos”, señaló.

Una llamada misteriosa
A esta preocupación se suma un hecho alarmante: el padre de Ashley habría recibido una llamada anónima al llegar a la base de la FAP, en la que le pidieron no hablar con la prensa. Además, según la versión de la familia, habrían sido ellos —y no la institución— quienes encontraron una de las piezas de la aeronave siniestrada, hoy en manos de la FAP.
“Desde el primer día que llegó [el padre de Ashley], recibió una llamada anónima. Le dijeron que no debía hablar con la prensa y que todo debía mantenerse en secreto. Por eso, tras tres días de inconsistencias en la base, decidió salir para seguir buscando a su hija con sus propios medios”, relató Ocampo.
La denuncia penal por homicidio culposo ya está en evaluación, aunque no se descarta que el caso se eleve a homicidio simple, dependiendo de los resultados de las pericias técnicas a la aeronave.
“Desde mi perspectiva, esto podría ser considerado homicidio simple. Si no se demuestra que los asientos estaban certificados y que no pudieron activarse a tiempo, estaríamos ante un caso de dolo eventual”, advirtió el abogado.

Por ahora, la prioridad de la familia es una sola: encontrar el cuerpo de Ashley Vargas. Según Ocampo, su padre lidera diariamente las labores de búsqueda desde la madrugada en la playa Mendieta, con apoyo logístico.
Unidad de rescate
En una entrevista con El Comercio, Carlos Alberto Flores, miembro del equipo de respuesta rápida de emergencia de Rescate Off Road Perú —agrupación que participa en las labores de búsqueda de Ashley Vargas— brindó las últimas actualizaciones sobre el caso. “Nuestra labor actual se desarrolla en la zona de Mendieta. Hemos detectado ciertas anomalías en el movimiento del mar que nos llevan a sospechar dónde podría encontrarse la mujer. Además, hemos hallado más piezas del avión”, expresó.
“Cabe resaltar que la Marina ha establecido un cerco muy estricto. Nosotros estamos operando con embarcaciones de empresas que se han unido a la causa, pero la entidad no permite avanzar más allá de ciertos límites. Lamentablemente, Ashley aún no aparece”, añadió.
Indicó también que la FAP ha desplegado aviones, helicópteros y equipos de buzos, mientras que la Marina realiza labores de barrido. “Por nuestra parte, contribuimos con una embarcación desde la cual, hace dos días, venimos realizando búsquedas en la zona sur de Mendieta, aunque hasta ahora sin resultados. Ese cerco que se ha instalado no nos ha permitido ingresar más allá”, señaló.

Carlos Alberto Flores explicó que Ashley realizó el vuelo completamente sola. “Estaba volando de norte a sur. Testigos afirman que el avión iba en vuelo y, en un momento en que el motor se aceleró, se escuchó un impacto. Luego, la nave desapareció, por lo que se presume que se habría hundido. Ella contaba con un sistema GPS que registraba sus rutas. Su última comunicación radial fue sobre la isla Panetón; luego debía dirigirse a Laguna Grande, pero esa parada nunca se registró”, detalló.
“Los aviones cuentan con un sistema de eyección, que permite al piloto eyectarse en caso de emergencia: se acciona una palanca, se activan pirocartuchos que revientan el cristal de la cabina y el asiento es expulsado con ayuda de un paracaídas. No se sabe por qué este sistema no se activó en el avión que pilotaba Ashley; eso debe investigarse”, precisó.
Finalmente, al ser consultado sobre la posible demanda de la familia contra la FAP, comentó que él ha visto el trabajo no solo de la FAP, sino también de la Marina y otras entidades involucradas. “No tengo nada que reprocharle a la familia. No sabemos lo duro que debe estar siendo para ellos; yo también soy padre. No estoy aquí para acusar a nadie. Mi función es colaborar en las labores de búsqueda. Las responsabilidades, si las hay, deberán esclarecerse en su debido momento. Ahora lo importante es encontrar a Ashley”, concluyó.
Versión de la FAP
En respuesta a las acusaciones, la Fuerza Aérea del Perú informó que la aeronave KT-1P presentaba condiciones operativas adecuadas antes del vuelo y rechazó que esta estuviera obsoleta. Asimismo, indicó que los padres de la alférez permanecieron en la Base Aérea durante la primera semana tras el incidente, y que su salida fue una decisión propia, tomada hace tres días.

Respecto a las declaraciones del abogado, el comandante general de la Fuerza Aérea del Perú (FAP), Carlos Chávez, cuestionó su competencia técnica. “No tiene conocimientos de aviación ni técnicos. Lo único que hace es generar confusión y dañar las esperanzas de la familia”, declaró.
La FAP indicó a El Comercio que “los esfuerzos realizados han permitido recuperar gran parte del fuselaje de la aeronave. Las labores de búsqueda continúan. Se ha establecido un perímetro de seguridad para no interferir con las tareas. Además, un equipo adicional se unirá a las labores de rescate. Hemos cumplido con poner a disposición de la Fiscalía todos los registros documentarios del caso”.
“No se ha producido un hecho similar en nuestro país, con un alumno solo, desde hace 39 años. Lamentamos profundamente lo ocurrido y reiteramos nuestro compromiso de encontrar a nuestra aviadora”, agregó.
La búsqueda de Ashley Vargas: cronología y teorías de su desaparición
Las autoridades continúan con la búsqueda de la alférez Ashley Vargas Mendoza (24), quien desapareció la tarde del martes 20 de mayo mientras realizaba un vuelo táctico en la Reserva Nacional de Paracas, en la costa de Ica, al sur de Lima.

Hasta el momento, solo se han hallado restos de la aeronave. Los familiares de la joven han denunciado que las labores de búsqueda no se realizan de manera adecuada, mientras que la FAP asegura que diversas instituciones se han sumado al operativo.
La aeronave que piloteaba Ashley despegó del Grupo Aéreo N.º 51 de Pisco, en Ica, cerca de las 4 de la tarde del martes. Se trataba de su último vuelo antes de graduarse como piloto militar. Debía realizar un recorrido de 30 minutos a bordo de una aeronave KT-1P, de fabricación surcoreana.
Sin embargo, a las 4:08 p.m., la base aérea perdió contacto con Vargas Mendoza. Se presume que la aeronave habría desaparecido en las inmediaciones de la isla Panetón, dentro de la Reserva Nacional de Paracas. La joven piloto estaba muy entusiasmada por culminar su curso y alcanzar el grado de piloto militar.
Un grupo de personas que recolectaba algas en una playa de la reserva, así como turistas y deportistas que hacían trekking, vieron una aeronave emitiendo humo en el aire. Segundos después, escucharon una explosión, lo que hace suponer que la nave cayó al mar.












