Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Apple presentó el pasado miércoles sus nuevos iPhone 18. El acontecimiento estuvo marcado por una sorpresa: el iPhone Duo, el primer teléfono plegable de la compañía. Lejos está de ser una innovación revolucionaria. La firma tecnológica llega con, al menos, siete años de retraso a la tendencia de los teléfonos que se doblan, que Samsung popularizó con su Galaxy Fold.
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Identidad, estatus y pertenencia
El iPhone no es solo un celular, ni siquiera la representación de una marca: “Apple es la empresa con mayor valor de marca a nivel mundial. Vale muchos millones. Y, más allá de todos esos números, eso se refleja en la indulgencia, el placer y el hecho de aspirar a tener una marca tan valiosa”, menciona Rosa Guimaray.
Para la experta en marketing e innovación de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), en sociedades como la nuestra, poseer un iPhone representa “estatus, aspiración y estilo de vida”.
A diferencia de mercados como el estadounidense, donde tener un iPhone es algo bastante natural, en el Perú “significa exclusividad”.
“Hay que reconocer que, dentro de nuestros niveles socioeconómicos, tenemos una gran cantidad, casi un 60%, correspondiente a los niveles socioeconómicos D y E, y una clase social alta muy chiquitita, de 1%, 2% o 3%, de acuerdo con la región. Sin embargo, más allá del ingreso, está el deseo de aspirar a tener ese estilo de vida de un nivel socioeconómico alto”, comenta la experta.
La docente de la PUCP explica que, por esa razón, en países como el nuestro hay personas que se endeudan y pagan un iPhone en 36 o 48 cuotas. Lo hacen porque consideran que no cualquiera tiene un iPhone y que este aporta estatus. “Te hace sentir parte de un grupo de pertenencia”.
En visitas etnográficas, la especialista comenta haber encontrado viviendas que no cuentan con todos los servicios básicos, pero sí con un iPhone y distintos accesorios del ecosistema. Esto se explica “porque en su entorno social tratan de demostrar estatus a través de una tecnología exclusiva como es Apple”.
Pero el estatus no es el único factor, más allá de lo técnico, que considera el consumidor peruano al decantarse por un iPhone. Otro elemento, explica Guimaray, es la inseguridad del país.

El iPhone vende mucho más que solo tecnología.
/ AFP
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“Vivimos en un ambiente de inseguridad muy alto que forma parte de nuestro entorno sociocultural, y se tiene la idea de que iPhone posee una determinada plataforma que es menos susceptible a ser hackeada o sufrir accesos no autorizados. Entonces, eso representa un plus en el caso de Apple”.
Luego, están ciertas particularidades del iPhone que lo diferencian de la competencia: la cámara, los emoticones o la manera en la que se puede publicar en redes sociales permiten distinguirlo.
“Apple toma en cuenta ese insight para seguir presentando nuevos modelos. Por absurdo que pueda parecer, cada cierto tiempo genera la obsolescencia del anterior y, aun así, las personas continúan deseando las nuevas versiones porque el iPhone ya forma parte de su estilo de vida y de sus aspiraciones. Quieren conocer sus nuevas funcionalidades y mantener ese vínculo con un producto que se ha convertido en una ‘lovemark’ para ellas”, dice Guimaray.
¿Pero acaso el verdadero valor de un iPhone está determinado solo por los atributos sociales y emocionales de la marca?
Fidealidad
De acuerdo con un reporte de ventas de Counterpoint, en el primer semestre de 2026 Apple obtuvo el 65% de las ventas mundiales en el segmento de gama alta —que representa el 29% de las ventas totales—, seguida por Samsung, con un 19%. Si hablamos de las ventas totales, la firma de la manzana ocupa el segundo lugar, con una participación del 21% en el último trimestre analizado, superada por Samsung, con un 23%.
En el caso del Perú, durante los últimos 12 meses se registró una participación del 17,73% para teléfonos iOS (el sistema operativo de los iPhone) y del 82,27% para Android.
Además, según un estudio de la empresa SellCell (2026) realizado entre más de 5.000 usuarios de Estados Unidos, la fidelidad al iPhone —es decir, la proporción de personas que no cambiaría de marca— se sitúa en 96,4%. Solo el 3,6% de los clientes estaría dispuesto a migrar a Android.
Estos números constituyen un primer indicio de que el valor de los teléfonos de la compañía estadounidense podría ir más allá de la construcción de una buena marca. Veamos ahora qué dicen los especialistas sobre el aspecto técnico.

