lunes, enero 12

“Hemos salido de la zona por un tema de garantías”, cuenta a Mongabay Latam una de las personas que el pasado diciembre debió abandonar el Área de Conservación Privada (ACP) Panguana por temor a las crecientes amenazas de los mineros ilegales.

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Esta persona, que prefiere mantener su nombre en reserva, cuenta que durante varios meses buscaron apoyo estatal para frenar el ingreso de maquinarias de minería ilegal dentro de la zona reservada, además de detener las invasiones y la pérdida del bosque como consecuencia de la presencia minera.

“Pedíamos la intervención para todo lo que es minería ilegal y tala de árboles porque las invasiones cada vez eran más. En un predio de Panguana había como 30 máquinas aproximadamente”, dice la fuente reservada a Mongabay Latam. “Incluso empezaron a hacer caminos para que las camionetas con combustible y la maquinaria entraran como en su casa”, agrega.

Con una extensión de 700 hectáreas, Panguana está ubicada en el distrito de Yuyapichis, provincia de Puerto Inca, en Huánuco, en la Amazonía peruana. Su historia viene desde la década de 1960, cuando los investigadores alemanes María y Hans Wilhelm Koepcke —que tenían una pequeña hija, Juliane— iniciaron un proyecto de investigación en ese lugar y establecieron la primera estación biológica de Perú.

En 1971, Juliane Koepcke fue la única sobreviviente de un accidente aéreo en la Amazonía peruana, en el que murió su madre, cuando viajaban de Lima a Pucallpa. No solo sobrevivió durante 11 días en plena Amazonía, sino que hasta ahora sigue conectada a la selva peruana a través de Panguana, que en 2011 se convirtió en el esta área de conservación a orillas del río Yuyapichis, en la zona de amortiguamiento de la Reserva Comunal de El Sira.

Amenazas en el área de conservación

Entre el 1° y el 20 de diciembre, la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) de Ucayali, en coordinación con la FEMA de Huánuco, instituciones del Estado y Fuerzas Armadas y Policiales, implementó un operativo en Yuyapichis que duró 20 días. El objetivo era mantener un equipo de manera permanente en la zona para frenar la actividad minera.

La Fiscalía Especializada en Materia Ambiental, en coordinación con otras instituciones estatales, implementó un operativo en Yuyapichis que duró 20 días. Foto: cortesía FEMA Ucayali

“A raíz del crecimiento de la minería, como fiscalía solicitamos ante la mesa regional de Huánuco [Mesa Regional de Control y Vigilancia Forestal y de Fauna Silvestre] que se haga este un patrullaje permanente por el lapso de por lo menos de 20 días”, afirma a Mongabay Latam el fiscal ambiental de Ucayali, Dumas Campos.

Campos agrega que hace unos meses se empezó con un plan piloto en Curimaná, donde las autoridades permanecieron por lo menos 10 días. Durante ese operativo, menciona Campos, los mineros ilegales abandonaron la zona donde se habían asentado. Por eso, decidieron replicar el plan en Yuyapichis. “Vimos que podría tener buen resultado también Yuyapichis, pero por más tiempo, porque ahí la afectación es mucho más grande, la inversión es más grande, y hay una mayor cantidad de maquinarias para la minería. En Curimaná eran motores pequeños, en Yuyapichis es maquinaria pesada”, asegura el fiscal sobre el operativo.

Esta presencia constante, al parecer, fue el inicio de las represalias de los mineros. César Ipenza, abogado especializado en temas ambientales y muy ligado a la ACP Panguana por su cercana amistad con Juliane Koepcke, señala que durante este periodo, “los mineros no podían operar, por tanto, estaban molestos”.

El abogado detalla también que fue la Policía la que le avisó que “los mineros habían contratado sicarios para amenazar y matar a las personas que se encontraban en Panguana”. La información, dice Ipenza, fue corroborada por personal del Ministerio Público. Ipenza asegura que en esos momentos no se encontraban científicos en el ACP, solamente el personal que trabaja de manera permanente en Panguana, quienes, ante estas amenazas, solicitaron garantías para su vida. El experto también menciona que quienes estaban dedicados a la protección de esta área reservada han apoyado las acciones de las autoridades para erradicar la minería ilegal.

El personal que trabaja en Panguana lleva meses denunciando el avance de la minería ilegal. En septiembre de 2025, Mongabay Latam publicó un reportaje que daba cuenta del temor y el riesgo en el que se encontraban quienes trabajaban en el ACP, así como los daños ocasionados al área protegida, a los bosques y al ecosistema del río Yuyapichis.

