Aunque llegó al poder a través de un golpe y organizó unas elecciones para disfrazarse de demócrata, Manuel A. Odría fue un gobernante popular. Con el lema “Hechos y no palabras”, aprovechó el buen pasar económico del país y lo usó en obra pública. Una de las más emblemáticas fue el Estadio Nacional, inaugurado con gran pompa el 27 de octubre de 1952. Con ese fin se organizó un partido con una selección ‘débil’ para que los nuestros se dieran un banquete y el respetable rompiera en aplausos. El elegido fue Bolivia y el resultado desastroso: perdimos 1-0. Lo que empezó como una fiesta concluyó en la más profunda vergüenza.
MIRA: “El favorito es Alianza Lima”: técnico de 2 de Mayo confía en lograr la clasificación en Matute | VIDEO
La soberbia nunca ha sido buena compañera para nuestro balompié. Le acaba de pasar a Alianza con el humilde, pero corajudo, Dos de Mayo en Asunción. Según Transfermarkt, mientras la planilla paraguaya está valorizada en US$5,3 millones, la de los íntimos supera los 19 millones. Su arquero, Ángel Martínez, está cotizado en 350 mil dólares; en tanto, Federico Girotti tiene una ficha valorizada en dos millones.
Las diferencias son notorias. Pero en el fútbol, a veces, la lógica no sirve de nada.
Cuando más fijos nos sentimos, cuando creemos haber dejado atrás todos nuestros complejos, la decepción suele ser mayúscula. La historia lo confirma: en 1959, la selección de Asca, Fernández, Terry, Loayza y Seminario se fue de bruces en el Sudamericano. Arrancó empatando 2-2 con el campeón mundial Brasil y superó 5-3 a Uruguay. Después, Argentina le hizo 3, no pudo ganarle a Chile ni a Bolivia y se despidió con una derrota ante Paraguay. Tres años más tarde se repitió la desgracia: Chile, organizador de la Copa del Mundo, nos ‘separó’ la sede de Arica confiado en que eliminaríamos a la entonces modesta Colombia. ¿Qué pasó? La selección del ‘Caimán’ Sánchez acabó con nuestros sueños.
A nivel de clubes ha pasado lo mismo: ahí están el ‘Capiatazo’, deshonrosa eliminación en la Libertadores sufrida por Universitario hace unos años; el 1-6 sufrido por Cristal a manos de Always Ready o cuando el propio Alianza, en plena pandemia, perdió con un club venezolano en Matute -el Estudiantes de Mérida- cuyos jugadores recibieron indicaciones de su entrenador vía whatsapp porque se hallaba en Argentina… confinado por la pandemia.
Ningún club peruano puede mirar por encima del hombro a otro. Parece que olvidamos el puesto que ocupó la selección en las últimas eliminatorias, lo mal que nos suele ir en los torneos internacionales o el bajísimo nivel de nuestra liga.
Para salir del hoyo no solo se necesita dinero, infraestructura, un buen trabajo de scouting y un entrenador con ideas modernas. Se requiere de humildad. Que no lo olviden Guede, Rabanal, Autuori, Rondelli ni Mano Menezes.
**












