Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Este jueves el Poder Ejecutivo anunció un paquete fiscal de S/18.000 millones para enfrentar los efectos del fenómeno de El Niño, el alza internacional de los combustibles y las mayores tasas de interés. En esta entrevista, Elmer Cuba, titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), explica a El Comercio cómo se usará este paquete y las acciones que su sector tomará a corto plazo.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
El programa Reactiva fue algo excepcional. Más que un programa crediticio, en el fondo era un programa monetario para evitar una gran recesión, porque la economía se había quedado sin actividad durante varios meses. Era de otro calibre.
No estamos hablando de ese escenario. En el caso de El Niño, hablamos de vientos recesivos que están focalizados geográficamente. Este año ya hay efectos: la pesca tiene cifras negativas y el agro estará en -1%. Ya está ocurriendo, pero el Perú está creciendo hasta ahora 3,2%. No te lleva a cero. El próximo año ocurrirá algo similar. Son medidas contracíclicas para evitar que se deteriore ese desempeño; por eso tampoco se están aplicando en todo el país.
Es un fondo de garantías para que el riesgo percibido de quien recibe el crédito sea menor y pueda acceder a mayores plazos y mejores tasas. Imagina una empresa textil que se endeudó pensando que vendería 100 prendas este año, pero no hubo invierno ni otoño. Se queda con inventario sin vender, no puede pagar el crédito y hasta podría quebrar. Se busca darle una ayuda extendiendo los plazos de la deuda, sin castigarla, pues si necesitara un nuevo crédito sin este beneficio, podría llegar con una clasificación cercana a la morosidad y enfrentar una tasa más alta. Eso debe suavizarse mediante los mecanismos de política anticíclica de la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS), que están pensados para estos episodios. La idea es que el sistema no te apriete cuando más lo necesitas. En una crisis pides financiamiento y se te cierra el acceso; en un auge, en cambio, sí lo encuentras. Eso es contraproducente. Cuando más lo necesitas, más debemos ayudarte.
El Fondo Crecer es para pequeñas y microempresas. Pero el mecanismo de flexibilización de requisitos relacionados con la clasificación del deudor, la morosidad y las carteras atrasadas es válido para empresas de todo tamaño. Basta declarar en emergencia a un sector para que la SBS pueda activar esas medidas. Eso hemos hecho con el ministro de la Producción. Se ha declarado en emergencia al agro, la pesca y los textiles, que antes no estaban sobre la mesa. Hace pocas semanas también los incorporamos para que la SBS, con ese marco legal, pueda aplicar sus criterios.
Las proyecciones son dinámicas. Los bancos centrales antes hablaban una vez al año, luego dos y ahora publican cuatro reportes de inflación anuales. Lo mismo ocurre con el FMI. El MEF tiene dos momentos para presentar proyecciones oficiales: el Marco Macroeconómico Multianual, para el presupuesto, y su actualización de abril. Pero eso no impide que estemos listos para reestimar los números en cualquier momento.
Sí. Por ahora mantenemos la proyección oficial de 3,4%. Es un reto, porque tenemos un crecimiento acumulado de 3,1%. Será un poco complicado y esperamos que parte de este paquete ayude, aunque, en realidad, está pensado principalmente para el 2027.
Siempre se pensó hacerlo en dos tramos. El segundo estaba previsto hacia abril, después de El Niño, y por ahora eso se mantiene. La inflación se está comiendo los salarios reales, por eso mantenemos ese planteamiento.

(Ilustración: Víctor Aguilar)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Son dos fondos distintos. El Fondo de Estabilización Fiscal corresponde a los ahorros de periodos anteriores. El otro es el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, un diseño de 2004, de hace más de veinte años. En su momento era lo que se utilizaba en el mundo, pero terminó generando un problema de deuda. Hasta hoy tenemos una deuda de S/1.000 millones con refinerías e importadores que vamos a honrar. Parte del crédito suplementario que avanza en el Congreso implica comenzar a pagar esa deuda: este año se cubrirá una cuarta parte. Pero por ahora hemos descartado ese mecanismo, porque es ciego y generalizado. Todo usuario nacional de diésel se beneficiaba, incluso una gran empresa minera. Hemos pasado a una etapa de subsidios focalizados, que ya están sobre la mesa. Hoy existe un subsidio al diésel para transporte urbano, de pasajeros y de carga. La novedad es la incorporación de los mototaxistas de la selva.
Se mantendrá hasta que el diésel converja a los niveles previos a la crisis, independientemente de El Niño. De esa manera también ayudamos al BCR a evitar que estos costos se trasladen al IPC (Índice de Precios al Consumidor). Son subsidios directos al transporte de carga y pasajeros. Estamos conteniendo el impacto.
El MEF ha diseñado el tamaño de la política macroeconómica para que sea contracíclica. Cada sector ejecutará la parte microeconómica. Quisiera dejarles espacio para que expliquen durante las próximas semanas cómo lo harán, pero son básicamente cuatro ministerios. Educación es el principal y concentra casi 40% del impacto en inversión pública; se trata de colegios avanzados que quedaron abandonados y también en el inicio de nuevos proyectos. En Vivienda se trata, también, de programas rápidos de vivienda popular que están a medio camino y que, lamentablemente, muchas veces se paralizaron por falta de presupuesto. En el caso del Midis [el presupuesto] se ejecutará para los bonos y en el caso del Ministerio de Transportes se destinará a caminos y carreteras. Ellos son los ejecutores del paquete fiscal.

