Ser hijo del cineasta Luis Llosa y de la cantante Roxana Valdivieso, y sobrino del Nobel Mario Vargas Llosa, no le evitó a Sebastián las dificultades de abrirse camino en la música. Detrás de un apellido reconocido, encontró puertas cerradas, incertidumbre y años de esfuerzo para hacerse un nombre propio. Pero nunca dejó de cantar ni de componer. Hoy, esa perseverancia lo llevará al Festival de Viña del Mar 2027, donde representará al Perú con “El Avión”, una canción nacida de la nostalgia de despedirse de alguien a quien amaba.
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Antes de grabar canciones y salir de gira, Sebastián estudiaba Economía en la Universidad de Yale, en Estados Unidos. Era una carrera distinta a la que finalmente eligió. Le tomó varios años aceptar que su verdadera vocación estaba en la composición y los escenarios.
“Estuve luchando contra la corriente durante mucho tiempo, estudiando algo que no necesariamente era lo mío, hasta que me di cuenta de que lo que realmente me gusta es escribir canciones y pararme en un escenario”, cuenta.
La música tampoco le resultaba ajena en casa. Su madre es la cantante Roxana Valdivieso y pertenece a una familia vinculada al arte y la cultura. Sin embargo, cuando se le pregunta si su apellido le ha generado expectativas difíciles de cumplir, responde que nunca lo ha vivido como una carga.
“Estoy tratando de hacer mi propio camino. Tener familiares que han tenido éxito es un privilegio y puede ser de mucha ayuda, pero nunca lo he sentido como un peso”, sostiene.
Ese camino tuvo momentos de incertidumbre. Sebastián comenzó a publicar sus primeras canciones alrededor de 2015 y pasó años intentando encontrar un público para ellas. Hubo oportunidades que no prosperaron, proyectos que exigieron paciencia y preguntas que aparecían cuando las cosas no salían como esperaba.
“Es una carrera que tiene momentos muy altos, como el que estoy teniendo ahora con el anuncio de Viña, y también momentos en los que se te cierran muchas puertas. Y cuando eso pasa, uno ciertamente dice: ‘¿Qué pasa si esto no va a funcionar nunca?’”, reconoce.
Nunca pensó seriamente en abandonar la música, aunque admite que el miedo estuvo presente.
“Soy perseverante, quizá hasta bordear la locura. Nunca he considerado seriamente tirar la toalla, pero uno siempre tiene momentos de miedo”, confiesa.
La recompensa comenzó a llegar con “Alguien más”, una canción que ingresó a las listas virales de aproximadamente quince países y le permitió reunir seguidores dentro y fuera del Perú.
“Creo que fue lo que inició mi carrera propiamente dicha. Antes de eso soñaba con ser cantante, pero no lo era realmente, más allá de cantar para amigos o familiares”, recuerda.
Después vendrían más grabaciones, conciertos y mudanzas. Pasó varios años en Miami, donde conoció a los productores con quienes trabajó en “Alguien más”. Más adelante se instaló en Ciudad de México, impulsado por la acogida que había conseguido su música.
Si algo le han confirmado sus conciertos es que ninguna cifra de reproducciones reemplaza la emoción de escuchar al público cantar una composición propia. Lo vivió recientemente durante su gira por México.
“Cuando la gente canta tus canciones mientras estás ahí parado en el escenario, la verdad es que es una locura. Creo que ese es el momento con el que sueña todo cantante o compositor que empieza escribiendo canciones en su cuarto”, señala.
Ahora busca fortalecer su vínculo con el público peruano mediante una gira por distintas ciudades del país. Además, prepara nuevas canciones para su segundo álbum, que espera lanzar en 2027.
“Me interesa mucho hacer un trabajo más fuerte de promoción en Perú y creo que Viña es una buena oportunidad para eso. Me gustaría hacer más conciertos, ir a más ciudades y poder realizar una gira nacional. Es un sueño que tengo”, comenta.
Antes deberá concentrarse en la competencia internacional del Festival de Viña del Mar, donde se enfrentará a Soulfia, de Chile, con “Otras Vidas”; Inis Neziri, de Albania, con “Aurora”; Un Muerto Más, de Argentina, con “Quereme”; Amada Libertad, de Cuba, con “Azúcar”; y Lorena Gómez, de España, con “La Teoría”.
No conoce todavía a todos sus competidores, pero lejos de inquietarlo, la posibilidad de compartir escenario con artistas de distintos países lo entusiasma.
“Mientras mejores sean los artistas que vayan, más audiencia habrá y más conversación se generará. Voy a conocer a cantantes de muy alto nivel. La competencia la agradezco”, subraya.
El Dato
Festival de Viña del Mar se desarrollará del 22 al 27 de febrero de 2027.

