domingo, enero 25

En apenas dos semanas, José Jerí ha perdido diez puntos de aprobación, acumulando una caída de diecisiete puntos desde noviembre, cuando se realizó la primera medición de su gestión. Por primera vez, la desaprobación supera a la aprobación presidencial. Más aún, todo indica que este no es todavía su piso. El trabajo de campo de la última encuesta se cerró el 20 de enero, por lo que no recoge el impacto de su presentación ante el Congreso ni los acontecimientos posteriores. La crisis política sigue en curso y la opinión pública continúa moviéndose. Lo que hoy se observa es apenas una fotografía dentro de un proceso que aún no se estabiliza.

El desgaste no se distribuye de manera homogénea. El rechazo se acentúa en el centro y en el sur del país. La caída en estas zonas refuerza una señal ya conocida, la legitimidad del Ejecutivo es frágil fuera de Lima y el respaldo territorial es desigual. En ese contexto, la pérdida de popularidad no solo refleja una evaluación negativa de la gestión, sino también una erosión acelerada del capital simbólico que Jerí había logrado construir en sus primeras semanas.

Hace apenas dos semanas, la encuesta de Datum–El Comercio del 11 de enero mostraba que siete de cada diez peruanos consideraban que el presidente no estaba capacitado para gobernar, aunque aún lo sostenía su cercanía con la gente. En esta última medición, el 81% de los encuestados considera grave que el mandatario se reúna en privado con empresarios que tienen intereses con el Estado. Lo que al inicio fue leído como un estilo distinto y cercano hoy se reinterpreta, ante la falta de transparencia y genera sospecha.

Esto profundiza la crisis de confianza que el país ya venía arrastrando. José Jerí había conseguido abrir un pequeño espacio de credibilidad en un entorno marcado por el desencanto. Cuando se pregunta qué haría que las personas confíen más en la política, la respuesta mayoritaria es integridad, es decir, no estar investigado ni asociado a delitos de corrupción. La confianza se construye con tiempo, coherencia y señales claras, pero puede perderse en un instante. Recuperarla es siempre más difícil que haberla preservado.

*Urpi Torrado es CEO de Datum Internacional.

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