Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Los políticos de la década de 1980 necesitaban llegar a los electores con sus mensajes, símbolos y consignas. Para conseguirlo, desplegaron una intensa campaña propagandística que terminó ocupando buena parte del paisaje urbano. Muros, postes y paneles fueron cubiertos con afiches que competían entre sí por atraer la mirada de los ciudadanos. La propaganda electoral formaba entonces parte del paisaje cotidiano de Lima.
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En esa disputa por ganar visibilidad, los afiches se superponían unos sobre otros y los paneles partidarios terminaban formando verdaderos mosaicos políticos. La ciudad mostraba así, en sus muros y calles, la intensidad de unas campañas electorales que buscaban ocupar cada espacio disponible.
UNA CIUDAD CUBIERTA DE PROPAGANDA
Los mensajes de la Izquierda Unida (IU), el Partido Aprista Peruano (PAP), el Partido Popular Cristiano (PPC) y Acción Popular (AP), además de los de movimientos independientes y otras agrupaciones, convivían en una Lima que ya mostraba los signos de una ciudad congestionada y desordenada. Los rostros de los candidatos aparecían en avenidas, postes y paredes, acompañados de lemas diseñados para permanecer en la memoria del elector.
En las elecciones municipales de noviembre de 1983, Alfonso Barrantes Lingán, candidato de Izquierda Unida, obtuvo la alcaldía de Lima. El dirigente cajamarquino, conocido popularmente como “Frejolito”, se impuso en una campaña en la que los paneles y afiches fueron parte fundamental de la disputa por el voto.

LIMA, 28 DE NOVIEMBRE DE 1983 PROPAGANDA ELECTORAL EN PANELES DURANTE LAS ELECCIONES MUNICIPALES FOTO: EL COMERCIO
/ EL COMERCIO
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Entre los mensajes electorales que entonces reproducían los diarios figuraba el del candidato del PPC, Richard Amiel, acompañado de la frase: “Tu voto por Amiel / tu voto seguro / tu voto con futuro”.
También podían encontrarse consignas tan particulares como la del Movimiento de Bases Hayistas (MBH), grupo disidente del PAP, que promovía la candidatura de Francisco Diez Canseco: “Porque las mujeres saben pensar, Pancho será la sorpresa”.
DEL “TUCÁN” AL “MOVIMIENTO OBRAS”
Tres años después, las calles volvieron a cubrirse de propaganda para las elecciones municipales de 1986. El aprista Jorge del Castillo ganó la alcaldía de Lima y sucedió a Alfonso Barrantes, quien buscaba la reelección. En aquella contienda también participó Luis Bedoya, histórico dirigente del PPC y exalcalde de Lima (entre los años 60 y 70).

LIMA, 11 DE NOVIEMBRE DE 1986 PROPAGANDA ELECTORAL EN PANELES DURANTE LAS ELECCIONES MUNICIPALES FOTO: EL COMERCIO
/ EL COMERCIO
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Los paneles electorales del llamado “Tucán” Bedoya recuperaron entonces una de las marcas de su campaña: “¡Bedoya cumplió!, ¡Bedoya cumplirá con la salud popular!”, en un gran despliegue propagandístico.
La década terminó con otra sorpresa electoral. En los comicios municipales de 1989, el independiente Ricardo Belmont Cassinelli, conocido comunicador de televisión, llegó a la alcaldía de Lima al frente del movimiento “Obras”.
El triunfo de ese candidato “outsider” alteró el escenario político municipal y confirmó la importancia que habían adquirido las figuras independientes, a fines de ese decenio, frente a los partidos tradicionales.

Elecciones ediles o congresales, los problemas con los paneles eran los mismos en la caótica Lima de 1985. (Foto: Archivo Histórico de El Comercio)
/ EL COMERCIO
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Durante aquel decenio ochentero, las calles de Lima fueron también un reflejo de la intensa competencia electoral. Entre el tránsito, el smog, los letreros luminosos y el creciente desorden urbano, los paneles y afiches políticos se multiplicaban y agobiaban al público.
Las imágenes conservadas en el Archivo Histórico de El Comercio permiten volver sobre aquel paisaje electoral de los años 80: una Lima cubierta de rostros, colores, símbolos y consignas que buscaban conquistar, desde las paredes y los postes, la voluntad de los ciudadanos, tal como ocurrirá mañana, domingo 3 de octubre de 2026.


