El primer pensamiento que vino a la cabeza de una fan peruana del staff de fanclub de BTS cuando escuchó “Arirang” fue un suspiro con la mano en el corazón: “Por fin. Regresaron”. Tras casi cuatro años de pausa musical desde 2022, el grupo de siete integrantes surcoreanos (RM, Jimin, V, Jungkook, Suga, Jin y J-Hope) vuelve con un lanzamiento que reactivó de inmediato al ARMY, su ejército global de seguidores.
El álbum “Arirang” se lanzó la noche anterior con una transmisión especial en la plataforma para fans del k-pop, Weverse. El nuevo disco de BTS incluye 14 canciones, una cifra menor frente a álbumes anteriores, pero suficiente para condensar el proceso que atravesaron sus integrantes entre proyectos solistas y el cumplimiento del servicio militar obligatorio en Corea del Sur, finalizado en junio de 2025. El tracklist —que recorre títulos como “SWIM”, “Body to Body”, “Hooligan” o “Merry Go Round”— deja ver una estructura que avanza desde la tensión hacia una idea de retorno a casa y a su esencia de adultos de 30 y 31 años.
El disco reúne a productores como Diplo, Ryan Tedder, Mike WiLL Made-It (de Estados Unidos) y El Guincho (España). Jungkook, que trabajó con este último en “Hooligan”, resumió este trabajo en conjunto en una transmisión en vivo: “Tuve que leer muchos tracks y estaba asombrado sobre su trabajo, cuán refrescante y nuevo era. Sentí rápidamente mucha presión sobre cómo darle el mejor uso. Quisiera volver a trabajar y tener otra sesión con los productores y compositores que estuvieron involucrados en el disco”.
LEE MÁS: Robbie Williams: de su clásico “Angels” a “Britpop”, el artista se reinventa y pisa Lima por primera vez
Desde dentro, el proceso implicó ajustes importantes. “La perspectiva del extranjero es: ‘Oh, ustedes son 7, entonces pueden hacer música solos’. Pero tenemos que considerar muchas cosas y digerir muchos géneros al mismo tiempo”, explicó RM sobre su trabajo. “Para audiencias de Los Ángeles, Europa o América Latina nos importa estar en constante transición, especialmente después de la baja militar. Porque muchas cosas cambiaron cada vez más rápido para nosotros. Teníamos que ajustarnos a otra frecuencia y por eso fue importante el papel y las mentes de estos productores en nuestro regreso”, agregó.
“Body to Body” abre el tracklist de “Arirang”, y su letra arroja una consigna por la que muchos saltarán en su primer concierto de “comeback”: “Necesito que todo el estadio salte
/ Baja tu teléfono, vamos por toda la diversión”. Y continúa con otras frases como “Guarda las armas, cuchillos, y teclados” y “La vida es corta, vacía tu odio”. Es una entrada sin rodeos a un álbum concebido en buena parte en Los Ángeles durante 2025 junto a productores estadounidenses. Se percibe una búsqueda por acercarse a la dureza del rap más frontal, y con ello una onda de masculinidad y sofisticación de su música. Aun así, el pulso pop sigue presente y atraviesa varias canciones.
Escuchado de corrido, el disco deja una primera impresión de que está dividido en dos momentos. La primera mitad —que se extiende hasta “No.29” y “SWIM”— funciona como un desfogue, con letras que empujan hacia afuera la tensión acumulada; luego, el ritmo se repliega y aparece lo más romántico y varias metáforas sobre su trayecto de vida en los últimos años. Esa parte tiene más cercana al ADN del k-pop que BTS ha construido a lo largo de su carrera.
“No.29” marca ese punto de inflexión. Se escucha un único sonido de la emblemática Campana del Rey Seongdeok, el tesoro nacional número 29 de Corea del Sur. La tonada actúa como bisagra dentro de una narrativa que sugiere el tránsito de una juventud que cambia de piel, que deja atrás cierta urgencia para asumir otra forma de estar en el mundo. El terreno se prepara para “SWIM”, donde el discurso se expande. Al final del recorrido aparece “Into the Sun”, trabajo atribuido por BTS a Jimin principalmente. Algunos lo interpretan como cierre simbólico de esta etapa. Hay algo de regreso ahí, una resonancia que conecta con los inicios del grupo, cuando aún eran los jóvenes de una agencia pequeña y el futuro no estaba asegurado.
LEE MÁS: “Tener este reconocimiento da más ganas de seguir creando”: una conversación con los ganadores históricos de los Premios Luces
“Estamos felices de que los siete integrantes hayan participado de la composición y producción de este álbum. Escribir sus letras es algo que caracteriza a BTS desde sus inicios (en 2013), pero con ‘Arirang’ hemos notado una madurez enorme en su música y mucho estilo experimental. Tiene influencia de RM, desde su disco en solitario ‘Right Place Wrong Person’”, comenta a este diario una integrante de Staff de BTS Perú Fanclub.
“Rebasaron mis expectativas con este álbum”, dice Bárbara Benedetto, fan de BTS desde 2017. “Pensé que ‘SWIM’ sería algo más parecido a ‘Yet To Come’, con un estilo más lento, casi como una balada, y es similar el estilo, pero no es el mismo”, agrega.
La canción principal, “SWIM”, concentra buena parte de la atención de las fans. El videoclip de la canción, dirigido por la realizadora ucraniana Tanu Muiño y con la participación de la actriz Lili Reinhart, sitúa a los integrantes en un barco en medio del mar, una oda estética que refuerza la idea de su travesía en estos años. El video superó los 5.5 millones de visualizaciones en Youtube a minutos de su estreno y más de 25 millones al día siguiente.
Para la docente de literatura coreana de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y del Centro de Estudios Orientales PUCP, Daisy Saravia, el álbum marca un giro en su identidad sonora. “Se aleja del k-pop tradicional al que los fans están acostumbrados y mantiene un concepto local, identitario e íntimo con sonidos más globales que mezclan hip hop y pop”, explica a este diario. En ese equilibrio entre lo coreano y lo global se sostiene este regreso, que no solo se medirá en cifras de streaming o reproducciones, sino en la capacidad del grupo de reconfigurar su propio lugar en la industria.




