Las cifras récord observadas este año en las exportaciones peruanas también se reflejarían en más puestos de trabajo ligados a este rubro. El valor de los envíos al exterior, que cerrarían el 2025 alcanzando un pico histórico de US$90.645 millones según el BCR, registraron en octubre una cifra anualizada (correspondiente a los 12 meses previos) de 1′523.506 puestos de trabajos directos asociados, según Adex Data Trade, reflejando un aumento anual del 13,2%.
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Dentro de sectores exportadores, la agroindustria, que cerrará el año con envíos de hasta US$14 mil millones, ha tenido una mayor participación en la generación de empleo. Hasta octubre, habían registrados 647.689 empleos directos anualizados solo en empresas del rubro. Esta cifra equivale a 42,5% del total y registró un aumento anual de 12%.
El impacto del sector exportador en general, y de la agroindustria, en particular dentro del mercado de trabajo, ha ido en aumento [ver gráfico]. Entre el 2016 y el 2024 los empleos totales anuales generados por la agroexportación casi se duplicaron, subiendo de 993 mil hasta 1′692.959, mientras que los empleos totales del sector exportador en general crecieron 1,5 veces (de 2 millones 800 mil hasta 3 millones 910 mil puestos).
Además del empleo directo, los empleos totales también incluyen los indirectos (empresas proveedoras) y los inducidos (creados por el mayor gasto salarial de los trabajadores directos e indirectos en el resto de la economía).
La participación de la agroindustria en la creación de puestos dentro del sector exportador ha ido en aumento, del 35% al 44% de los empleos totales en dicho período. Esta cifra es mayor que otras actividades como la minería, cuya participación subió del 22,7% al 26%, respectivamente.
¿Cuál será el impacto previsto hacia fines de año? Paola Herrera, economista del IPE, señaló a EcData que actualmente se observa una tendencia ascendente y de recuperación luego del impacto negativo ocasionado por el Niño Costero en el 2023.
“Se estima que este año las agroexportaciones van a alcanzar un récord y eso impacta directamente en el empleo que también genera este sector. El anterior máximo que tuvimos según las cifras del BCR fue en el 2022, cuando el empleo formal vinculado a la agroexportación había estado cerca de 520 mil puestos. Este año estamos viendo que hasta octubre, si se promedian los 12 meses anteriores, estaríamos por encima de los 560 mil empleos formales”, explicó.
Una opinión similar comparte Gabriel Arrieta, jefe de estudios económicos e inteligencia comercial del CIEN-Ádex, quien resalta que la mayor expansión del sector agroexportador surgió desde inicios de la década pasada, con la firma y puesta en marcha de acuerdos comerciales.
“A lo largo del año hemos visto una tendencia positiva en el comportamiento de la agroindustria. Respecto a la variación interanual del empleo, me parecería que en los próximos meses vamos a estar viendo un aumento. Existen productos como la uva y el arándano que incrementan su valor exportado en noviembre y diciembre. Probablemente tengamos algún récord nuevo [en empleos], aunque es un poco complicado estimarlo ahora”, sostiene.
El sector agroexportador también tiene una participación significativa dentro del empleo privado formal en el país. A la fecha, representa entre el 13% y el 14%, según calcula Arrieta. Ambos especialistas detallan que los salarios reales (ajustados por la inflación) han estado aumentando paralelamente a la productividad, lo cual redunda en un mayor ingreso disponible para los trabajadores.
Agenda pendiente
¿Qué políticas deberían implementarse en el corto y mediano plazo para sostener e incrementar la productividad de las exportaciones agrarias? Para ambos analistas, la clave estará en realizar mayores inversiones y aumentar la frontera agrícola para permitir una mayor producción de cultivos estrella como la uva, los arándanos y las paltas.
En agosto de este año, el Congreso aprobó la nueva Ley Agraria, cuyas principales disposiciones han generado posturas divididas. Este marco legal, que cuenta con el respaldo del Ministerio de Agricultura y Riego, establece, por ejemplo, que las agroexportadoras con ventas anuales superiores a 1.700 UIT (casi S/ 8,4 millones) paguen un Impuesto a la Renta del 15% entre 2026 y 2035. Según cálculos que realizó el MEF, la norma tendría un costo fiscal acumulado de S/20.000 millones en dicho período.
¿La ley tendrá un impacto positivo en el futuro? Para Arrieta, si bien la ley implicará un costo en el corto plazo, se deben sopesar los beneficios en mayores inversiones a largo plazo y estabilidad en el sector.
“A veces el MEF, por el propio rol que tiene de mantener un límite al déficit fiscal, realiza una estimación a corto plazo. Pero con la ley se pueden brindar algunas condiciones que aumenten la inversión y generen retornos a largo plazo que sean mayores”, opina.
Herrera, por su parte, sostiene que si bien hace dos décadas era un sector en el que se dieron beneficios o exoneraciones suficientes para que pudiera despegar y tener el ‘boom’ observado, actualmente el panorama es diferente.
“Es una industria mucho más consolidada, un sector bastante maduro y en el que tenemos que dejar de lado esas ayudas temporales y concentrarnos en los problemas que no son nada atractivos para hablar en términos políticos, pero que son los que justamente solucionan el largo plazo, como la infraestructura, el tema del agua, que sigue siendo un problema muy grave en el norte”, explica.














