La independencia digital es un tema que se viene abordando en Europa con mayor intensidad a lo largo del último año, debido a las cada vez más tensas relaciones con Estados Unidos, gran aliado histórico del Viejo Continente.
La independencia digital es un tema que se viene abordando en Europa con mayor intensidad a lo largo del último año, debido a las cada vez más tensas relaciones con Estados Unidos, gran aliado histórico del Viejo Continente.
El temor de los líderes europeos de que la dependencia tecnológica sea empleada como herramienta de presión por parte de Washington —particularmente desde el inicio del segundo gobierno de Donald Trump— junto a los desafíos legales que implica la gestión de los datos han llevado a que se desarrollen iniciativas gubernamentales para limitar la influencia del ‘Big Tech’ estadounidense en la administración estatal.
En el tiempo reciente se ha visto una tendencia creciente por parte de los gobiernos europeos hacia un menor uso de los servicios de las grandes tecnológicas norteamericanas, con las que ya ha habido algunos roces en el contexto del estricto marco normativo de la región.
Francia anunció recientemente que dejará de usar plataformas como Teams y Zoom en las entidades estatales para reemplazarlas por su propia herramienta llamada Visio con la idea de gozar de una mayor autonomía en el apartado tecnológico.
Visio es parte de la ‘Suite Numerique’, un conjunto de aplicaciones desarrolladas por el estado galo para “garantizar la soberanía digital del país”. Estos servicios por ahora están orientados al aparato gubernamental y están basados en sistemas de código abierto.
Visio es el sistema de videoconferencias con el que Francia busca reemplazar a Zoom y Teams entre las entidades estatales. (Foto: Suite Numerique)
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“Muchos departamentos gubernamentales utilizan actualmente demasiadas herramientas diferentes (Teams, Zoom, GoTo Meeting o Webex), lo que debilita la seguridad de los datos, crea dependencias estratégicas de infraestructuras externas, representa costos financieros adicionales y dificulta la cooperación entre ministerios”, ha dicho el gobierno francés.
Las autoridades galas señalan que la implementación de su servicio de videoconferencia será gradual en los próximos meses y formará parte “de una solución unificada, controlada por el gobierno y basada en tecnologías francesas”. El gobierno de Emmanuel Macron señala que Visio ya tiene 40.000 usuarios, siendo empleado actualmente por 15 ministerios y otras entidades.
Otras aplicaciones de la Suite Numérique que se buscan emplear de forma extendida son un servicio seguro de mensajería para funcionarios llamado Tchap y Resana, una herramienta de trabajo colaborativo. Todos estos programas tendrán integrada una inteligencia artificial (IA) que sea operada directamente desde Francia.
Para el grupo de aplicativos se está trabajando en la integración con la tecnología de Mistral AI, empresa emergente francesa que lidera la innovación en inteligencia artificial en el contexto europeo. El gobierno galo ve con buenos ojos impulsar una alternativa local a líderes del sector como Open AI y Google.
A esto se debe añadir un desarrollo mucho más específico, pues la suite gubernamental viene siendo integrada con un gran modelo de lenguaje denominado Albert, que ha sido entrenado a partir de datos provenientes de la gestión pública. El sistema es empleado para generar respuestas automatizadas a la ciudadanía, hacer labores de asistencia a los trabajadores del estado e incluso crear resúmenes y reportes.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha sido uno de los grandes impulsores de las iniciativas de autonomía digital en Europa. (EFE/EPA/Michel Euler)
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A todo lo anterior se añade el afán de contar con sistema propio de computación en la nube, un punto particularmente sensible en la gestión de seguridad.
Francia ha establecido como doctrina del estado la idea de “la nube como centro”, indicando que esta busca emprender una transformación digital que “respete estrictamente la ciberseguridad y la protección de datos de los ciudadanos y empresas”.
“La nube es un requisito indispensable para cualquier nuevo proyecto digital dentro del Estado o para una renovación sustancial de la arquitectura de aplicaciones existente”, señala el gobierno del país europeo.
Para tal fin, un requisito fundamental que ha establecido el estado galo es que los datos en la nube sean alojados en terminales ubicados dentro del territorio francés. Lo mismo sucede con los empleados a cargo de la administración de los sistemas, que deben realizar sus labores desde Francia.
