Santiago Peña presentó este jueves su renuncia como presidente de Paraguay por la crisis desatada con Ueno Bank.
La decisión llega después de que legisladores de la oposición y de su propio partido impulsaran un juicio político para destituirlo.
“He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas”, comunicó Peña, en un mensaje de video que difundió en sus redes sociales.
Aseguró que su prioridad en este momento es “la tranquilidad de los paraguayos que confiaron sus ahorros en nuestro sistema financiero”
“Quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado. Nunca fue mi intención defraudar la confianza que depositaron en mí”, afirmó.
La clave de la crisis radica en Ueno Bank.
Cuando Ueno Bank celebró su transformación en banco a finales de 2023, sus directivos presumían de sus cifras.
Aseguraban que la entidad, que era relativamente nueva, ya contaba con más de 500.000 clientes y que habían logrado incorporar al sistema financiero a unas 140.000 personas que anteriormente no tenían cuenta bancaria.
Era un logro notable para una institución que apenas dos años antes era una pequeña financiera especializada en tecnología.
“Esto recién está empezando”, se jactó Juan Manuel Gustale, entonces presidente de Ueno Bank, durante las celebraciones en la Ueno SND Arena en Asunción.
Menos de tres años después de aquella afirmación, la historia da un giro inesperado.
Este martes, el Banco Central del Paraguay (BCP) anunció el inicio de un procedimiento de disolución de Ueno Bank tras determinar que su índice de solvencia había caído por debajo de la mitad del mínimo exigido.
La noticia tomó por sorpresa a muchos. Apenas unas semanas antes de la intervención, Ueno Bank se presentaba como la gran historia de éxito del sistema financiero paraguayo.
El colapso desató una crisis política por los vínculos que tanto el presidente Peña como el entonces titular del Banco Central, Carlos Carvallo Spalding, habían mantenido con la entidad y su grupo empresarial.
La oposición acusó a Peña de conflictos de intereses, de permitir el uso indebido de fondos de pensiones y de encubrir irregularidades.
La crisis se agravó el miércoles, cuando se anunció que la Cámara de Diputados sometería a voto si admitía la acusación contra Peña y daba paso a un juicio político por su presunta responsabilidad en el caso.
El expresidente de Paraguay y líder del gobernante Partido Colorado, Horacio Cartes, le dio uno de los últimos golpes políticos a Peña al anunciar la mañana del jueves que la formación oficialista respaldaría el juicio político en su contra.
“No estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados, debemos pensar en la gente y en los valores que sostenemos desde el Partido Colorado. Acompañamos el juicio político al presidente de la República, Santiago Peña, a los efectos de volver a reencauzar la institucionalidad de la República”, dijo en un comunicado.
Peña presentó su renuncia poco después.
En septiembre de 2026, Ueno Bank aseguraba tener más de tres millones de clientes en un país de 6,5 millones de habitantes, lo que equivaldría a la mitad de los paraguayos.
También afirmaba procesar más de tres millones de transacciones al día.
Su disolución ahora abre interrogantes sobre cómo una entidad que experimentó un crecimiento tan acelerado en tan poco tiempo terminó en esta situación.
Orkun Saka, profesor e investigador de economía financiera en City St George’s, University of London, sostiene que el caso de Ueno Bank va mucho más allá de la mala gestión de una entidad financiera.
“Seamos claros sobre lo que ocurrió. Un banco perteneciente a un solo conglomerado empresarial terminó concentrando los ahorros de la mayoría de los adultos del país, además de cientos de millones de dólares de fondos de pensiones”, le dice a BBC Mundo.
Este jueves se celebró una sesión extraordinaria del Congreso Nacional para debatir un posible juicio político contra el presidente Santiago Peña. En los escaños de la oposición se podían ver carteles con la consigna: «¡Juicio político ya!». (Getty Images).

