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Pocos esfuerzos humanos por preservar la Amazonía se comparan con los del agutí. Conocido en la Amazonía peruana como añuje, este roedor es uno de los pocos animales capaces de partir con sus dientes la cáscara durísima de la castaña, comerse las semillas y enterrar las que le sobran para más tarde. A veces las olvida y, cuando llegan la lluvia y la luz, brotan de las semillas un nuevo árbol. Sobre esa alianza silenciosa entre el bosque y su sembrador más discreto, la editorial mónimo acaba de lanzar “Cloc. rodó el coco”, el primer libro infantil escrito por Talía Lostaunau e ilustrado por Nori Kobayashi.
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Lostaunau es ingeniera forestal y periodista ambiental, y esta historia le viene rondando desde sus años universitarios, cuando un profesor de Ecología Forestal narraba en clase las interacciones entre especies como si fueran un documental de naturaleza. Años después, ya como madre, empezó a contársela a sus dos hijos casi como un juego, hasta que decidió escribirla.
Para Lostaunau, detrás de la anécdota del agutí hay un mensaje más amplio sobre la cooperación entre especies distintas, incluso cuando ninguna es consciente de estar colaborando. “Me encanta esta historia porque demuestra que podemos coexistir juntos y que siempre es necesario el apoyo de alguien”, dice la autora, quien últimamente profundiza en un curso de biomímesis, disciplina que busca aprender de la naturaleza para mejorar sistemas humanos.

Nori Kobayashi trabajó las ilustraciones con acuarela y gouache, buscando una textura cercana a la tierra y al bosque amazónico.
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Ahí es donde recae el reto de la incipiente escritora. Hubo una pausa mientras se buscaba el tono visual adecuado y una vez encontrado, texto e ilustraciones avanzaron con rapidez. “Como ingeniera suelo ser muy técnica y quiero ser muy detallada, los complicado fue no especificar cada detalle con explicaciones científicas complejas, tenía que ser precisa”, explica la escritora.
La idea de cooperación también atraviesa el trabajo visual de Nori Kobayashi, que vive en contacto cercano con la naturaleza. La ilustradora trabajó las imágenes con acuarela y gouache, técnicas que dejan ver la mano detrás de cada trazo y que, dicen sus creadoras, se acercan a la textura del barro o a la tierra removida por el propio añuje al esconder sus semillas.
Para las creadoras de este proyecto, “Cloc. Rodó el coco” estuvo pensado para estar en formato físico, con ese cuidado por el detalle que solo se aprecia del todo en papel, donde el ritmo de lectura y la pausa frente a cada ilustración no se replican en una pantalla. Convencida de ello, la autora se prepara para presentar su libro en otros espacios como en el Festival Conservamos, que se realizará en el MAC.

