El Perú podría ver una mayor actividad en el mercado internacional de deuda corporativa tras años de decisiones de inversión postergadas, según Anne Milne, Managing Director de Emerging Markets Corporate Research de Bank of America (BofA). Estas son las proyecciones para el crédito corporativo en la región, en medio de las expectativas sobre un aumento en las tasas de interés de la Reserva Federal (FED).
Al inicio de año pensábamos que, ante una posible subida de tasas de interés, el interés de los emisores en Latinoamérica por salir al mercado frente a ese contexto sería menor. Sin embargo, no fue el caso. Para el mercado internacional, hemos proyectado un pequeño aumento de emisiones este año. La cifra estimada para Latinoamérica es de US$77.000 millones, frente a unos US$72.000 millones el año pasado. Ya estamos alrededor de US$65.000 millones y todavía faltan emisiones. Esperamos que, antes de la próxima reunión de la FED —que es el 16 de setiembre—, muchos emisores quieran salir al mercado. Después del ‘Labor Day’ en Estados Unidos (7 de setiembre), que marca el final oficial del verano, esperamos una semana muy activa [en emisiones] hasta la reunión de la FED. Creemos que setiembre será un mes muy fuerte en términos de emisores latinoamericanos que salgan al mercado.

(Foto: Joel Alonzo/Diario El Comercio). Anne Milne, Managing Director de Emerging Markets Corporate Credit Research en Bank of America (BofA).
/ JOEL ALONZO
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Hay demanda, especialmente si las tasas son un poco más altas. Existe también lo que se conoce como ‘new issue premium’: un rendimiento adicional que se ubica algunos puntos básicos por encima de donde se están negociando los bonos del emisor en ese momento. Pero hemos encontrado que este rendimiento adicional no es muy grande, porque hay mucha liquidez en el mercado. Eso nos ha sorprendido. La mayoría de emisores puede salir al mercado, salvo algunos que no son conocidos, que no han emitido antes, son muy pequeños o tienen un nivel de riesgo muy alto.
La demanda grande viene de los inversionistas internacionales y de los grandes fondos. Últimamente, los fondos grandes tienen distintos “bolsillos” de dinero: puede haber un “bolsillo” dedicado a invertir en mercados emergentes o a Latinoamérica, por ejemplo. Un fondo global de renta fija podría destinar 10% o 20% de su portafolio a mercados emergentes. Las razones principales detrás de esto son diversificación y retorno. Históricamente, la diferencia entre los ‘spreads’ que se pueden obtener en Estados Unidos o Europa frente a los de mercados emergentes ha sido más amplia. No obstante, esa diferencia ha bajado mucho últimamente; todavía existe en Latinoamérica, aunque en menor medida.
Otra razón es que la calidad de las empresas latinoamericanas ha mejorado.
Hay varias métricas que usamos: tasas de crecimiento de ingresos, crecimiento de EBITDA, márgenes por industria, nivel de liquidez, deuda y apalancamiento. Si se compara a empresas con la misma clasificación crediticia, el apalancamiento suele ser más bajo en Latinoamérica que en Estados Unidos. […] Además, la tasa de ‘default’ (incumplimiento) está más baja en la región ahora que en Estados Unidos. Para Latinoamérica, proyectamos una tasa de incumplimiento de 2,7% en 2026, frente a 3,9% del año pasado. Hay menos ‘defaults’ que en Estados Unidos y el nivel es bastante bajo.
Una sucursal de Bank of America en Nueva York, EE.UU., el jueves 10 de julio de 2025. Fotógrafo: Gabby Jones/Bloomberg
/ Gabby Jones
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Sí, totalmente. Para darte un ejemplo: en Asia, los ‘spreads’ de bonos con grado de inversión están por debajo de los de Estados Unidos. Los ‘spreads‘ están alrededor de 49 puntos básicos, frente a más de 70 puntos básicos en Estados Unidos. Esto se debe a que hay mucha demanda, mucha liquidez y una gran cantidad de fondos en Asia. Para mí, Asia no es tan atractivo en comparación con Estados Unidos. Los inversionistas en Asia son principalmente de la propia región. Los inversionistas de Estados Unidos o Europa buscan ciertos nombres, pero, en general, su asignación a Asia es más baja. La región que sí está creciendo rápidamente, y que tiene las tasas más altas ahora, es Medio Oriente. Esto se explica por los emisores de Dubái y Arabia Saudita. Pero, comparando Latinoamérica y Asia, Latinoamérica sigue siendo la región preferida para muchos inversionistas [en el mundo emergente].
Hasta hace dos años, la gran mayoría de las emisiones se destinaba a refinanciar deuda que vencía. Pero desde entonces, Argentina ha sido muy importante. Muchas emisiones se destinan a proyectos e inversiones nuevas. La gran mayoría de la inversión nueva ha estado en energía, especialmente en petróleo. En Colombia, en tanto, hemos visto emisiones de bonos para M&A; hay muchas fusiones y adquisiciones. También hemos visto emisores que colocan deuda para pagar dividendos. En el mercado se consideran emisiones agresivas, porque no son para invertir en la empresa, sino para pagar a los accionistas. No es un porcentaje muy grande, pero está subiendo. Los accionistas quieren recibir sus dividendos.
(Foto: Joel Alonzo/Diario El Comercio). Anne Milne, Managing Director de Emerging Markets Corporate Credit Research en Bank of America (BofA).
/ JOEL ALONZO
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En el Perú, en los últimos años las emisiones internacionales han estado principalmente en tres o cuatro sectores: bancos, ‘utilities’ (servicios esenciales), minería, algo de consumo y un poco en energía. Lo que escucho es que, con el nuevo Gobierno, podría haber más inversiones y más emisiones, porque mucha gente postergó decisiones de inversión durante el Gobierno anterior.
