El color rojo. Como la mitad del símbolo central de la bandera de Corea del Sur, Taegeuk. Como una parte del yang, en la mística coreana, que representa luz y buena suerte. Como el color del corazón del ejército de fans de BTS (ARMY) latiendo alrededor del globo. Como los discos fonográficos de las canciones de “Arirang”, nuevo álbum de la banda surcoreana más popular del siglo XXI. ¿Qué hay detrás de los colores y la identidad que envalentonan este disco ya voceado para ser el mejor del año? El grupo viene de casi dos años de pausa desde 2022, cuando RM, V, Jimin, Jin, Suga, J-Hope y Jungkook decidieron abrirse paso como solistas y luego cumplir con el servicio militar obligatorio, un proceso que terminó por convertirse en un viaje de introspección.
En una transmisión en vivo a través de Weverse, RM explicó que “Arirang” busca definir la identidad de Corea del Sur y, al mismo tiempo, narrar la historia del grupo a través de sus letras. No es una afirmación menor. Desde su debut en 2013, BTS ha acumulado hitos que incluyen múltiples números uno en el Billboard Hot 100, premios internacionales y una expansión mundial sin precedentes para el k-pop. El álbum, quinto de larga duración, se lanza el jueves 20 de marzo a las 11 p. m. (hora de Perú) y cuenta con 14 canciones en su tracklist.
Los números acompañan la expectativa. Según datos de la distribuidora YG PLUS, “Arirang” registró 4,06 millones de pedidos anticipados (“preventa”) hasta el 22 de enero, superando el récord previo del disco con nuevo material original “Map of the Soul: 7″ (2020). En Spotify, el nuevo álbum también superó el millón de “pre-guardados”, una antesala que anticipó gran cantidad de reproducciones en streamings.
En redes sociales, los comentarios debajo de los avances del regreso del grupo apuntan en una misma dirección: “Arirang” podría convertirse en el álbum del año. La canción “SWIM”, que contará con videoclip, aparece como una de las apuestas más fuertes para dominar rankings globales.
Qué llamativa la propuesta de BTS. Aún no se ha lanzado y la expectativa es tan alta como las razones de su posible éxito. Según Daisy Saravia, docente de literatura coreana en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y del Centro de Estudios Orientales de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), tres factores explican el éxito de “Arirang”: la reafirmación de “ser coreano”, la narrativa nostálgica e identitaria, y una estrategia cultural de Corea del Sur que trasciende lo musical. Todo parece girar, otra vez, alrededor de los símbolos de color rojo.
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“Lo que más impera es cómo la idea de un patrimonio cultural se une a la producción de alto nivel. En algunas entrevistas, BTS decía que buscaban un sonido tradicional, pero que también sea algo global, innovador y que apunte a renovar la escena musical”, explica Daisy Saravia.
(Versión de “Arirang” en la interpretación lírica de la cantante Kim Young-Im debajo)
“Arirang” es, de hecho, el nombre de la canción folclórica más representativa de Corea del Sur, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2012. Con más de 3.600 variantes, su historia está ligada a la identidad colectiva del país y a un sentimiento conocido como “han”. Significa nostalgia, dolor y resiliencia por acontecimientos históricos, como la guerra contra Japón, la invasión china y la ocupación japonesa que finalizó con la Segunda Guerra Mundial.
“A su vez, surge la raíz de la ocupación japonesa que va de 1910 a 1945, cuando la canción empieza a adquirir gran potencia, porque es un motivo para hablar de la identidad y la resistencia de los coreanos, de tener que separarse, de tener que de pronto ver a sus seres queridos distantes o a su propia nación disgregada por la guerra”, añade Saravia.
Como peruanos, tal vez se entienda mejor si decimos que “Arirang” ocupa un lugar similar al de una canción criolla emblemática en Perú, como las composiciones de Chabuca Granda o Arturo “Zambo” Cavero. Pero esa melodía coreana es una canción folclórica, antigua y anónima. Se escucha como si fuera el himno nacional de Corea. En el trailer de la canción de BTS titulado “Cuál es tu canción de amor”, comienza dando como información que “siete jóvenes coreanos capturaron las primeras grabaciones de audio conocidas de coreanos en Washington, D.C.” en julio de 1896. Dice que no pretende desviar hechos históricos, pero anuncia que el registro histórico sirve como inspiración para el nuevo disco de la banda.
