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El papa León XIV continúa al frente de la Iglesia Católica desde el hospital Gemelli de Roma, donde se recupera de una cirugía para extirpar un tumor maligno en el pulmón derecho. Aunque su convalecencia ha obligado a modificar parte de su agenda, el pontífice ha retomado el trabajo, recibido a colaboradores y celebrado misa. Sin embargo, su recuperación plantea una pregunta: ¿de qué forma puede mantener sus funciones mientras se recupera de una intervención quirúrgica?
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La agencia Associated Press (AP) informó que el Papa se reunió el jueves 15 con el arzobispo Paolo Rudelli, jefe de gabinete del Vaticano, conocido como «sustituto» y encargado de buena parte del trabajo administrativo cotidiano de la Santa Sede. El encuentro confirmó que el pontífice había reanudado sus labores desde el centro médico.
Lecaros precisa que la delegación de tareas forma parte del funcionamiento habitual de una institución de estas características. Algunos nombramientos o documentos requieren la intervención del Papa, pero otros asuntos administrativos pueden seguir su curso sin que él tenga que ocuparse personalmente de cada gestión. Las decisiones menos urgentes, añade, pueden quedar pendientes durante la convalecencia.

El papa León XIV saluda al salir al finalizar la audiencia general semanal en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el 30 de septiembre de 2026. (Foto de Tiziana FABI / AFP).
/ TIZIANA FABI
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Esta diferencia resulta importante: delegar actividades no equivale a transferir la autoridad del pontífice. Tampoco debe confundirse una hospitalización con una situación en la que el Papa no pueda ejercer sus funciones. “Hoy día él no ha perdido la conciencia”, señala Lecaros al explicar por qué el escenario actual no corresponde a una incapacidad para gobernar.
No obstante, la especialista advierte que una eventual incapacidad prolongada plantearía interrogantes más complejas. La medicina actual puede mantener a una persona en situaciones que antes eran menos frecuentes, lo que abre debates sobre cómo actuar si un pontífice no pudiera tomar decisiones durante un periodo extenso. En todo caso, no es el escenario descrito por los reportes médicos actuales.
El estado de salud es la otra variable para entender cuánto puede hacer León XIV durante su recuperación. De acuerdo con AP, al pontífice de 71 años le extirparon el lóbulo inferior derecho del pulmón después de detectar un nódulo sospechoso. El análisis quirúrgico confirmó un adenocarcinoma, el tipo más común de cáncer de pulmón.
Tras la intervención, las pruebas posoperatorias se mantuvieron dentro de niveles normales. La radiografía mostró una buena recuperación del pulmón operado y la fisioterapia incluyó ejercicios de movilidad completa. Además, el Papa pudo realizar sus actividades cotidianas de manera independiente, según la información difundida por su médico personal, Luigi Carbone, y Stefano Margaritora, jefe de cirugía torácica del hospital Gemelli.

Los adenocarcinomas se desarrollan en las células que producen moco y son uno de los tipos más comunes de cáncer de pulmón.
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Sin embargo, aún se esperaban resultados para conocer las características moleculares del tumor, determinar si se había extendido más allá del lóbulo extirpado y establecer si necesitaría tratamiento adicional.
Carlos Castañeda, oncólogo clínico e investigador de la Universidad Científica del Sur, explica que el pulmón tiene cinco lóbulos: tres en el lado derecho y dos en el izquierdo. La extracción del lóbulo inferior derecho supone retirar aproximadamente una quinta parte del tejido pulmonar, lo que puede reducir la capacidad respiratoria.
El especialista señala que la recuperación puede incluir dolor en la zona intervenida, fatiga y dificultades para realizar esfuerzos físicos, especialmente al subir escaleras o levantar peso. No obstante, estos síntomas no implican necesariamente una limitación para las actividades intelectuales.
“Su capacidad intelectual está totalmente conservada”, sostiene Castañeda al referirse a la posibilidad de que el pontífice lea documentos, participe en reuniones y tome decisiones durante la convalecencia. El médico considera que las técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas pueden favorecer una recuperación más rápida, aunque la evolución depende de las características de cada paciente y de la aparición de complicaciones.
La edad también debe tomarse en cuenta, pero no es el único factor. Castañeda indica que estas intervenciones se realizan habitualmente en personas de entre 70 y 75 años. Para evaluar la recuperación, también importan la condición física previa, la función cardíaca y la existencia de enfermedades como diabetes o hipertensión. En el caso de León XIV, el especialista considera favorable el estado físico que se le atribuye, aunque no dispone de su historia clínica completa.

El papa León XIV saluda a la multitud desde el papamóvil mientras recorre la avenida de los Campos Elíseos para celebrar una misa solemne al aire libre en la plaza de la Concordia, en el centro de París, el 26 de septiembre de 2026. (JULIEN DE ROSA / AFP)
/ JULIEN DE ROSA
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La recuperación funcional no significa que el Papa pueda retomar inmediatamente todas sus actividades. El esfuerzo físico, los desplazamientos prolongados y los viajes internacionales imponen exigencias distintas a las de trabajar desde una habitación hospitalaria.
Castañeda estima que una persona puede empezar a ampliar sus actividades en unas dos semanas, pero recuperar plenamente sus capacidades podría tomar alrededor de dos meses. Por ello, considera que el viaje previsto de León XIV a Sudamérica, del 6 al 17 de noviembre, podría resultar prematuro. La decisión final; sin embargo, corresponde al equipo médico que conoce su evolución.
El especialista advierte que un viaje de esa naturaleza implica exposición a infecciones y cambios de presión durante los vuelos, además del desgaste físico de una agenda con desplazamientos y compromisos públicos. Se trata de riesgos que deben evaluarse individualmente, no de una contraindicación confirmada para el pontífice.
Por ahora, el Vaticano espera que León XIV permanezca hospitalizado al menos hasta el 20 de octubre, según AP. La evolución favorable reportada permite distinguir entre dos cuestiones: su capacidad para continuar gobernando y el tiempo que necesita para recuperar su condición física.
Mientras las oficinas de la Santa Sede mantienen su funcionamiento y los asuntos que requieren atención personal pueden consultarse o esperar, la recuperación seguirá marcando el ritmo de sus actividades presenciales. La continuidad institucional está asegurada por la estructura de gobierno de la Iglesia; el regreso a una agenda habitual dependerá, en cambio, de su evolución clínica.


