Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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El Poder Judicial dictó 36 meses de prisión preventiva contra Jhonsson Smit Cruz Torres, alias “Jhonsson Pulpo”, señalado como cabecilla de Los Pulpos, por el secuestro del empresario minero Jenss Lara y el asesinato de los cuatro hombres que lo acompañaban la madrugada del 30 de agosto en Trujillo. La medida también alcanza a Gabriel Alexander Saúl Mendocilla Gómez, detenido junto a Cruz Torres en Bolivia, y se extenderá hasta el 1 de setiembre de 2029.
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Jhonsson habría impartido las órdenes a través de su primo y lugarteniente, Óscar Daniel Cruz Basilio, alias “O”. Este, a su vez, recurría a Julio Zavaleta Quezada, “Juliacho”, de 19 años, a quien la Fiscalía identifica como reclutador y coordinador operativo. Su tarea era conseguir a las personas necesarias para las incursiones criminales y articular los recursos para llevarlos a cabo. El expediente recoge una expresión para describir esa convocatoria: “activar la batería”. Él cumple con nueve meses de prisión preventiva por el mismo caso.
“Juliacho”, el encargado de reclutar
Por encargo de “O”, Zavaleta debía incorporar a las personas que participarían en los hechos delictivos y coordinar los recursos necesarios para ejecutarlos. El propio expediente describe a quienes eran convocados como “chibolos o vagos de Los Pulpos”. De esta manera, las órdenes no necesariamente llegaban de forma directa desde la cúpula hasta quienes participaban en las calles, sino que pasaban por un intermediario encargado de reunirlos.

Foto: PNP
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La Fiscalía sostiene que “Juliacho” tampoco se limitaba al reclutamiento. Conocía el uso de armas de fuego y en otras ocasiones habría participado como ejecutor. Para el secuestro de Jenss Lara, su intervención habría comenzado durante los preparativos. Según declaró, un primo de Óscar Cruz, cuya identidad dijo desconocer, le entregó armas para que posteriormente se las diera a Ángel Fabricio Bocanegra Linares, “Folo”.

Ángel Fabricio Bocanegra Linares, alias “Folo”. (Foto: GEC)
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La madrugada del 30 de agosto, hombres armados y con prendas, chalecos y equipamiento de apariencia policial interceptaron en la avenida Húsares de Junín el vehículo en el que Lara viajaba junto con cuatro acompañantes. Los atacantes simularon una intervención policial, secuestraron al empresario y dispararon contra los otros ocupantes. Los cuatro murieron.
Jóvenes que ya se conocían
Las primeras acciones policiales permitieron identificar a parte del grupo que habría participado directamente en el golpe. Frank Junior Quezada Cruz, “Nato”, tenía 23 años; César Iván García Rivera, “Bolo” o “Bolocho”, 20; mientras que Ángel Fabricio Bocanegra Linares, “Folo”, y el propio Zavaleta tenían 19.
Algunos mantenían vínculos desde antes del secuestro. Bocanegra, por ejemplo, declaró que trabajaba como chofer de colectivo y que conocía desde hacía siete años a García Rivera. Es decir, al menos dos de los jóvenes señalados como parte del grupo no se conocieron para el crimen del 30 de agosto, sino que mantenían una relación previa.

