La fintech peruana Rextie cumple diez años de operaciones en el mercado de cambio de divisas con más de US$8.000 millones transaccionados. En este periodo, la compañía se abrió paso en medio de un creciente aumento de competidores y alista proyectos importantes para los siguientes años.
La fintech peruana Rextie cumple diez años de operaciones en el mercado de cambio de divisas con más de US$8.000 millones transaccionados. En este periodo, la compañía se abrió paso en medio de un creciente aumento de competidores y alista proyectos importantes para los siguientes años.
“En los últimos tres o cuatro años hemos visto una cantidad de competidores bastante estable. Y, obviamente, tenemos una competencia muy fuerte de los bancos”, destaca Mateu Batle, CEO y cofundador de Rextie.
Más del 80% de sus operaciones se concentra en Lima y Callao, mientras que Arequipa y Chiclayo destacan entre las principales ciudades fuera de la capital. Por sectores, las empresas vinculadas al comercio, principalmente importadoras y exportadoras, son las que más utilizan sus servicios. También registra clientes de construcción e inmobiliarias, minería, agroexportación, transporte y tecnología.
Tras esta primera década, Rextie prepara una nueva etapa en la que busca profundizar su relación con el segmento empresarial y ampliar los servicios que ofrece alrededor de la gestión financiera. Para Mateu Batle, el objetivo no es alejarse de su negocio principal, el cambio de divisas, sino utilizar ese conocimiento como base para atender otras necesidades de las empresas.
Actualmente, la fintech cuenta con tres líneas principales de negocio: el cambio de divisas, los pagos mediante API que permiten a las empresas automatizar operaciones como pagos a proveedores, y el ‘factoring‘ y ‘confirming’ (cuando se contrata a una entidad para el pago a proveedores). De ellas, el primer segmento continúa siendo su principal negocio, mientras que los otros dos servicios mantienen un peso similar entre sí.
En esta nueva etapa, Rextie trabaja en el desarrollo de servicios financieros orientados a mejorar la gestión de tesorería de las empresas. Algunos de estos proyectos llevan más de un año de desarrollo y están vinculados directamente con el negocio que la compañía ya opera. “Son servicios que son importantes para las empresas, que son de amplio uso”, señaló Batle.
Uno de estos proyectos, cuyo nombre la empresa todavía mantiene en reserva, empezaría a probarse durante el cuarto trimestre de este año y entraría en una fase de crecimiento durante el primer trimestre de 2027. El servicio estará dirigido inicialmente a empresas vinculadas al comercio exterior, tanto importadoras como exportadoras, aunque su aplicación será transversal a distintos sectores.