La comprensión lectora continúa siendo uno de los principales retos de la educación peruana. Para Lucía Acurio, directora global del Grupo Edutec y reconocida con el Women in Tech Latam 2025, enfrentar esta problemática requiere revisar no solo las metodologías de enseñanza, sino también la manera en que se evalúa a los estudiantes y el uso que se hace de la tecnología en las aulas.
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La tecnología también ocupa un lugar central en su propuesta. Acurio considera que los celulares no deben ser vistos únicamente como una distracción dentro de las escuelas, sino como herramientas cuyo uso debe estar acompañado de reglas y orientación.
“Tenemos que trabajar hacia ese equilibrio”, explicó. Según indicó, debe haber momentos en los que los estudiantes no utilicen sus celulares, pero también actividades pedagógicas en las que el docente pueda solicitar su uso.
En ese sentido, advirtió que una prohibición absoluta podría generar dificultades si no existe un acompañamiento adecuado de las familias. “La prohibición total de los celulares sin herramientas en las casas, con padres en una escuela para padres que se hayan formado bien para poder conducir de manera óptima con sus hijos, puede ser una bomba de tiempo”, sostuvo.
Para Acurio, el reto está en preparar a docentes, estudiantes y padres de familia para utilizar la tecnología de manera adecuada y aprovechar sus posibilidades para desarrollar aprendizajes más personalizados.
La formación docente es otro de los puntos que considera prioritarios. La especialista planteó que fortalecer la comprensión lectora desde la primaria también requiere mejorar la preparación de los profesores y, cuando existan determinadas brechas, evaluar qué herramientas tecnológicas pueden servir como apoyo.
“Tenemos que hacer una revolución educativa que comience no solo con la revalorización del docente en el sentido de pagarle más, pero sí una formación que tiene que ser mucho más profunda”, afirmó.
Finalmente, Acurio sostuvo que los colegios privados también tienen una responsabilidad frente a las brechas educativas. En su opinión, las instituciones que cuentan con mayores oportunidades para desarrollar proyectos y metodologías pueden medir qué estrategias funcionan y compartir esas experiencias con colegios públicos.
“Eso que está funcionando para mejorar tiene que compartirse con colegios públicos”, señaló.
Para la especialista, avanzar hacia una mejor educación requiere combinar una evaluación que permita conocer realmente las capacidades de los estudiantes, una formación docente más profunda y un uso responsable de las herramientas tecnológicas, en lugar de abordar estos desafíos únicamente desde la prohibición.

