Si uno se pregunta cuál es el concierto donde se junta un cocinero premiado, una novia con su vestido y gente totalmente vestida con propaganda electoral, ese es el concierto de Alejandro Sanz en Lima. Luego de superar el día más caluroso desde hace 28 años, el cantante español volvió a calentar la capital la noche del miércoles con un concierto donde cada canción es motivo de celebración.
Si uno se pregunta cuál es el concierto donde se junta un cocinero premiado, una novia con su vestido y gente totalmente vestida con propaganda electoral, ese es el concierto de Alejandro Sanz en Lima. Luego de superar el día más caluroso desde hace 28 años, el cantante español volvió a calentar la capital la noche del miércoles con un concierto donde cada canción es motivo de celebración.
Y así el Estadio Nacional, que no ve éxitos desde el último partido en que Perú intentó clasificar, cede ante los juegos de palabras y un acento que engatusa hasta al más apático. Incluso el personal de seguridad intenta emularlo; alguno suelta un piropo gallego que por criollo no solo recibe indirectas de respuesta.
Alejandro Sanz aparece ante romances fallidos y otros tantos registrados en la kiss cam, que esta vez no encuentra al desafortunado cuyo corazón partido tiene su otra mitad en casa. La noche empieza con “Desde cuando”, y desde allí parte un repertorio dedicado a quienes sufrieron, lloraron y amaron con sus canciones.
[Crónica en desarrollo]




