Ignacio Buse no necesitó una raqueta en la mano para sentirse parte de la Laver Cup. Ayer, desde el banco del Team World en el O2 Arena de Londres, el peruano vivió cada punto como si estuviera dentro de la cancha. Cuando el estadounidense Learner Tien cerró su partido ante el italiano Flavio Cobolli, ‘Nacho’ levantó los dos brazos, apretó el puño derecho y celebró con la misma intensidad que sus compañeros. A su lado estaba el mismísimo Andre Agassi. El primer peruano en esta competencia también estaba aprendiendo a vivirla.
Buse es el alternante del Team World: integra oficialmente el plantel, entrena con sus compañeros, participa de las actividades y permanece en el banco, listo para entrar si alguno de los titulares no puede continuar. Por eso, su Laver Cup transcurre en esos pequeños momentos que las cámaras no siempre buscan. Una mirada, una conversación, una indicación o una celebración. Todo es aprendizaje.
Por lo apretado del marcador (7-5 para el Team Europa y gana el primero que llega a trece puntos), quizás hoy tampoco pueda estar en el campo, ya que no está programado y solo si la serie se define antes del quinto partido, pueda tener la chance de jugar.
Sin embargo, el viernes, durante la presentación de los equipos, fue el primero en aparecer frente al público del O2 Arena. Después observó desde el banco los partidos de sus compañeros. Ayer volvió a ocupar ese lugar privilegiado: a centímetros de jugadores que hasta hace poco solo veía por televisión. El propio Buse había explicado antes del torneo que quería aprovechar la experiencia para observar cómo se preparan y compiten los mejores, además de aprender de Agassi.
Entre partido y partido, las escenas se multiplicaron. El argentino Francisco Cerúndolo y australiano Alex de Miñaur conversaban sobre cómo se sentía el argentino en el encuentro. Buse estaba cerca, atento a cada palabra, y arengó cuando se reanudó el juego: “Esta es, esta es”, muy a lo sudamericano. En otro momento, Taylor Fritz hablaba sobre Carlos Alcaraz y su dificultad para enfrentar la derecha del español. El peruano sonreía y escuchaba. No había entrenamiento formal, pero sí una clase permanente de tenis de alto nivel.
Luego llegó Tien. El estadounidense resistió ante Cobolli y terminó dándole al Team World dos puntos en la segunda jornada. Buse saltó de su asiento y agitó el brazo derecho con el puño cerrado. Agassi también celebró. El banco entero se convirtió por unos segundos en una fiesta.
Después, De Miñaur protagonizó otra remontada memorable ante Alexander Zverev: 2-6, 7-6 (5) y 11-9. El australiano incluso terminó con sangre en la pierna tras una acción sobre la pista. El Team World pasó a ganar 5-3 en la serie, pero luego las victorias de Alcaraz y de la dupla Zverev/Ruud le volvieron a dar la ventaja a los europeos.
Pablo Arraya, histórico tenista peruano, resumió desde fuera lo que significan estas escenas: “Viendo estos partidos, lo que se aprende. No solo tácticamente”. Para Buse, que llegó a estar 30 del mundo y ganó este año sus primeros dos títulos ATP, Londres representa algo más que una estadística. Es la posibilidad de mirar de cerca el mundo al que ya pertenece.
Y todavía queda la jornada que más pesa. Hoy, cada partido valdrá tres puntos y cada victoria puede cambiar definitivamente el rumbo de esta Laver Cup: el primer equipo que llegue a 13 se quedará con el trofeo.
*******
SOBRE EL AUTOR