Sí. En primer lugar, en minería, porque hay muchos proyectos postergados en el Perú. Podría haber fusiones y adquisiciones, definitivamente, y también ‘project finance’. Además, en Perú, como en otros países, falta inversión en electricidad, transmisión y generación.
Exactamente. Carreteras o peajes, por ejemplo. Parte de ello puede financiarse en el mercado de bonos, pero también podríamos ver más crédito privado y ‘project finance’.
Se está intentando desarrollar, pero no está creciendo muy rápidamente. Hay ciertos grupos activos, pero los inversionistas lógicos, con algunas excepciones, deberían ser locales, porque tienen que conocer al emisor, la industria y el entorno. […] En una conferencia que organizo todos los años en Miami hicimos este año un panel sobre el crédito privado y discutimos, de hecho, que un problema [del crédito privado] es que los montos suelen ser más pequeños y el retorno tiene que ser más alto. No puede ser 7% u 8%; [el retorno] tiene que ser superior a 10%. Por eso muchos emisores no quieren utilizarlo. Hay algunos inversionistas locales capaces de fondear una inversión, pero no son muchos.
Creo que, con el Gobierno actual, podría haber demanda. El Perú podría emitir un bono global, como ha hecho en el pasado y como hacen otros países. Además, el país es ‘investment grade’ (grado de inversión). La mayoría de los inversionistas internacionales todavía quiere comprar deuda con esa clasificación. La demanda por ‘high yield’ (calififaciones más bajas) es mucho menor.
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Sí, aunque, en Latinoamérica, aproximadamente el 50% de las emisiones corresponde a renta fija ‘high yield’ y la otra mitad a calificaciones con grado de inversión. El Perú, México y Chile están en esa categoría ‘investment grade’, mientras que Colombia ya no tiene grado de inversión. Además, aunque el país sea ‘investment grade’, las empresas estatales, que históricamente han sido emisores grandes, pueden ser ‘high yield’.
Los sectores más grandes en emisiones son energía y bancos. Después de energía están los exportadores de materias primas, como cobre y acero. Aunque no hay mucho en agricultura todavía, existe ese potencial. Luego vienen sectores más pequeños, como retail, transporte, bienes raíces y otros sectores domésticos.
Mi impresión es que, a través de los años, ha bajado la proporción de emisiones en monedas domésticas y han crecido las emisiones en moneda extranjera. Las empresas que emiten afuera suelen necesitar montos grandes y plazos largos, que no necesariamente se consiguen en el mercado doméstico.
Sí. Es algo que depende mucho de las condiciones macroeconómicas. Muchos inversionistas comparan las tasas internacionales, las tasas domésticas y el costo del ‘swap’. A veces es más barato emitir internacionalmente y hacer un ‘swap’ a soles, o al revés, dependiendo de las tasas y el tipo de cambio. Los emisores van donde les conviene más.
Están más abiertos y más dispuestos a facilitar inversión. Esto comienza no necesariamente con bonos corporativos, sino a el nivel soberano, porque los inversionistas tienen más confianza en el Gobierno. Eso ayuda a los corporativos. Esta semana, por ejemplo, la mesas de dinero me comentaba que existe mucha demanda por bonos soberanos de Colombia debido al cambio en la administración. Eso tendrá un impacto en bonos corporativos. […] En el Perú asumió un nuevo Gobierno hace poco. Mucho dependerá de los anuncios de los ministros, de la presidenta y de los incentivos de inversión. Cuando empiecen a hablar de las políticas, es posible que en el país los ‘spreads’ se reduzcan un poco (un indicador de mayor confianza). El Perú ya es ‘investment grade’, pero las empresas podrían tener más apetito por salir al mercado internacional cuando vean esas señales.
La presidenta Keiko Fujimori se refirió al empresario argentino Damián Valenzuela. (Foto: Presidencia)
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Hay menos apetito en Estados Unidos y todavía es fuerte en Europa. Para los fondos europeos sigue siendo muy importante tener bonos verdes, sostenibles u otros instrumentos ESG (Ambiental, Social y Gobernanza por sus siglas en inglés). No es que las empresas no quieran seguir implementando medidas para reducir emisiones de CO2, por ejemplo, pero los inversionistas tienen menos interés [por la deuda sostenible] por dos motivos: primero, la diferencia de ‘spread’ no es muy grande para hacerlo atractivo; y segundo, existe una coyuntura política en Estados Unidos con menor énfasis en ESG.
Depende mucho de la empresa. Conversaba con una compañía que tiene como política realizar todas sus inversiones y emisiones bajo algún marco sostenible. Sin embargo, decía que el costo de los servicios de clasificación y documentación puede ser mucho mayor [en el marco sostenible] que emitir un bono normal. Por eso, en sus prácticas, pueden seguir implementando planes de sostenibilidad, pero no necesariamente consideran que deben emitir bonos sostenibles.
Sí, y eso es muy positivo. Quiere decir que las empresas que realmente producen emisiones quieren seguir reduciéndolas, aun si no se financian con un bono sostenible. Me parece positivo que las empresas sigan emitiendo reportes anuales de sostenibilidad y aplicando estas prácticas.
Para el cierre de este año, la demanda todavía es muy alta. Los ‘spreads‘ no son tan atractivos como en el pasado, por lo que mucho dependerá de la “tasa ‘all-in’”: la combinación entre tasas base y los ‘spreads‘ (el costo total). Si las tasas de interés en Estados Unidos suben, los emisores podrían perder parte del apetito. Los inversionistas, dependiendo de la empresa, sí pueden mantenerlo, porque buscan rendimientos más altos. Al comienzo de este año pensamos que el mercado podía ser más débil y no fue así.



