Hubo un golazo agónico, un entrenador debutante, un equipo que está camino a encontrarse y un país entero viendo un partido profesional como si fuera un torneo amateur de barrio: a través del celular de un hincha, con comentarios que se mezclaban entre los gritos de gol. La victoria de Alianza Lima por 2-1 sobre Sport Huancayo no solo inició el ciclo de Pablo Guede en la Liga 1 2026: también dejó la postal surrealista de un fútbol que, por noventa minutos, se volvió rehén de su propia precariedad televisiva.
LEE: Alianza Lima vs Sport Huancayo (2-1): resumen del partido por Liga 1
El duelo no tuvo transmisión oficial con cámaras HD. Tampoco hubo VAR, que es lo más trágico. Solo las cuentas de TikTok, YouTube y Facebook de algunos aficionados que, sosteniendo el celular en pulso tembloroso, se convirtieron —por accidente— en los narradores de la primera victoria blanquiazul del año. La pelea entre 1190 Sports y la Liga de Fútbol Profesional por incumplimiento de pagos dejó fuera de escena a la televisión. Y así, en un escenario de 3259 metros de altura, el campeonato empezó con una metáfora perfecta: todo cuesta arriba.
¡Gracias por suscribirte a Íntimo Sentido!
Tu inscripción ha sido confirmada. Recibirás nuestro newsletter en tu correo electrónico. ¡Esperamos que disfrutes del contenido!
«,t.textContent=n,t.classList.replace(«cutter-nl__button–premium»,»cutter-nl__button–subscribed»)):(i.innerHTML=»
Lamentamos verte partir.
Tu suscripción ha sido cancelada y ya no recibirás más nuestro newsletter en tu correo electrónico. Si cambias de opinión, siempre serás bienvenido de nuevo.
¡Gracias por habernos acompañado!
«,t.textContent=s,t.classList.replace(«cutter-nl__button–subscribed»,»cutter-nl__button–premium»)),t.disabled=!1}),3e3):(window.tp.template.show({templateId:»OTFEJQDCHMFK»,displayMode:»modal»,showCloseButton:»true»}),setTimeout((()=>{t.disabled=!1,t.textContent=l}),3e3))}catch(e){console.log(«ERROR AL SUSCRIBIRSE O DESUSCRIBIRSE: «,e)}}))}else window.tp.pianoId.init({display:»modal»,loggedIn:function(e){const{firstName:t,lastName:s}=e.user||{}}}),t.addEventListener(«click»,(()=>{window.tp?.pianoId?.show({screen:»login»})}))}])}))}));const closeSubscribeModal=()=>{document.getElementById(«subscribe-modal»).innerHTML=»»};
Newsletter exclusivo para suscriptores
Pero en medio del ruido, los cortes, los filtros de TikTok y los comentarios en simultáneo, hubo fútbol. Y, sobre todo, hubo un rastro claro del Alianza que Pablo Guede pretende construir.
El primer once titular
Guede eligió comenzar su aventura con un 4-2-3-1. El once estuvo compuesto por Viscarra en el arco; Advíncula, Garcés, Antoni y Carbajal en defensa; Chávez y Gaibor como doble eje; más adelante Jairo Vélez, escoltado por Gentile y Eryc Castillo; y arriba, el inacabable Paolo Guerrero.
No había duda: para Guede, Gianfranco Chávez es volante, no central. Una decisión que se consolidó en la pretemporada aliancista. Por su fiereza a la hora de marcar, Chávez se convirtió en el equilibrio del equipo, aunque puede darle paso al recién llegado Esteban Pavez para retomar su puesto en la zaga. A su lado, Gaibor es el arquitecto silencioso: recibe, levanta la cabeza, junta pases, da ritmo. Son la doble bisagra que sostiene el plan.
Alianza no tardó en abrir el marcador. Paolo Guerrero se paró frente al balón desde los doce pasos y definió con una frialdad que desmiente su edad y confirma que, quiera quien lo quiera, sigue siendo el nueve titular. El penal puso el 1-0 y, durante un tramo, hizo imaginar un partido cómodo. Pero Huancayo en su localía nunca es cómodo.

Las dudas con Mateo Antoni
Mateo Antoni, el defensor uruguayo de 22 años, debutante, sufrió en carne viva lo que significa jugar en altura sin la adaptación suficiente. Se ahogó pronto. Las piernas se le hicieron de plomo antes de la media hora. Los cruces que suele anticipar con solvencia en llano, aquí le llegaban tarde.
El gol de Huancayo fue consecuencia de eso: centro al área, cabezazo limpio, pasividad defensiva. Paolo Guerrero, en su condición de capitán y líder, les reclamó con dureza a Garcés y Antoni.
Aunque Antoni tiene condiciones, la pregunta se instaló: ¿es titular indiscutible en ciudades de altura? Guede deberá decidir si lo sostiene, lo resguarda o lo rota según contexto. Pero la primera impresión dejó más dudas que certezas.
Del 4-2-3-1 al 4-4-2: Guede mueve las piezas
Con el partido 1-1, el técnico argentino empezó a ajustar. Salió un Gaibor fundido y sin aire para sostener la presión, e ingresó Alessandro Burlamaqui, un volante de recorrido largo y músculo fresco. Junto a Chávez, Guede puso a dos volantes de corte defensivo.
Arriba, el técnico encendió la segunda línea del plan: doble 9. Ramos ingresó para acompañar a Paolo, y el sistema se transformó en un 4-4-2. En las bandas aparecieron Cantero y Vélez, aunque ninguno quedó atado a la raya. Ambos se movieron por dentro, intercambiaron zonas, rompieron líneas.
Minuto 92: el golpe de Cantero
El partido parecía condenado al empate. El video que veía medio Perú en Facebook se pixelaba en cada intento de ataque. Pero hubo una jugada que sobrevivió a la mala conexión: Advíncula, en modo tanque, forzó una falta cerca al área contraria. Lo hizo con la potencia que mantiene intacta pese a los años y los viajes.
Al cobro fue Cantero, que había ingresado con personalidad. Un derechazo que se clavó en el ángulo. Golazo. 2-1 final. Primer triunfo del año. Primer sello emocional de un equipo que aún se está armando, pero que ya entiende que ganar en Huancayo, como sea, siempre vale doble.
El Alianza de Guede no tuvo estreno televisivo. No hubo análisis en panel, ni cámaras lentas. Hubo celulares, transmisiones improvisadas, pantallas en vertical, risas de fondo y miles de hinchas narrando a su manera lo que podían ver -en alguna transmisión se podía escuchar a una señora relatar de la siguiente manera: “el de rojo se la pasa al otro de rojo”-.
Guede ganó y eso siempre da crédito. Pero lo que dejó en Huancayo fue más que tres puntos: fue la confirmación de que este Alianza Lima está para pelear el título.




