El Gobierno Peruano está ante una compleja realidad geopolítica que tiene la obligación de manejar con oficio y, sobre todo, poniendo por delante la soberanía y los intereses nacionales. No de otra manera se puede administrar la cada vez más tensa relación entre Estados Unidos y China, ambos con intereses en el Perú, enfrentados en una disputa global.
La visita de Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, debe significar una consolidación de la relación del Perú con su país, sin debilitar el vínculo comercial y diplomático con China. En un artículo publicado en El Comercio (8/9/26), Rubio ha sostenido que “cada nación de nuestra región tiene el derecho soberano de elegir a sus socios. Pedimos tan solo que la elección se haga con transparencia absoluta, y que la totalidad de sus términos sean visibles para el público”. Esta afirmación es importante y, efectivamente, debe aplicarse a todos los socios.
En el 2025, el Gobierno de Estados Unidos aprobó una nueva estrategia de seguridad, que considera al hemisferio occidental, América Latina incluida, como su prioridad de influencia. En tal contexto, ha reactualizado la Doctrina Monroe. Viene impulsando, asimismo, el llamado Escudo de las Américas para abordar, afirman, una agenda vinculada sobre todo al crimen organizado y, en especial, al narcotráfico (dicho sea entre paréntesis: el Gobierno Peruano ya anunció su inclusión plena, a diferencia del chileno, que, con cautela, ha acordado que su país participe solo como observador).
Un riesgo de la propuesta estadounidense es que el Perú acepte militarizar la lucha contra el narcotráfico –ahora, los “cárteles narcoterroristas”–, medida cuya eficacia ya es sabido que resulta dudosa. ¿Y la corrupción en el Estado? Dicho esto, sin dejar de lado que, por mencionar un caso, sus efectos sobre la Amazonía y, en especial, sobre su población, pueden ser muy graves. Mientras tanto, la antigua idea de la corresponsabilidad ha desaparecido del discurso: ahora todo se concentra en la oferta de las drogas y nada en la demanda.
Este año, el Perú ha firmado con Estados Unidos dos importantes memorandos: en febrero, uno sobre minerales críticos; y el reciente 8 de setiembre, otro enfocado en la construcción y adopción de infraestructura digital (inteligencia artificial), que abarca el establecimiento de centros de datos (‘data centers’). Siguiendo la sugerencia del propio Rubio, al Gobierno Peruano le corresponde explicar con claridad y precisión en qué consisten ambos memorandos y cuáles son los efectos para el Perú, así como qué compromisos implica la participación en el Escudo.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.



