Una característica de nuestra época es que contamos con muchos dispositivos en casa, y todos están conectados a Internet, a una señal WiFi: televisores, radios, smartphones, tablets, relojes, etc.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Se trata de la retrocompatibilidad en las conexiones de red. La conexión puede generar cortes e interferencias cuando se tiene un dispositivo que requiere de un protocolo mucho más anticuado. Lo ideal es comprobar la configuración de la red WiFi.
Otra situación de riesgo es la conexión Bluetooth y de puertos USB 3.0. En el primer caso, las conexiones Bluetooth pueden generar interferencias en nuestra conexión. Y es que los altavoces, teclados, mandos, receptores y otros dispositivos funcionan con esta tecnología.
En el caso de los cables USB 3.0, pueden crear interferencias a la banda de frecuencia de 2,4 GHz de nuestro WiFi, que es una de las más básicas y antiguas, pero aun bastante usada.