Según la disposición del estado galo, la firma que provea estos servicios debe ser de capital europeo a fin de limitar cualquier presión externa, mientras que las firmas provenientes de fuera de la Unión Europea no podrán tener más del 24% de facultad de voto ni podrán tener derecho a veto en la junta directiva.
Por lo pronto, Francia ha venido trabajando en una plataforma de ‘cloud computing’ llamada Nubo, controlada directamente por el gobierno y donde se almacena la información ministerial y las aplicaciones públicas de la Suite Numerique.
Alemania es otro de los referentes en la búsqueda de autonomía tecnológica, ya que también ha emprendido un proyecto de desarrollo de un ecosistema digital propio que reemplace a los servicios de proveedores como Microsoft o Google.
Con ese fin el gobierno teutón creó OpenDesk, equivalente germano a la Suite Numerique, que es obra del Centro Alemán para la Soberanía Digital en la Administración Pública (ZenDis).
OpenDesk cuenta con programas como Nextcloud, que sirve para el almacenamiento y gestión de archivos de forma análoga a OneDrive de Microsoft.
Otros servicios de esta suite son una aplicación de ofimática colaborativa llamada Collabora Online, el sistema de mensajería Element, un servicio de videoconferencia denominado Jitsi y el sistema de planificación de proyectos OpenProject. Todo este conjunto de aplicativos se caracteriza por su interoperabilidad y se basa en código abierto.
Para la computación en la nube el estado alemán ha venido trabajando con Stackit, la solución del Grupo Schwarz en este apartado. La compañía señala tener como uno de sus grandes puntos a favor “alojar los datos exclusivamente en Europa”, específicamente en centros de Alemania y Austria.
EL TEMOR DE LA CPI
En noviembre del 2025 se reportó que la Corte Penal Internacional (CPI) analizaba seriamente migrar de los servicios de Microsoft a OpenDesk para mitigar la presión que Estados Unidos ha venido ejerciendo sobre la entidad.
Según la prensa alemana, el temor a más sanciones por parte del gobierno de Donald Trump habría llevado a la CPI a estar cerca de firmar un contrato con el estado alemán para cambiar de software.
A nivel interno, el estado de Schleswig-Holstein ha sido un importante punto de referencia para Alemania y el resto de Europa, pues en EL 2025 anunció que abandonaba los servicios de Microsoft como parte de un plan de “soberanía digital total”.
El gobierno local reemplazó Windows y Office con alternativas como Linux y LibreOffice, siendo esta última suite desarrollada por The Document Foundation, organización sin fines de lucro con sede en Alemania.
Dinamarca es otro de los países que ha lanzado programas de este tipo, anunciando en el 2025 sus planes de recurrir a Linux y LibreOffice como reemplazo del software análogo de Microsoft. La primera fase involucró a casi la mitad de los empleados públicos y se espera que abarque a la totalidad de los funcionarios para este año. A nivel subnacional, ciudades como Copenhague y Aarhus dieron a conocer que trabajan en iniciativas similares.
Austria también ha iniciado un proceso de sustitución de los servicios de ofimática de Microsoft en el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas, recurriendo también a LibreOffice. A lo anterior se añaden iniciativas de España e Italia para tener una “nube soberana”.
Las iniciativas de autonomía tecnológica de países como Francia o Alemania se remontan a la segunda mitad de la década del 2000, pero a lo largo del último quinquenio se han hecho más pronunciadas.
Un reporte de la Unión Europea publicado en junio del 2025 reconocía “la persistencia de dependencias estratégicas” en la digitalización, lo que era considerado como “una amenaza a la soberanía tecnológica y la seguridad económica” de sus países.
Para la entidad multinacional, este exceso de dependencia era particularmente pronunciado en sectores como la computación en la nube, la infraestructura de datos, los semiconductores y la tecnología de ciberseguridad. En buena parte de estos casos los principales proveedores de servicios son los gigantes tecnológicos estadounidenses.
El sector más sensible es el de computación en la nube, en el que las empresas de EE.UU. gestionan el 80% de los datos del viejo continente. Servicios norteamericanos como Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google dominan el mercado de hiperescaladores, que es como se conoce a los centros de datos a gran escala que ofrecen niveles gigantescos de almacenamiento y capacidad de procesamiento de información.
