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El crecimiento vertiginoso de los precios de los combustibles, tras nueva meses de guerra en Oriente Medio, impacta en la canasta básica y percola negativamente en toda la economía, incluyendo a la fabricación de plásticos, pues estos “se producen con derivados del petróleo”, manifiesta Diego Díaz, socio de Macroconsult. Frente a ello, la única alternativa que tenemos es “dar un nuevo impulso a la adopción del gas natural en el transporte”, advierte el experto en energía.
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– ¿Qué otro combustible causa preocupación después del diésel? ¿El GLP? La asociación de empresas envasadoras se está quejando fuertemente.
En verdad, todo lo que venga de procesos de refinación ha tenido un impacto al alza debido a que la capacidad de refino se ha visto golpeada por los conflictos bélicos. Primero hemos visto la afectación de las refinerías en Medio Oriente. Luego, los ataques de Ucrania contra refinerías rusas. Y, más recientemente, el recrudecimiento del conflicto con los hutíes en Yemen, los cuales están atacando las refinerías de Arabia Saudita en el Mar Rojo. Las refinerías se han vuelto un punto focal de ataques.
– ¿Eso significa que las refinerías que no están localizadas en Oriente Medio están ganando mucho dinero?
Exactamente. Este es un shock positivo para todos los países que tienen refinerías fuera de las zonas de conflicto.
– ¿Eso explica los buenos resultados que está teniendo Petro-Perú en el 2026?
Por supuesto. Esa es la razón. Es positivo que Petro-Perú esté absorbiendo estos resultados, aunque lo ideal hubiera sido que los absorba con la refinería de Talara trabajando al 90% o 95%, y no al 60%.
– ¿Cuánto estaría ganando Petro-Perú por el incremento en los márgenes de refinación?
Si producir un barril de diésel le generaba un margen de US$25 a US$30 antes del conflicto, hoy ese margen es de US$100.

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– En resumen: la crisis es positiva para Petro-Perú, pero negativa para el país. Y es negativa, sobre todo, por el lado de la inflación. ¿Es así?
Todos los servicios de transporte han tenido un alza y, particularmente los que transportan mercancías mediante camiones que funcionan con diésel. La cadena es sencilla: el precio de los combustibles impacta en los fletes, y esos fletes impactan en el costo logístico de las empresas. Si esos choques son persistentes, las empresas empiezan a trasladarlo a sus precios. Eso se llama ‘efecto de segunda vuelta’, y lo que termina pasando es que más productos de la economía comienzan a verse afectados por el incremento generalizado de precios.
– ¿El incremento sostenido en los precios de los combustibles se ha extendido a toda canasta básica?
Era natural que eso ocurra, dado que llevamos siete meses de shock de precios de los combustibles. Si analizas la inflación de marzo y abril, verás que el choque inicial fue por el rubro transporte. Pero eso ya ha ido percolando a otras categorías de la canasta básica de consumo.
– ¿El alza en los precios de los combustibles influye en todo?
Y, además, hay muchas materias primas que se producen con derivados del petróleo, como los plásticos qué se utilizan en la fabricación de botellas para aceites y gaseosas. Esos precios se han disparado. Y los fertilizantes también han subido de precio. Es un shock que afecta mucho.
– ¿Qué hacer en estas circunstancias?
La única protección que tenemos como país es el gas natural. Es nuestra única protección porque permite que ciertos sectores que consumen energía se mantengan aislados de los shocks de precios de los combustibles. Por ejemplo, en Lima hay 2 millones de usuarios de gas natural y en la costa norte hay más de 300 mil usuarios. A todos ellos no les preocupa si sube o baja el precio del GLP. Y tampoco les preocupa a los taxistas.
– ¿Los usuarios de gas natural están de alguna manera protegidos?
Las tarifas de taxis en Lima no han tenido un incremento fuerte, y eso es porque operan con gas natural. Los buses también. Y hay muchas industrias que operan con gas natural. Entonces, nuestra protección es mantener esa posición de autonomía y seguir impulsando la adopción de gas natural en la matriz energética.
– ¿Nuestra disponibilidad de gas natural evita que la crisis energética sea peor de lo que ya es?
Por supuesto. El Perú ahorra miles de millones de dólares al año en importaciones de combustibles gracias a que tiene gas natural. La única alternativa que hay es dar un nuevo impulso a la adopción de este energético en el transporte.
– Y no solo para los taxistas. ¿También para los usuarios particulares y los transportistas de carga pesada?
Exacto. Una vez que conviertes tu vehículo a gas natural, ya apagaste el diésel. Ese vehículo no va a generar nunca más una carga de importación. El consumidor ya está aislado de ese problema.
– ¿Cómo debe de darse este nuevo impulso?
Si observas las conversiones a gas natural este año, verás que, prácticamente, no han crecido respecto al año pasado. Es más, se mantienen muy por debajo de lo que fueron en el 2022.
¿Eso está ocurriendo? No me había percatado.
Hay especialistas que dicen que el mercado está muy saturado porque el gas natural ya está siendo utilizado por la mayoría de taxistas, pero eso no es 100% cierto. Ellos fueron los primeros que adoptaron el gas natural, pero también es rentable para una persona que hace uso particular de un vehículo. El programa Ahorro GNV tiene un mecanismo que financia la conversión vehicular a una tasa con ‘cero’ interés. Eso es mucho más eficiente que destinar recursos para subsidiar el consumo. Donde hay una brecha es en el financiamiento para la adquisición de vehículos a gas en transporte pesado.
– Entiendo que el sector privado ya ha hecho algunos avances convirtiendo camiones a GNV.
El sector privado ya ha dado algunos pasos, pero lo que el Estado debe hacer es tener una posición muy proactiva para promover esto. Y hay una ventana muy buena porque la venta de vehículos pesados y ligeros ha crecido mucho este año. Estamos viendo un rejuvenecimiento del parque automotor.
– ¿El Estado debe aprovechar esta coyuntura?
Ese es justamente la ventana para convencer a los transportistas y hogares de que cuando quieran un vehículo, automáticamente, sea a gas o se convierte a gas porque justamente, hoy las personas están comprando más vehículos.

