miércoles, febrero 18

Las acciones estadounidenses atraviesan su mayor rezago frente al mercado global en más de tres décadas. En los primeros meses de 2026, el S&P 500 retrocede 1%, mientras que el índice ACWX —que agrupa a los mercados fuera de Estados Unidos— acumula un avance de 8%, según datos de Goldman Sachs. Se trata del peor inicio relativo para la renta variable estadounidense desde 1995.

La divergencia no es solo coyuntural. En los últimos doce meses, el índice global ex-EE. UU. sube 30%, triplicando el rendimiento de 10% registrado por el mercado estadounidense en el mismo periodo. El contraste marca un giro significativo tras más de una década de dominio casi indiscutido de Wall Street.

Parte del cambio responde a factores geopolíticos y políticos internos en Estados Unidos. Las tensiones derivadas del régimen arancelario de la administración Trump, así como otras medidas de política exterior, han elevado la percepción de riesgo. Según Viktor Shvets, jefe de estrategia global de Macquarie, explicó a Yahoo Finance, en 2025 la revalorización del dólar y la erosión de la prima de riesgo de las acciones estadounidenses frente al resto del mundo fueron “brutales” para los inversores internacionales.

Al mismo tiempo, el mercado estadounidense continúa cotizando con valoraciones elevadas. De acuerdo con Torsten Sløk, economista jefe de Apollo, tras la crisis financiera global las ratios precio-beneficio (PER) de EE. UU. y el resto del mundo eran similares. Sin embargo, en la última década —impulsadas por el auge de las grandes tecnológicas— las valoraciones en Estados Unidos son ahora, en promedio, 40% superiores a las de otros mercados desarrollados.

La concentración también ha aumentado. En diciembre, las diez mayores empresas del S&P 500 —incluyendo a las llamadas “Siete Magníficas”, junto con Broadcom, Eli Lilly y Visa— representaban el 40% del índice, frente al 20% que concentraban hace diez años, según datos de Lord Abbett. Esta dependencia del sector tecnológico incrementa la vulnerabilidad del mercado ante eventuales ajustes en las expectativas sobre inteligencia artificial y crecimiento corporativo.

“Esto es inusualmente alto”, señalaron estrategas de Goldman Sachs al referirse a un PER superior a 20 veces incluso excluyendo a las siete grandes tecnológicas.

El cambio de tendencia también comienza a reflejarse en los flujos de capital. Tras más de una década en la que las fusiones y adquisiciones (M&A) favorecieron a Estados Unidos, en 2025 se registraron salidas netas de capital hacia el exterior, según datos de Goldman Sachs. Es decir, empresas estadounidenses están invirtiendo más en el extranjero de lo que inversores foráneos destinan al mercado estadounidense.

Si bien no se observa una retirada masiva de capital extranjero, los datos del Departamento del Tesoro muestran que la participación global en acciones estadounidenses se ha estancado en los últimos cuatro años, tras casi dos décadas de expansión continua.

Para Dan Lefkovitz, estratega de índices en Morningstar, explicó a Yahoo Finance que el mercado estadounidense luce “caro y con rendimientos relativamente bajos frente a sus pares internacionales”, mientras que el riesgo específico por acción y sector ha aumentado.

En contraste, los mercados internacionales partían de valoraciones más moderadas hacia 2025, lo que les permitió sorprender positivamente en un entorno de estabilización del crecimiento global y recuperación de mercados emergentes.

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