martes, septiembre 29

A los 17 años, cuando recién empezaba en la música, FABIÁN escribió una lista de metas hasta los 27. Entre ellas anotó: firmar con una disquera, lanzar un álbum y, junto a 2026, dos palabras: Latin Grammy. No puso categoría ni habló de una nominación. Seis años después, su nombre apareció entre los candidatos a Mejor Nuevo Artista.

“Desde ese entonces quería lo que está pasando hoy. Y mira, se está cumpliendo”, cuenta emocionado.

FABIÁN tiene 23 años y acaba de ser nominado a Mejor Nuevo Artista, una de las categorías generales de los Latin Grammy y una distinción que, como él mismo remarca, solo puede recibirse una vez en la carrera.

“Uno graba un tema con la ilusión de que algún día aparezca su nombre en algo así, pero cuando lo ves no te lo esperas de verdad. Lloré bastante porque trabajé toda la vida para poder llegar ahí. Es el momento perfecto de mi carrera para que llegue esta nominación”, asegura.

La mañana en que se anunciaron los nominados, FABIÁN estaba en su departamento junto a varios amigos músicos. Eran cerca de las nueve y todos seguían la transmisión en silencio, atentos a la pantalla. Hasta que apareció su nombre.

“Son años y años, días y horas que mucha gente no ve. Estás detrás de una computadora, de un papel, con la guitarra en la mano, con cierta incertidumbre detrás de cada canción. Recibir este reconocimiento ha sido como una palmada que me da seguridad, que me dice que estoy haciendo las cosas bien”, explica.

La nominación llega, además, en un momento particular de su historia familiar. Desde que empezó, su apellido ha formado parte inevitable de la conversación. Es hijo de Gian Marco y hermano de Nicole Zignago. FABIÁN nunca ha renegado de esa puerta de entrada. Tampoco parece obsesionado con cerrarla para demostrar independencia.

“Si alguien llega a mí por mi apellido, por mi hermana o por mi papá, increíble. No te imaginas lo emotivo que es estar nominado con mi hermana este año. Para mi padre debe ser todavía más loco. Al final, lo que quiero es que alguien conecte con mi música y algún día compre un boleto para verme en concierto”.

No hubo un gran discurso familiar cuando llegó la noticia. Gian Marco hizo algo más sencillo. Lo abrazó.

“Fueron pocas palabras, pero ese abrazo se sintió… creo que fue el mejor abrazo que me ha dado en 23 años”, recuerda. Para FABIÁN, aquella nominación también pudo haber significado algo para el padre que lo vio empezar: “Debe sentir que crió bien al hijo, que está haciendo las cosas bien”.

Gian Marco atraviesa, además, su propio año de reconocimientos con su ingreso al Salón de la Fama de los Compositores Latinos. Su hijo no podrá acompañarlo a la ceremonia. Estará viajando por trabajo. “Toca chambear”, dice.

Su nuevo sencillo, “Lejos”, nació precisamente de sus experiencias de vida. Lo produjo él mismo y permaneció guardado durante más de un año. Tiene, además, una particularidad familiar: es la primera canción que escribió junto a sus hermanas.

La historia se mueve entre realidad y ficción. Habla de querer a alguien cuando los kilómetros se interponen, de las relaciones atravesadas por aeropuertos, despedidas y calendarios que rara vez coinciden.

“Es mitad ficción, mitad realidad. Nace de amar a alguien a la distancia, de que esa persona viaje mucho o de que yo viaje mucho y no pueda verla”, explica.

La persona que inspiró parte de la canción quizá ni siquiera lo sabe. “No le he dicho. No creo que sepa”, admite.

Antes FABIÁN decía que necesitaba vivir para escribir. Sigue creyéndolo, aunque ahora ha añadido disciplina a la fórmula. Componer, dice, también se entrena.

“El cerebro es un músculo. Tienes que ir al gimnasio para que funcione. Sigo viviendo para escribir, eso nunca va a cambiar, pero ahora practico más la composición a diario”.

Durante mucho tiempo soñó con que el país pudiera desarrollar una industria musical tan fuerte como otras de la región. Hoy siente que algo ya empezó.

“Cada año que regreso encuentro gente nueva dentro de la industria peruana, gente de mi edad con la que puedo hablar de música. Hace cuatro años pensaba que eso era imposible”.

Naturalmente, hay una pregunta imposible de esquivar. ¿Y si gana? FABIÁN intenta no quedarse demasiado tiempo allí.

“Uno siempre tiene ese poquito de esperanza en el corazón, pero tampoco quiero emocionarme demasiado. Claro que existe la ilusión de poder llevar ese Grammy a mi país”.

También ha escuchado a quienes comparten categoría con él. Algunos ya estaban en sus playlists antes de convertirse en competidores. Por eso se permite tomarse la competencia con una ligereza poco habitual.

“Soy fan de varios. Entonces, si pierdo contra ellos, increíble, porque soy su fan”.

La vida después de la nominación tampoco se detiene. En abril de 2027 planea publicar su primer álbum —“Niño Bueno” fue un EP— y ya trabaja en el repertorio. Antes tendrá un acústico en Lima en diciembre y para el próximo año proyecta un concierto propio de mayor formato.

Y todavía quedan casilleros por marcar. Cuando se le pregunta qué sueño parece ahora lo suficientemente grande como para escribirlo en otra lista, piensa un momento.

“Una colaboración con Reik sería un sueño. Crecí escuchándolos en la radio. Si esta nominación abre alguna manera de llegar hasta ellos, sería otro tachón en la lista”, subraya.

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