Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Estados Unidos e Israel elaboraron nuevos planes militares para atacar Irán tras las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre en el país norteamericano, en una operación que sería corta pero intensa. La decisión final está en manos del presidente Donald Trump, quien ha postergado en varias ocasiones una nueva ofensiva. ¿Qué buscan conseguir EE.UU. e Israel con los ataques y hasta qué punto podrían obligar a Teherán a negociar?
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El medio remarcó que el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, se reunió el 19 de octubre con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu para discutir las posibles operaciones.
Además, anotó que Washington prevé tener desplegado todo su dispositivo militar a principios de noviembre.
¿Cuáles serían los objetivos?

Aviones de guerra electrónica del modelo E/A-18G pertenecientes a la Marina de Estados Unidos realizan patrullas en los cielos del Oriente Medio, en el contexto de la guerra con Irán. (Centcom / X).
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La información del New York Times señala que los objetivos estratégicos de los ataques serían instalaciones nucleares, arsenales de misiles y drones e infraestructura energética iraní.
También se estudia atacar la instalación nuclear subterránea conocida como Pickaxe Mountain o Monte Pico. Se trata de un complejo de túneles que han sido excavados en la montaña Kuh-e Kolang Gaz La, en la provincia iraní de Isfahán, a unos 220 kilómetros al sur de Teherán y cerca del complejo nuclear de Natanz.

Esta imagen satelital, cortesía de Vantor, muestra vehículos en la entrada occidental del complejo de túneles de Pickaxe Mountain, adyacente a la instalación nuclear de Natanz, en Irán. (Fotografía: Imagen satelital ©2026 Vantor / AFP).
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Su construcción comenzó en el 2020, después de que una explosión destruyera una instalación de Natanz dedicada al ensamblaje de centrifugadoras avanzadas para enriquecer uranio. Según análisis de imágenes satelitales, el complejo se encuentra a una profundidad estimada de entre 80 y 100 metros, protegido por una montaña de roca granítica y por accesos reforzados.
Aunque se cree que el complejo fue diseñado inicialmente para albergar el ensamblaje de centrifugadoras nucleares, algunos expertos consideran que podría tener capacidad para desarrollar actividades más sensibles, como el enriquecimiento de uranio.
También se ha especulado con que Irán podría haber trasladado allí centrifugadoras y componentes nucleares tras los ataques contra sus instalaciones. Sin embargo, no se conoce con certeza qué contiene el lugar.
En la actual guerra, iniciada el 28 de febrero, Pickaxe Mountain nunca fue atacada.
El presidente Trump ha mencionado la posibilidad de utilizar la bomba MOAB o “Madre de todas las bombas” (GBU-43/B Massive Ordnance Air Blast) en los futuros ataques contra Irán, pero los especialistas advierten que difícilmente destruiría una instalación tan profunda.
El NYT también indica que Trump ha aplazado varias veces los nuevos ataques, incluso cuando las fuerzas estaban preparadas para ejecutarlos a comienzos de octubre.
Presionar a Irán

En esta fotografía de la Armada de EEstados Unidos, publicada el 28 de febrero de 2026, se ve al destructor de misiles guiados de la clase Arleigh Burke disparando misiles Tomahawk durante la Operación Furia Épica contra Irán. (CENTCOM) / AFP).
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Estados Unidos utiliza la amenaza de reanudar la guerra como instrumento de presión para que Irán acepte sus exigencias nucleares y sobre el estrecho de Ormuz, sostiene el informe del NYT. Pero Teherán se ha negado hasta ahora a hacer concesiones sustanciales sobre su programa nuclear.
Algunos estrategas estadounidenses manifestaron al NYT que una campaña de 72 horas podría provocar daños económicos serios a Irán, aunque otros expertos dudan de que eso cambie la posición que mantiene el régimen.
Antes de liberar el estrecho de Ormuz, Irán quiere que Estados Unidos levante primero el bloqueo naval que ejerce sobre sus puertos, alivie las sanciones económicas y garantice el fin de los ataques. Las conversaciones se mantienen estancadas.
Irán también ha advertido que ante cualquier nuevo ataque, sus represalias no se limitarían a buques comerciales e instalaciones energéticas regionales. Podrían alcanzar centros de datos, cables submarinos de Internet y refinerías saudíes, incluida Aramco, con el objetivo de disparar los precios del petróleo y aumentar el costo político de la guerra para Trump.


