El próximo 9 de septiembre Apple presentaría sus nuevos smartphones, la generación correspondiente al iPhone 18. Entre los trascendidos se comenta que este año solo veríamos las versiones Pro y Pro Max. Además, fuertes rumores hablan de la llegada de un teléfono plegable, siete años después del lanzamiento del Galaxy Fold, la apuesta de Samsung que abrió el mercado de estos dispositivos. La pregunta es si Apple llega tarde a una tendencia ya consolidada o si puede elevar el estándar de la categoría.
El próximo 9 de septiembre Apple presentaría sus nuevos smartphones, la generación correspondiente al iPhone 18. Entre los trascendidos se comenta que este año solo veríamos las versiones Pro y Pro Max. Además, fuertes rumores hablan de la llegada de un teléfono plegable, siete años después del lanzamiento del Galaxy Fold, la apuesta de Samsung que abrió el mercado de estos dispositivos. La pregunta es si Apple llega tarde a una tendencia ya consolidada o si puede elevar el estándar de la categoría.
Todo parece indicar que la larga espera no ha sido un capricho. La expectación del mercado por el iPhone plegable —también mencionado en filtraciones como iPhone Ultra— no es solo por la novedad: hay razones técnicas. El principal desafío sería reducir al mínimo la marca que deja el doblez en el centro de la pantalla, uno de los aspectos que todavía genera dudas entre los usuarios de estos dispositivos.
La fórmula de Apple: llegar tarde para perfeccionar la tecnología
No sería la primera vez que la firma de la manzana mordida ingresa tarde a una tendencia. Pasó en 2011, cuando Samsung lanzó el Galaxy Note con una pantalla de 5,3 pulgadas, grande para un mercado dominado entonces por celulares compactos. Apple no adoptaría pantallas más amplias hasta 2014, con la llegada de los iPhone 6 y 6 Plus.
A finales de la década pasada, mientras marcas como LG, Huawei o Samsung implementaban sistemas de triple cámara —con sensores gran angular—, Apple mantuvo su sistema doble hasta 2019. La llegada de los iPhone 11 Pro revirtió la situación. La compañía no solo añadió el lente que faltaba, sino que buscó calibrar las tres cámaras de forma consistente, de tal manera que el usuario pudiera pasar de un lente a otro al grabar video sin notar grandes saltos de color, exposición o enfoque.
Samsung y Nokia también incorporaron la carga inalámbrica Qi en sus equipos antes que Apple, mientras que la firma surcoreana popularizó las pantallas AMOLED con su línea Galaxy. Apple no adoptó ambas tecnologías hasta 2017, con el iPhone X, lanzado por el décimo aniversario del iPhone y que supuso un rediseño completo. Su pantalla OLED redujo los bordes e integró el sistema Face ID, que transformó la seguridad biométrica tridimensional, algo que Android hasta ahora no replicado con la misma precisión. La adopción de la carga inalámbrica, por otro lado, ayudó a expandir su presencia en cafeterías, autos y hoteles.
Imagen del iPhone plegablea creada por inteligencia artificial.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
La estrategia de Apple suele consistir menos en ser la primera y más en pulir tecnologías que ya existen hasta convertirlas en atractivas para un público masivo. En los plegables, ese desafío pasa por ofrecer un panel resistente, con una bisagra confiable y una marca central menos perceptible que la de los modelos actuales.
Un reporte del medio especializado ‘The Elec’ refuerza esa hipótesis. Gigantes como Oppo, Vivo y Google planearían adoptar estructuras de doble vidrio ultradelgado –ultra-thin glass o dual UTG– en sus próximas generaciones de plegables tipo Fold, que se abren horizontalmente, como un libro. Tal y cual estarían trabajadas en el primer diseño de Apple.
El sistema combinaría una lámina de vidrio flexible sobre el panel OLED y otra debajo de él. La capa superior protegería la pantalla de rayones e impactos, mientras que la inferior ayudaría a distribuir la tensión generada por la bisagra, reforzando el panel y reduciendo la marca del doblez con el uso.
Google, Oppo y Vivo también evaluarían adoptar esta estructura en sus próximos plegables, de acuerdo con el mismo reporte. Samsung, por su parte, seguiría una ruta distinta en su Galaxy Z Fold8: usaría una sola capa de UTG sobre la pantalla y refuerzos de titanio debajo para dar rigidez al panel. Si Apple logra una pantalla con un pliegue menos visible y mayor durabilidad, su entrada al segmento podría influir en la próxima generación de teléfonos plegables.