Amazon Web Services es uno de los servicios de computación en la nube más utilizados globalmente. (Foto: Julien De Rosa/ AFP)
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La consultora Gart Solutions señaló en un informe publicado en enero de este año que esta dependencia abre una ventana de riesgo “enorme”, debido a los vacíos legales que puede haber en torno a la gestión de la información.
La Unión Europea cuenta con un marco regulatorio estricto con normativas como la Ley de Servicios Digitales (DSA) y la Ley de Mercados Digitales, que ya han servido para imponer sanciones a los gigantes tecnológicos de EE.UU. por la mala gestión de datos personales o por afectar la libre competencia. No obstante, en última instancia las empresas estadounidenses operan bajo la legislación de su país, especialmente la Ley CLOUD, que otorga a las autoridades el derecho a acceder a información, incluso si esta se almacena en centros de datos europeos.
“Los gobiernos, hospitales, bancos y startups europeos suelen alojar cargas de trabajo sensibles en infraestructuras extranjeras sin percatarse de que se exponen potencialmente a vigilancia, solicitudes de datos y conflictos jurisdiccionales. La soberanía digital consiste en corregir este desequilibrio: garantizar que los datos europeos permanezcan en Europa, sujetos a las leyes europeas”, argumentaba la consultora.
El ritmo de generación de datos de Europa ha sido exponencial en los últimos ocho años, pues se estima que desde el 2018 estos se han ido duplicando cada 18 meses. Pese a esto, la mayor parte de esta información se almacena en infraestructura que se ubica fuera de la jurisdicción de la UE y está sujeta a leyes ajenas a dicha entidad supranacional.
En lo referente a la inteligencia artificial, hay una situación similar, aunque con matices. El Informe de Prospectiva Estratégica 2025 de la Comisión Europea ha señalado que la IA es la tecnología que tiene mayor avance en el Viejo Continente en este momento.
La mayor parte de las empresas europeas que usan IA recurre a la API de Open AI, Amazon, Google o Meta, pero las autoridades de la región ven potencial en la francesa Mistral AI, que ha tenido un crecimiento enorme entre los años 2023 y 2025.
El problema es que incluso en un escenario optimista en el que Mistral AI terminara convirtiéndose en la inteligencia artificial de uso preponderante en Europa, la dependencia persistiría en la parcela del hardware que esta tecnología emplea. Esto se debe a que Nvidia fabrica todas las unidades de procesamiento con las que funciona la IA en suelo europeo.
Si bien firmas de peso como la británica ARM tienen participación en el rubro de Nvidia, aunque sin competir directamente en buena parte de los casos, la empresa estadounidense todavía es la referencia en la infraestructura de IA y sus dispositivos siguen siendo donde se entrenan casi todos estos modelos.
Sectores como el de la conectividad 5G, satelital y por cables también son considerados vulnerables a un nivel crítico y las autoridades europeas vienen trabajando, por ejemplo, en buscar alternativas a Starlink.
La ciberseguridad es otra fuente de preocupación, pues las empresas estadounidenses acaparan el 70% de ese mercado a nivel mundial. Las soluciones de compañías como Fortinet, Palo Alto Networks o CloudStrike son ampliamente usadas en la jurisdicción de la UE.
Según la Unión Europea, la disponibilidad de especialistas en tecnología “con competencias avanzadas” sigue siendo baja y presenta una marcada brecha de género, situación que dificulta el progreso en sectores clave como la ciberseguridad y la IA.
Sin las máquinas de ASML no habría industria tecnológica tal como la conocemos. (Foto: EMMANUEL DUNAND / AFP)
/ EMMANUEL DUNAND
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Esta búsqueda de independencia tecnológica tiene como otro gran punto de distancia la escala industrial y la cotización de mercado de los grandes actores del ‘Big Tech’ de Estados Unidos.
Europa cuenta con empresas de gran relevancia en el sector tecnológico, como ASML, que tiene un monopolio casi absoluto como fabricante de las máquinas con las que se crean circuitos integrados.
Sin esta firma de Países Bajos sería imposible crear los chips complejos que emplean desde los celulares hasta los misiles más avanzados de Estados Unidos. Básicamente, todas las grandes tecnológicas del mundo dependen directa o indirectamente de ASML.
Algo similar sucede con la alemana SAP, que domina el mercado de software corporativo con más del 80% de las empresas del mundo utilizando sus sistemas para gestionar logística, finanzas y recursos humanos.




