La carrera por el avance tecnológico y la innovación ha vuelto a alimentar los temores de que el espacio se convierta en un campo de batalla entre las potencias. Aunque era un secreto a voces, el lunes 14 Estados Unidos reconoció por primera vez que ha desplegado armas en órbita y no escondió que aspira a aumentar sus capacidades armamentísticas espaciales antes que sus dos mayores rivales geopolíticos China y Rusia.
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Añadió que China “desarrolla y opera capacidades espaciales y contraespaciales como parte de una estrategia de modernización militar”. De otro lado, Rusia -afirmó el portavoz- “considera el espacio como un ámbito de combate y cree que la supremacía espacial será un factor decisivo en los conflictos futuros”.
Esa postura no es nueva. Altos mandos militares han declarado en los últimos años que planean reforzar las capacidades militares en el espacio, asegurando que rusos y chinos desarrollan formas de atacar e interrumpir los satélites estadounidenses en un futuro conflicto.
La militarización del espacio no es un tema nuevo. En la década del 50, Washington y Moscú comenzaron a explorar formas tanto de armar como de destruir satélites.
La mayor preocupación en algún momento fueron las armas nucleares en el espacio. Sin embargo, las superpotencias y otros países firmaron en 1967 el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre, que prohíbe la colocación en órbita de armas de destrucción masiva.
Desde entonces, Rusia, Estados Unidos, China e India han explorado formas de combatir en el espacio al margen de ese tratado, incluso atacando los satélites de sus rivales, que son clave para las comunicaciones militares, la vigilancia y la navegación.
“El espacio se está convirtiendo en un lugar de creciente competencia. Si mal no recuerdo, China también ya tenía o había puesto satélites que podrían derribar otros satélites y Rusia también está en ese camino. Entonces, la competencia militar se extiende a todo ámbito, tierra, aire, mar, espacio. No hay límites para esta carrera, menos ahora con la inteligencia artificial. Las potencias obviamente están en carrera por ver quien es el primero que puede poner algo en el espacio”, dice a El Comercio Carlos Aquino, director del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Aunque Rusia y China reaccionaron al anuncio de Estados Unidos pidiendo que no se convierta el espacio en un campo de batalla y exhortaron a Estados Unidos a dejar de lado cualquier ambición vinculada a ese tema, Aquino considera que, más allá de las narrativas, está aumentando el riesgo de una carrera armamentística en el espacio.

Imagen de archivo | El presidente de China, Xi Jinping, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, posan con el presidente de Mongolia durante su reunión trilateral al margen de la cumbre de líderes de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) en Samarcanda el 15 de septiembre de 2022. (Foto de Alexandr Demyanchuk / SPUTNIK / AFP)
/ ALEXANDR DEMYANCHUK
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Explica que China y Rusia definitivamente también van a intentar avanzar en este campo, primero para no quedarse atrás y segundo porque, como se ha visto en particular en el caso de China, que tiene más recursos que Moscú, el gobierno ha afirmado que quiere poner un hombre en la Luna antes del 2030.
“Yo creo que definitivamente China es el que tiene más capacidad, más dinero, más sofisticación tecnológica que Rusia. China está más avanzada en inteligencia artificial, entonces definitivamente, aunque no lo digan expresamente, ellos no se van a quedar atrás”, apunta.
Si bien el anuncio de Estados Unidos no brinda detalles sobre las armas que posee en órbita, es claro que el debate sobre la militarización del espacio seguirá encendiéndose.
A este punto, el desafío que se plantea como más necesario es el más espinoso y es el que se centra en alcanzar una regulación para el ámbito espacial.
Aquino enfatiza que si bien se alcanzó un acuerdo sobre la no explotación del Ártico, que rige para toda la humanidad, lamentablemente en el espacio no hay esa regulación.
“Se trata de quién llega primero, quién hace algo primero, así como ocurre con el tema de la inteligencia artificial, donde tampoco hay ninguna regla que diga qué se puede hacer y qué no se puede hacer. Y eso es peligroso porque no hay límites. Debería haber un estándar internacional para la explotación en el espacio, especialmente si se usa para fines militares. Si se usa para fines pacíficos no hay ningún problema, pero lamentablemente estamos en un mundo donde parece que por un lado Estados Unidos quiere poner sus propias reglas y por otro lado China también”, señala Aquino.
El experto agrega que se ha terminado la colaboración, pues ningún país quiere depender de otro, por lo que ve muy difícil que, por lo menos en el corto plazo, especialmente China y Estados Unidos, que son las grandes potencias, puedan llegar a un acuerdo sobre las armas en el espacio. “El ambiente internacional no se presta para ello”, concluye.