“La canción tradicional ‘Arirang’ habla de la persona que se separa del ser amado y que espera. Amor no correspondido, distancia emocional o física. Hay una suerte de despedida, que normalmente aparece en la poesía coreana y cruza con lo rural, la visión de la naturaleza y el folclor asociado a la vida de los aldeanos. Por lo mismo, es una canción popular”, detalla Saravia.
No es la primera vez que BTS se acerca a melodías tradicionales coreanas. En 2016, el grupo interpretó “Arirang” durante la KCON en Francia, en un momento en que aún no alcanzaba el estatus global actual. También rindieron homenaje a Seo Taiji & Boys, pioneros del k-pop, reinterpretando temas como “Come Back Home” y “Class Idea”. En ese momento, querían cruzar la tradición con la modernidad.
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“Hay que pensarlo como un punto de vista de industria. Yo creo que es el grupo coreano que está en la mira de todos, incluyendo el gobierno y las entidades culturales. Este no es un grupo cualquiera, es un grupo que, como ha tenido un éxito global, se espera justamente que sean una suerte de embajadores culturales”, señala Saravia.
El alcance de “Arirang” va más allá del disco. La gira Arirang World Tour contempla 79 conciertos en 34 regiones, una de las más ambiciosas en la historia reciente del pop. A esto se suma la expectativa de transmisión global —incluyendo plataformas como Netflix— que ampliaría aún más su alcance.
El simbolismo del regreso se refuerza con la elección de la Puerta Gwanghwamun como escenario de “comeback” (regreso) de la banda a los escenarios. Esta puerta histórica del Palacio Gyeongbok ha sido durante siglos un eje de poder, identidad y administración estatal en Corea.
“Por eso, diría que aquí funciona, en principio, la reconexión con el fandom coreano, porque es cierto que, en estos cuatro años de separación, ha habido también algunos percances. Noticias, polémicas, mínimas en comparación con otros grupos como Big Bang, pero existe presión de la industria y del Estado sobre la banda. El título del disco no es casualidad, no es solamente un concepto bonito, sino también una idea de acentuar lo coreano y la presencia del soft power (fuerte diplomacia cultural)”, afirma Saravia.
Ese vínculo con el Estado no es nuevo. BTS ha sido designado como enviado presidencial especial en diferentes países y ha participado en foros internacionales como la ONU, reforzando la imagen de Corea del Sur a nivel global. En el creciente contexto del k-pop, por qué no pensar en “Arirang” también como una pieza diplomática. Incluso el color rojo, eje simbólico del álbum, generó interpretaciones que lo vinculan con el partido político People Power Party (PPP), asociado a la alcaldía de Seúl. Aunque no hay confirmación oficial de ello, la lectura está ahí.
“Más allá de si es o no el ‘álbum del año’, el disco tiene el potencial de convertirse en el proyecto más importante en la carrera de BTS, porque llega en un momento de transición definitiva”, sostiene el divulgador de cultura k-pop e influencer, KITO.
Explica que BTS atravesó varias etapas, como una fase inicial marcada por la búsqueda de identidad, con trabajos como “2 Cool 4 Skool” (2013); un periodo de expansión emocional con “The Most Beautiful Moment in Life” (2015 en adelante); una narrativa sobre el amor propio con el álbum musical “Love Yourself” (2018); y una consolidación global con “Map of the Soul: 7″. Fueron las etapas de los chicos.
Sin embargo, “Arirang” introduce como algo nuevo la experiencia individual de cada miembro como artista independiente. Durante la pausa iniciada en 2022, cada uno exploró su propio sonido, desde “Indigo” de RM hasta “Golden” de Jungkook o D-Day de Suga. Ese recorrido ahora converge en un proyecto colectivo.
“A nivel musical, es una declaración de identidad que se ve reforzada por la participación de los miembros en la composición y producción. RM está acreditado en casi todo el proyecto, junto a contribuciones significativas de SUGA y J-Hope. El álbum prioriza la autenticidad y la introspección. Sin embargo, esta búsqueda no se limita a lo interno, porque su red de colaboradores internacionales de alto perfil, entre ellos Diplo, Mike Will Made-It, Flume y Ryan Tedder, amplía su alcance sonoro, generando un diálogo entre lo local y lo global”, explica KITO.
El rojo vuelve entonces como una idea que atraviesa todo: identidad, historia, emoción y estrategia. ¿Será el color que definirá un éxito musical en 2026? El mes de marzo revelará el gran paso de BTS. ¡ARMY, griten con fuerza!