De acuerdo con los análisis satelitales que se hicieron en ese momento, la minería ya había deforestado 2.5 hectáreas de bosque alrededor del área protegida, 0.5 hectáreas dentro de ella. Sin embargo, con el paso de los meses y la intensidad de la actividad minera, esta cifra ha ido en aumento.

Los daños, sin embargo, son mucho mayores en toda la zona de Yuyapichis. El fiscal Dumas Campos señala que la afectación a los bosques y al río es cada vez mayor. “Desvían el río hacia las zonas donde está el oro. Están alterando el cauce del río”, comenta el fiscal para explicar cómo las máquinas y retroexcavadoras utilizadas para remover la tierra y extraer el oro están destruyendo el ecosistema del río Yuyapichis y los bosques aledaños. Sus afirmaciones se reflejan en las fotografías e imágenes satelitales que muestran los daños en esta zona de la amazonía peruana.

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El futuro de Panguana

Aún no está claro en qué momento podrán regresar los trabajadores de Panguana. Por el momento, el área protegida está resguardada por personal que se encarga de manera temporal de protegerla. El fin es frenar el avance de la minería, pero los trabajos de conservación y de investigación no se están realizando.

“El Ministerio de Justicia dio las garantías, pero no es seguro todavía”, comenta Ipenza y reitera el pedido de que se brinde atención inmediata a la zona. “Creo que podría ser un ejemplo de liberación de minería ilegal, es posible controlarla frenando el ingreso de las maquinarias, de los insumos y de todo lo que ingresa a la zona. Para mí si se puede resolver”.

Eric Cosio, profesor principal del departamento de Ciencias de la Pontificia Universidad Católica del Perú, manifiesta su preocupación por el proyecto de monitoreo del cambio climático del que forma parte la ACP Panguana.

El investigador cuenta que en diciembre de 2024 se incluyó a Panguana en una “red de monitoreo de interacciones atmósfera-vegetación en toda la Amazonía occidental”, que ya cuenta con otras tres estaciones de medición ubicadas en otras zonas de Perú: la Reserva Nacional Tambopata y la Estación Biológica Los Amigos, ambas en Madre de Dios; y una tercera en el sector de Sucusari, en Loreto.

Cosio explica que los equipos instalados para este proyecto —operado por el Instituto de Naturaleza, Tierra y Energía (INTE)— proporcionan información sobre el intercambio de gases de efecto invernadero. “Es un sistema de parcelas de medición en bosque con torres que van por encima del dosel de los árboles. Van desde Madre de Dios hasta el norte de Iquitos y forman parte de lo que se conoce como la red Andes Flux, que empezamos hace 10 años”.

El experto afirma que Panguana está localizada en una zona entre los Andes y la Cordillera de los Montes del Sira, “una especie de embudo atmosférico que mueve agua de norte a sur. Entonces para nosotros Panguana era súper importante”, dice y agrega que actualmente “no hay información sobre las tendencias climáticas en la Amazonía occidental”, por tanto, es muy importante “esta primera red de monitoreo de interacciones atmósfera-vegetación en toda la Amazonía occidental”.

Una de las cosas que no se toma en cuenta, agrega Cosio, es que “la Amazonía occidental, desde un punto de vista histórico, geológico y técnico, es distinta porque siempre ha tenido refugios de biodiversidad en momentos en que la Amazonía central se volvía sabana”. Sin embargo, no se contaba con suficiente información sobre lo que sucede en estas zonas, por lo que era necesario poder obtenerlos, para lo cual se ha instalado esta red de monitoreo. Ahora, la minería ilegal pone en riesgo estas actividades en Panguana.

En cuanto a las próximas acciones que se tomarán para frenar el avance de la minería ilegal en Yuyapichis, la Fiscalía Ambiental menciona que este 15 de enero la mesa regional de Huánuco tendrá una reunión para tratar exclusivamente el caso de Panguana.

La propuesta, mencionan desde la Fiscalía, es que las autoridades fiscales, policiales y militares permanezcan por lo menos tres días cada semana, en turnos, para mantener una vigilancia constante en la zona.

Imagen principal: material encontrado durante los operativos realizados cerca del ACP Panguana. Foto: cortesía FEMA Ucayali

El artículo original fue publicado por Yvette Sierra Praeli en Mongabay Latam. Puedes revisarlo aquí.

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