Inversión en educación llegó apenas al 3% en la región Puno
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Las cuentas fiscales del Perú son envidiables. Si comparas la deuda respecto del producto, estamos en el decil inferior del mundo emergente, y también tenemos un déficit fiscal bajo. Hay países de la región con déficits de 6%, 7% u 8% que sí enfrentan problemas para diseñar políticas contracíclicas. Nuestro déficit acumulado a setiembre está en 0,9%, muy por debajo de la meta anual de 1,8%.
Sí. Ahora, hay que preguntarse qué es realmente extraordinario. ¿Este precio del cobre es extraordinario o llegó para quedarse? No lo sabemos. Pero el precio histórico tampoco es necesariamente un predictor, porque la demanda mundial de cobre se ha intensificado por la inteligencia artificial (IA) y el tema climático. Hay una demanda alta para, por lo menos, cinco o 10 años, y no se ven nuevas unidades mineras de escala mundial capaces de mover significativamente la oferta. Quizá los precios se mantengan estructuralmente altos durante un buen tiempo, pero no nos confiamos en eso.
Así es. Pueden ser favorables o no. Por eso queremos recursos propios de más largo plazo. Uno de los cuatro grupos de trabajo que hemos creado se dedica a ampliar la base tributaria, sin tocar tasas. No se nos ocurriría modificar la tasa del IGV de 18%…
Ninguna, en absoluto.
Mientras estemos en el ministerio no plantearemos cambiar ninguna tasa de impuestos, ni del IGV ni del impuesto a la renta. Lo que sí buscamos es reducir la evasión de ambos impuestos, que en Perú es muy alta: hablamos del 9% del PBI, frente a un promedio regional de 6,3%. Hay espacio para mejorar mediante gestión, sin modificar tasas. Estamos coordinando con Sunat y trabajando intensamente con los comisionados para ampliar la base tributaria. Eso sí es duradero, porque no depende del cobre.

Entrevista con el ministro de Economía y Finanzas, Elmer Cuba. (Fotos de uso EXCLUSIVO de El Comercio).
/ HUGO PEREZ
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Sí, pero principalmente a evasión, que es más fácil de estimar. La elusión es un comportamiento de algunas empresas que debe examinarse caso por caso. En cambio, la evasión es generalizada y existen mecanismos para combatirla rápidamente.
El Perú tiene por lo menos doscientas exoneraciones y no todas son positivas. Yo defiendo algunas, como las de la selva. Iquitos, por ejemplo, es como una isla que no tiene carretera ni podrá tenerla indefinidamente. No cobrar IGV es una forma de acercarla al resto del país y compensar la falta de conexión terrestre. Otro ejemplo es el diésel utilizado para generar electricidad en horas punta cuando no llueve. Gravar ese uso termina castigando a todo el Perú con electricidad más cara. Hay exoneraciones que tienen una justificación microeconómica.
Otras son políticamente muy sensibles. La más importante es la del IGV a los alimentos perecibles, como papa, arroz y cebolla. [Eliminar esa exoneración] sería inviable, tanto por la dificultad de cobrarlo a pequeños productores como por el impacto sobre la canasta. Después está la exoneración del impuesto a la renta de la CTS. Cobrarles ese impuesto a los trabajadores en este momento sería complejo. La tercera, también importante, es la exoneración del IGV a la educación. Cuando pagas una boleta universitaria no se incluye el IGV. Tampoco se nos ocurre cambiar eso.
Esas son las principales. Hay otras que se evalúan permanentemente. Ahora se está revisando la Ley del Libro y acabamos de presentar una propuesta para mantener durante tres años más la exoneración del IGV a los libros, porque queremos que las personas lean. No todo es blanco o negro.
Sí. Hay algunas que vencen y no vamos a renovar. Te doy un ejemplo: se mantiene la exoneración del IGV al libro, pero el autor pagaba cero de impuesto a la renta. Esa exoneración vence y ahora pagará 5%, que es poco si consideras que otras profesiones pueden pagar hasta 30%. Son beneficios pequeños que vencen y se dejan vencer.
Esa exoneración en particular la estamos evaluando. Cuando tengamos algo concreto que decir, lo anunciaremos.