Solo el 3,6% de los clientes estaría dispuesto a migrar a Android. (Photo by Brooks Kraft / Apple Inc. / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE – MANDATORY CREDIT «AFP PHOTO /APPLE INC./HANDOUT » – NO MARKETING – NO ADVERTISING CAMPAIGNS – DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
/ BROOKS KRAFT
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El fin de la superioridad técnica absoluta
Para Roberto Mera, ingeniero informático y fundador del portal Pisapapeles, la superioridad técnica absoluta del iPhone es un mito. En cambio, la marca sí conserva una ventaja en la ejecución de tecnologías clave.
“Históricamente, Apple dejó de competir por ser ‘el primero’ en integrar una nueva tecnología, adoptando una filosofía de ‘esperar y perfeccionar’”, señala a El Comercio.
En ese sentido, la competencia —los modelos Android— lleva la delantera en la adopción de nuevos formatos. Casos resaltantes son las pantallas plegables, segmento en el que Apple recién incursiona, o las baterías, ámbito en el que algunos equipos Android ofrecen mayor capacidad y velocidades de carga superiores.
Apple, por el contrario, ha refinado tecnologías que ya estaban en el mercado, llevándolas a su máximo desarrollo. Mera evoca avances como la biometría facial, implementada años antes en equipos como el Galaxy Nexus de Samsung, pero perfeccionada por la compañía estadounidense con su Face ID.
“El Face ID sigue siendo el sistema de reconocimiento facial 3D más rápido, seguro e integrado del mercado; muy superior a los lectores de huellas o al reconocimiento facial 2D de la mayoría de los Android”.
Otro elemento que destaca es la cámara. Al menos los modelos Pro —los más avanzados del iPhone— cuentan con sensores que han destacado por tomar fotografías nítidas, bien enfocadas e incluso con una alta sensibilidad para las capturas nocturnas.
“Acá se cumple bien la propuesta de apuntar y disparar (’point and shoot’), sin tener que realizar configuraciones adicionales, que para el común de los usuarios resultan tediosas”.
Los usuarios más especializados en fotografía pueden sacarle mayor provecho al modo profesional, que cuenta con numerosos parámetros personalizables, una función largamente explotada por los dispositivos Android y que Apple recién ha implementado en los modelos anunciados este año.

(Imagen: YouTube)
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En un mercado abarrotado de opciones, ¿qué significa que un celular sea “mejor”? Para César Silva, periodista fundador de SuperGeek, “pasa por la experiencia completa que le entregue al usuario: la suma de todos sus componentes”. Puede que en algún aspecto no sea el mejor, pero sí puede serlo en el conjunto.
“Actualmente, con cualquier gama alta tendrás una excelente experiencia, sea Samsung, Honor, Motorola o un iPhone. El resultado está asegurado”, comenta a este Diario.
Esta es una salvedad importante, ya que muchas veces —dice Silva— las comparaciones se hacen pensando en modelos Android de gama baja o media y en un iPhone, que pertenece a la gama alta.
Para nadie es una sorpresa el vertiginoso desarrollo de las compañías chinas.
“En los últimos años, los fabricantes chinos se han preocupado enormemente por la fotografía y, de tanto intentarlo, lograron llegar a ese punto en el que superaron al iPhone. Sin embargo, en el video aún no le dan el tono y el del iPhone sigue estando por encima de ellos”.
No obstante, Mera apunta que muchas veces el usuario de a pie no reconoce la diferencia entre 12 GB y 16 GB de memoria RAM o entre distintas cantidades de megapíxeles en las cámaras, detalles que un entusiasta de la tecnología sí podría considerar. Por eso, para Silva, en esta competencia el ganador será quien ofrezca un sistema integral y amigable que cualquiera pueda utilizar con facilidad. Y en esa arista Apple tiene una gran ventaja.
“En el caso de Apple, se suma el hecho de que todo está hecho para la propia compañía. Al controlar al cien por ciento el hardware y el software, sabe cómo sacar el máximo rendimiento a sus teléfonos. No sucede lo mismo con los smartphones Android, cuyos fabricantes dependen del sistema operativo de Google y, por lo general, se diferencian mediante capas de personalización que añaden opciones o cambian la forma de acceder a determinadas funciones, pero poco más. Por eso, la experiencia de uso resulta mucho más cómoda en el iPhone”.
Coincide en este aspecto Mera, quien considera que todo ello se traduce en ventajas tangibles que el usuario final “valora más que cualquier hoja de especificaciones técnicas”.
“La interfaz de usuario y la experiencia de uso son una gran ventaja de los iPhone, ya que estos equipos destacan por la robustez de su sistema operativo. La fluidez al utilizar un dispositivo de Apple no tiene comparación con la competencia Android, sobre todo con el paso del tiempo y las actualizaciones que reciben sus dispositivos. En el caso de Android, muchas veces las actualizaciones terminan por arruinar la interfaz y la experiencia de usuario, provocando más errores, ralentizaciones del sistema o fallas como el ‘drenaje’ de la batería, que son corregidas tiempo después”, explica.
Otra ventaja radica en que Apple no tiene que adaptar su sistema operativo, iOS, a cientos de modelos diferentes —como ocurre con Android—, lo que le permite garantizar la fluidez, evitar que las animaciones de la interfaz se traben y optimizar la gestión de la memoria.


