viernes, abril 24

La primera señal que deja Mano Menezes de cara a lo que será su trabajo en nuestro país es que le gustan los riesgos. Es un tipo osado, tremendamente atrevido.

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Estrenarse como técnico de la segunda peor selección de Sudamérica nada menos que ante Senegal, reciente campeón de la Copa africana, es cosa de valientes. El brasileño pretende ser el Stallone de los técnicos, el Gerald Butler del pizarrón blanco, el Jason Statham -con un poco más de pelo- de los entrenadores sudamericanos.

Roguemos, nomás, que no termine siendo el Jason Sudekis del fútbol lorcho.

Cuando Jorge Fossati se encontró en la misma situación, fue mucho más cauto y descartó un amistoso pactado con Italia ante la posibilidad de un papelón. Pero al ‘Nonno’ se le pasó la mano: si bien en ese momento parecía un despropósito jugar un partido de esa dimensión, las alternativas que aceptó calzaban con el delito de estafa agravada: Nicaragua y República Dominicana, dos seleccionados con igual o menos poderío que un cuadro de la Liga 2, a los que se les ganó con holgura. Los triunfos alcanzaron para poner en marcha el inflador de ilusiones, el cual se desbarató poco después en la Copa América y las eliminatorias.

Juan Reynoso fue un poco más temerario: arrancó ante México. Aunque se perdió, no olvidemos que por esos días aún andábamos con una venda sobre los ojos y creíamos, ilusamente, que teníamos un equipo capaz de obtener un cupo en las clasificatorias más fáciles de la historia.

Senegal es cosa seria. En el Mundial comparte grupo con Francia y Noruega. Hace poco más de un mes venció a Marruecos en uno de los partidos más controvertidos de los últimos años. El año pasado le metió 3 a Inglaterra, jugando de visita, y en el último ránking Fifa aparece en el puesto doce, por encima de Italia y Colombia.

Los dirigidos por Pape Thiaw tienen como estandarte a Sadio Mané, compañero de Cristiano Ronaldo en el Al Nassr (que alguna vez dirigiera Menezes) y se caracterizan por tratar el balón con cariño, gracias a su técnica depurada que les permite mantener la precisión en velocidad. ¡Y después viene España! .

¿Alcanzará con los Garcés, Noriega, López, Pretell, Araujo, Inga, Concha, Castillo, Grimaldo, Polo, Maxloren y Quispe? ¿Seguirán Advíncula y Yotún? ¿Volverá Tapia? ¿Tendrá competencia Valera? ¿Habrá espacio para los ‘eurocausas’ o algún nacionalizado?

Menezes se ha puesto una valla muy alta. Veremos si los seleccionados, y él mismo, están a la altura.

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