Estados Unidos está cerca de volver a la Luna con una misión tripulada, después de más de medio siglo, marcando un hito en la carrera espacial. Para eso cuenta con la misión Artemis 2, que acaba de enfrentar un nuevo retraso debido a una fuga de combustible durante uno de sus ensayos clave. Su lanzamiento estaba previsto para el 8 de febrero.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Los astronautas seleccionados para cumplir la misión son Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch (NASA), y el astronauta Jeremy Hansen (Agencia Espacial Canadiense).
Según la agencia AFP, para el programa Artemis se ha invertido 95 mil millones de dólares, mientras que para el programa Apolo el costo superó los 300.000 millones de dólares.
Dos piezas claves
Pero nada de esto sería posible sin la tecnología.
La pieza clave es la nave espacial Orion. Es la última nave construida por la NASA para el viaje de humanos, y será la que recorra más distancia. Está compuesto por varias partes y destaca el módulo de tripulación, también llamado Cápsula, construido por Lockheed Martin, y que puede proporcionar espacio habitable en misiones para cuatro astronautas durante 21 días sin necesidad de acoplarse a otra nave espacial.
Le siguen algunas partes como el recipiente a presión, la carcasa trasera, el escudo térmico capaz de soportar temperaturas de casi 2.600 °C, los propulsores del sistema de control de reacción. El interior está trabajado en estructura de aluminio de vigas entrecruzadas y para el alojamiento se cuenta con tanques y un dispensador de agua potable para rehidratarse y calentar la comida.

Esta es la estructura de la nave Orion, que llevará a cuatros astronautas hasta la Luna. (Foto: NASA)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
La radiación es uno de los problemas, en especial cuando hay una erupción solar. Para esto, los astronautas cuentan en la nave con dos amplios compartimentos de almacenamiento en el suelo de la cápsula. La nave también cuenta con 33 motores, y el principal proporcionará las capacidades de maniobra en el espacio.
Si bien se trata de tecnología avanzada, hay un elemento que sigue siendo usado: el paracaídas. Esto reducirá inicialmente la velocidad de la nave de aproximadamente 40.000 km/h a 520 km/h. Se trata de un sistema de 11 paracaídas que reduciría la velocidad a 32 km/h para cuando la nave toque el Océano Pacífico.
MIRA: El recuerdo de las cabinas telefónicas: algunas siguen funcionando y otras tiene una nueva utilidad
Y qué sería de la nave sin un cohete que la lleve al espacio. Se trata del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) que impulsará a los astronautas con un cohete integrado y de un solo uso, con una capacidad de 756 mil galones de combustible.
Consta de varias partes, o componentes de propulsión. La etapa central reúne tanques de propulsor, motores y puntos de fijación para un par de cohetes sólidos. Estos están encargados de dar mayor empuje y dirección durante los dos primeros minutos de vuelo.

Así es SLS, el moderno Sistema de Lanzamien Espacial de la NASA. (Foto: NASA)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
También cuenta el sistema con cuatro motores de propulsión RS-25, alimentados con hidrógeno líquido criogénico desde la etapa central. Se debe mencionar, además, una etapa superior cuyo combustible es hidrógeno líquido y oxígeno líquido.
Es lo más grande que se ha hecho en sistema de propulsión. La etapa central tiene unos 64 metros de altura y casi 9 metros de diámetro. Su peso es de 1089 toneladas. La finalidad es que pueda ser usado en misiones espaciales profundas.
Un vuelo que se hace esperar
Artemis 2 ha enfrentado varios retrasos desde su puesta en marcha y un último retraso ocurrió esta semana, cuando se realizaba un ensayo general en condiciones reales.
Se contemplan catorce ventanas de lanzamiento entre el 8 de febrero y el 30 de abril, es decir, oportunidades para que tanto la Tierra como la Luna estén en posición para completar la misión. “Renunciamos a la ventana de febrero y apuntamos a marzo para el lanzamiento más temprano posible de Artemis 2″, dijo el administrador de la NASA, Jared Isaacman.

A medida que la nave Orion orbita la Tierra tendrá que deshacerse de los cohetes. (Foto: NASA)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El lanzamiento será en el Centro Espacial Kennedy, en Florida.
La ruta que seguirá será en base a la experiencia de Artemis 1. Una vez realizado el lanzamiento, la nave Orion tendrá que deshacerse progresivamente de los propulsores, los paneles del módulo de servicio y el sistema de aborto de lanzamiento, todo esto antes de que se apaguen los motores de la Etapa Central del SLS.
La misión Artemis 2 realizará un recorrido elíptico entre la Tierra y la Luna, pero antes de entrar en dirección del satélite terrestre orbitará dos veces nuestro planeta. Con cada vuelta se aumentará la distancia, entre 185 y 74.000 kilómetros sobre la Tierra, y servirán para que alcance la velocidad suficiente para el eventual impulso hacia la Luna.