Policía presentó organigrama de la banda de ‘Los Pulpos’. (PNP)
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Fue precisamente la declaración de Zavaleta la que permitió reconstruir con mayor detalle cómo se habría terminado de conformar el grupo. “Juliacho” señaló a Óscar Cruz como quien habría planificado y ordenado el secuestro y dio los nombres o alias de quienes participaron, además de describir cómo se distribuyeron durante el ataque.
Antecedentes desde la adolescencia
Los vínculos entre algunos de los jóvenes señalados por el secuestro no eran recientes. La mayoría de los ejecutores operativos residía en El Porvenir y vivía a pocas cuadras de distancia. A ello se suman antecedentes e investigaciones que, en algunos casos, se remontan a cuando todavía eran menores de edad.
Julio Zavaleta Quezada, “Juliacho”, estuvo internado durante 18 meses en el centro juvenil Maranguita por tenencia ilegal de municiones y recuperó su libertad en marzo de 2026. También registra antecedentes por un homicidio ocurrido en El Porvenir y procesos por desobediencia a la autoridad. Frank Junior Quezada Cruz, “Ñato”, por su parte, ingresó al centro juvenil La Floresta en febrero de 2021, cuando tenía 17 años, por el delito de extorsión. Permaneció recluido hasta febrero de 2024 y registra además antecedentes e investigaciones por actos contra el pudor.
César Iván García Rivera, “Bolo” o “Bolacho”, aparece en una investigación por un atentado con armas de fuego ocurrido en junio de este año en la avenida España, frente al centro comercial El Virrey, contra un hombre conocido como “Murdok”. Los atacantes huyeron y abandonaron una camioneta Ford en la que posteriormente la Policía encontró las huellas dactilares de García Rivera.

César Iván García Rivera, alias “Bolacho”. (Foto: GEC)
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Ángel Fabricio Bocanegra Linares, “Folo”, estuvo recluido durante cuatro meses en La Floresta en 2024 por receptación agravada y registra una investigación previa por extorsión. José Miguel Cérrepe Dávila, “Ares”, registra antecedentes desde que era menor de edad y fue intervenido en Chepén por tráfico ilícito de drogas, bajo la modalidad de microcomercialización de marihuana.
Así se repartieron las tareas
Una Toyota Hilux blanca fue uno de los vehículos utilizados para el secuestro. Según la versión de Zavaleta, César García Rivera, “Bolo” o “Bolocho”, iba al volante. A su lado, en el asiento del copiloto, viajaba un hombre al que conocían como “Ares”. En la parte posterior se encontraban Frank Quezada, “Nato”, en el lado izquierdo, y Ángel Bocanegra, “Folo”, en el derecho. Estos últimos habrían descendido del vehículo durante la ejecución del hecho.
Las funciones habían empezado a distribuirse antes. Zavaleta declaró que recibió las armas y las entregó a “Folo”. Él, sin embargo, terminó asumiendo otra labor. Como aquella noche se encontraba consumiendo bebidas alcohólicas, “O” le habría encargado custodiar al empresario secuestrado en un inmueble de Alto Trujillo, cerca del sector conocido como “La Frontier”.
De esta manera, la tesis fiscal ubica a los jóvenes en distintos momentos y tareas del mismo operativo: desde recibir y trasladar las armas hasta conducir el vehículo, desplazarse hacia el lugar del ataque o custodiar posteriormente a la víctima. Sobre ellos aparecía “Juliacho” como el encargado de reclutar y coordinar, mientras que “O” habría impartido las indicaciones para poner el grupo en marcha.
“Ares” era entonces uno de los participantes a quien Zavaleta identificaba únicamente por su alias. Dijo que vivía en Chepén. Al revisar su celular, los agentes encontraron además un contacto guardado con ese nombre y asociado al número 9*******1. Entre ambos existía una comunicación por WhatsApp en la que “Ares” le pedía que, cuando tuviera contacto con “O”, le dijera que “levante línea para ver las cosas que él ya sabe”.
Las diligencias posteriores llevaron a la Policía hasta José Miguel Cérrepe Dávila, ubicado precisamente en Chepén. El número encontrado en el teléfono de “Juliacho” figuraba, según información de OSIPTEL, entre los abonados registrados a nombre de Cérrepe. Para los investigadores, la coincidencia entre el alias, el número telefónico, el lugar de residencia y la sindicación de Zavaleta aportó elementos para identificarlo como el hombre que habría viajado como copiloto de la Hilux.
Mientras avanzan las investigaciones, el Poder Judicial dictó 36 meses de prisión preventiva contra Jhonsson Cruz Torres y Gabriel Mendocilla por los presuntos delitos de secuestro extorsivo y homicidio calificado, y dispuso su internamiento en los establecimientos penitenciarios que determine el Instituto Nacional Penitenciario (INPE).


