Ruby Palomino no pudo contener las lágrimas cuando escuchó por primera vez en Spotify las canciones de un disco que esperó seis años para publicar. Detrás de aquella emoción había una larga lucha. Grabó los temas durante la pandemia, mientras enfrentaba la muerte de su padre y el doloroso final de una relación sentimental. Luego vinieron las promesas incumplidas, las negociaciones y la incertidumbre sobre el futuro del proyecto. Hasta que logró adquirir los derechos fonográficos y hacer realidad su lanzamiento. Finalmente, “Chabuca Rock”, su homenaje a Chabuca Granda, veía la luz.
“Lloré después de tanto insistir, pedir y rogar. Era la esperanza herida. Me grabé un video para recordar ese momento. Fue un triunfo para mí”, cuenta la cantante, cuya carrera transita entre el folclore y el rock.
Ambos géneros la han acompañado desde pequeña. Creció escuchando huaynos y mulizas, influenciada por sus padres. En la adolescencia descubrió el rock y, años después, comenzó a explorar cómo unir esos sonidos en una misma propuesta musical.
“Mi principal referente fue Uchpa, que fusiona el rock con el quechua, la lengua de mi familia materna. Aunque no llegué a dominar el idioma, aprendí a cantar por fonética y encontré en la música una forma de mantener vivas mis raíces”, cuenta.
Su propuesta musical comenzó a ganar reconocimiento en 2014, cuando ganó “La voz Perú” fusionando el vals criollo con el rock. En 2021 triunfó en “El artista del año” y, tres años después, llegó al Festival de Viña del Mar. Estos logros reafirmaron su apuesta por explorar nuevos sonidos.
La historia de “Chabuca Rock” comenzó en 2016, cuando Ruby interpretó una versión rockera de “La flor de la canela” durante una celebración por el aniversario de Lima. Dos años después hizo lo propio con “El bello durmiente” y su curiosidad la llevó a explorar otras composiciones de Chabuca Granda.
Así descubrió a una autora que abordaba el amor, la muerte y la realidad del país, y que no temía experimentar con distintos sonidos.
“Me preguntaba qué otras canciones había compuesto. Empecé a investigar su obra, a ver sus entrevistas y terminé enamorándome de su música”, recuerda.
Esa búsqueda dio paso a “Chabuca Rock”, un proyecto impulsado por Francisco García Silva, quien le propuso reinterpretar las canciones de Chabuca Granda en clave de rock. Ruby aceptó y eligió como productor musical a Jesús “El Viejo” Rodríguez.
El disco reunió a músicos como Charlie Parra, Óscar Stagnaro y Lucho González, quien había trabajado con Chabuca. La grabación se realizó durante la pandemia, con los artistas registrando sus partes desde distintos lugares.
El álbum quedó listo en 2020, pero su lanzamiento se postergó durante seis años. Para Ruby, la espera fue especialmente difícil porque aquellas canciones estaban ligadas a una etapa dolorosa de su vida.
Durante esos años, Ruby continuó con su carrera, pero nunca dejó de insistir en publicar el disco. Finalmente, su representante logró negociar la compra de los derechos fonográficos y la cantante volvió a trabajar con Rodríguez para remezclarlo y remasterizarlo.
“La mayor dificultad fue la negociación. No todo fue color de rosa y hay situaciones que todavía no puedo contar. Hay cosas con las que sigo lidiando, pero nada de eso me quita la alegría de haber lanzado el disco. Sabía que no iba a ser fácil”, confiesa.
“Cuando lo escuché en Spotify, dije: ‘Ya está, ya está’. No lo podía creer. Después de tanto tiempo, por fin estaba sonando”, recuerda emocionada.
El 30 de agosto de 2026, “Chabuca Rock” llegó finalmente a las plataformas digitales. La cantante celebró el lanzamiento con una presentación gratuita en el parque principal de Barranco, distrito estrechamente vinculado con la historia de Chabuca.
“Soy artista independiente. No tengo padrinos ni nadie que me pague la carrera. Me he hecho sola, con el apoyo emocional de mi familia. Por eso, haber conseguido este disco significa muchísimo para mí”, afirma. “La mayor dificultad fue la negociación para adquirir los derechos fonográficos. No todo fue color de rosa y hubo situaciones que todavía no puedo contar. Hay cosas que no estuvieron bien y con las que sigo lidiando. Pero nada de eso me quita la alegría de haber lanzado el disco. Sabía que no iba a ser fácil”, confiesa.
La admiración de Ruby por Chabuca Granda también alcanza su personalidad. Tras conversar con sus hijos descubrió a una mujer que rompía esquemas y se atrevía a experimentar con la música.
“Desafiaba las reglas y no le importaba mucho lo que dijeran los demás. En eso me identifico con ella. A su hijo le dijo: ‘Hazlo todo, hazlo todo’. Y esa es también mi manera de vivir”, comenta.
Por eso, cuando habla de Chabuca, llega a referirse a ella como una madre musical. En su obra encontró una libertad creativa que siente cercana a la suya.
El disco reúne reinterpretaciones de temas como “La flor de la canela”, “El puente de los suspiros”, “El bello durmiente”, “Cardo o ceniza”, “Las flores buenas de Javier”, “El gallo camarón” y “No lloraba, sonreía”, entre otros.
Cada canción tiene un significado especial para Ruby. En “El gallo camarón” encuentra un mensaje de valentía que relaciona con su propia historia. El protagonista le pide a su dueño que confíe en él antes de una pelea, palabras que la cantante siente que podría dedicarle a su madre.
“Me sentía como ese gallo diciéndole a mi mamá: ‘Confía en mí, porque llevo en la sangre la fortaleza que tú me enseñaste, explica.
Esa formación ha influido en su manera de entender la música, los vínculos personales y el éxito. Aprendió a no depender exclusivamente de la aprobación del público y a defender las decisiones que considera importantes para su desarrollo artístico.
“Yo hago música que me gusta, canciones que tienen que ver conmigo. Después las produzco y, si a la gente le gustan, qué increíble, qué bendición. Pero no puede ser al revés”, sostiene.
Ruby Palomino se resiste a encasillarse en un solo género musical. Conocida como ‘La Joya Huanca’ en el folclore del centro, también desarrolla propuestas de fusión y rock.
“Me muevo entre tres mundos: el folclore clásico, la fusión y el rock. Me ha costado mucho mostrarme tal como soy para limitarme a uno solo”, explica.
Ahora busca llevar “Chabuca Rock” a festivales latinoamericanos y prepara los videoclips de algunas canciones del disco.
También prepara dos presentaciones en el Teatro Segura, un desafío que asume como productora. “Es la primera vez que organizo un espectáculo así.
Asimismo tiene previsto viajar en noviembre a los Latin Grammy, como integrante votante de la Academia Latina de la Grabación, para conocer de cerca la industria y establecer contactos. Su intención es postular el disco a una próxima edición de los premios.
“Quiero conocer ese universo. A veces, cuando trabajamos solamente en el Perú, nos olvidamos de soñar y de volar. Yo lo quiero todo”, concluye.

