Cuando sonó el pitazo final del encuentro momentos después de que Alianza Lima recibiera el 1-2 a manos de Universitario de Deportes en Matute, las caras en el banquillo ’íntimo’ eran de preocupación. No solo se había perdido el clásico que podía resucitarlos en la disputa por el Torneo Clausura, sino que el problema iba más a fondo: el cuarto partido consecutivo sin ganar y la segunda derrota seguida en condición de local. Alianza Lima nunca estuvo en tan mal momento deportivo, ni siquiera en el turbulento inicio de año que tuvo.
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En conferencia de prensa, el entrenador dejó en claro que se encontraba molesto por el resultado, pero muy optimista con respecto a ganar el Torneo Clausura. “Esto no acaba aquí y por cómo he visto a mis jugadores, estoy convencido de que lo vamos a pelear”, dijo en más de una oportunidad.
Sin embargo, desde El Comercio pudimos conocer que esa misma tranquilidad que mostró en conferencia de prensa no fue la que gobernó el vestuario de Alianza Lima. Se hizo una fuerte crítica a cómo jugó el equipo, a los errores individuales y, a diferencia de otros partidos en los que se quedaron con la idea del merecimiento, esta vez se asumió la derrota como propia culpa.

El clásico Alianza Lima – Universitario tuvo momentos de mucha tensión (Fotos: Giancarlo Ávila/ @photo.gec)
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De eso, Pablo Guede también fue partícipe en el sentido de reconocer que el equipo no tuvo buen desempeño y que deben levantar para poder seguir luchando el Torneo Clausura. Ofuscado, enojado y con integrantes de su comando técnico sin mucho que decir, Pablo Guede dejó en claro no haberse sentido satisfecho con lo mostrado aquel sábado.

Pablo Guede en la derrota de Alianza Lima. (Giancarlo Ávila).
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Los jugadores, como todo grupo heterogéneo, tuvieron distintas reacciones. Algunos haciendo más mea culpa que otros. El enojo colmaba el vestuario de Alianza Lima y también se dejó ver cuando fueron abandonando el estadio sin brindar ninguna declaración. Si bien hay algunos que no coinciden con el modo de juego de este Alianza Lima, hay otros que sí confían en la idea y consideran que pueden mejorar. Estos últimos son la mayoría.
En el caso de Franco Navarro y Franco Navarro Mandayo, la preocupación también estuvo reflejada en sus semblantes. No solo por la mala situación deportiva, sino porque, en lo personal, son conscientes de que son un punto de crítica álgido entre las tribunas del estadio Alejandro Villanueva y, sobre todo, redes sociales.
Una de las increpancias más fuertes de parte del hincha aliancista hacia la gestión deportiva tiene que ver con la falta de refuerzos para esta segunda mitad del año -considerando la incorporación única de Nicolás Díaz- y, más bien, la salida de Guillermo Viscarra, quien dejó a Alejandro Duarte sin competencia. Un error que quedó evidenciado tras el blooper del último minuto.
Está claro que a estas alturas del año ningún Navarro piensa o reflexiona sobre la posibilidad de alguna salida del entrenador; al contrario, respaldan totalmente su continuidad como ha sido a lo largo de toda la temporada. Sin embargo, están interesados en poder remediar cuanto antes la mala situación deportiva y por eso ya han tenido conversaciones personales y extensas con Pablo Guede, tal como confirmamos hace semanas atrás en El Comercio en tanto al incidente de aquella reunión secreta en casa del entrenador argentino.
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