Unidad de investigación.
Informes de inteligencia de la PNP a los que tuvo acceso El Comercio, revelan un choque de estilos en la nueva cúpula criminal de Trujillo.
Por un lado, Óscar Cruz Basilio, nuevo cabecilla de ‘Los Pulpos’, opera desde el extranjero. Los informes de inteligencia detallan su ‘poco aprecio a los bienes jurídicos de su prójimo’ al dirigir redes de extorsión y logística desde Chile. En ese país, la organización logró infiltrar el sindicato de basureros de Santiago para cobijar a criminales fugitivos y lavar el dinero ilícito. Todo esto forma parte de su estrategia para asegurar la hegemonía de la banda en Trujillo, mientras la policía procesa su pedido de extradición.
Este reajuste en el mando exterior de ‘Los Pulpos’ se ejecutó tras la reciente captura en Bolivia de su principal cabecilla, Jhonsson Cruz Torres. Sobre esta red transnacional, el general Ricardo Espinoza, actual jefe de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), confirmó que mantiene coordinaciones directas con la Policía de Investigaciones (PDI) de Chile, debido a que ‘Los Pulpos’ representan “una amenaza para ambos países”. Como se recuerda, la autoridad policial ya había señalado la articulación de la banda a la distancia en el secuestro del empresario minero Jenss Lara Tantaquilla, donde “alias Óscar ha tenido la dirección operativa bajo el liderazgo de Jhonsson pulpo”, coordinando además el ocultamiento de armamento a través de nexos locales en Trujillo.
Sin embargo, su facción delictiva va más allá del ataque patrimonial. El documento advierte que Cruz Basilio utiliza ‘adolescentes como sicarios descartables’ para desatar el terror. Entre ellos destaca alias ‘Paloma’, un menor de 16 años captado para el brazo armado juvenil que participaba en atentados con explosivos contra colegios trujillanos.
A él se suma Gian Piero García Cipriano (21), apodado ‘Corta Dedos’, reclutado también cuando era menor, quien era el encargado de cercenar los dedos a las víctimas de secuestro.
En la otra orilla del hampa trujillana, los expedientes secretos de la PNP dibujan una evolución operativa distinta para Jolín Bazán Valderrama, alias ‘Jolín’.
El cabecilla de ‘La Nueva Jauría’ posee un perfil que la inteligencia policial clasifica como ‘empresarial o calculador’, ‘enfocado en el chantaje económico sistemático y la negociación forzada’ antes que en el rastro de balaceras abiertas. Sin embargo, este planeamiento pragmático no le resta ferocidad: la trayectoria criminal de Bazán Valderrama se consolidó tras su separación de ‘Los Pulpos’ y su posterior sentencia a cadena perpetua por el violento secuestro y asesinato de Manuel Rodríguez Cruzado, padre del exalcalde de Julcán, Jhon Rodríguez en 2022.
La existencia de este minucioso diagnóstico en los archivos de inteligencia expone la contradicción central que sacude a las autoridades norteñas. Los documentos demuestran que la institución tenía plenamente identificado el modus operandi y la “capacidad de negociación rápida” de ‘Jolín’ mientras, en paralelo, el delincuente caminaba libre debido a que su orden de captura no figuraba vigente en el sistema oficial de requisitorias.
Al respecto, el general Espinoza indicó que “el 1 de junio elevé un informe solicitando que el líder de La Jauría siga incluido en el programa de los más buscados porque también es un objetivo policial”.

