El exagente del FBI Mark Rossini tiene la certeza de que él pudo haber evitado los atentados del 11S. Este hecho le tortura y “no pasa un solo día” en el que su mente no repase, de manera obsesiva, lo que ocurrió aquel fatídico día de hace 25 años y, sobre todo, lo que pasó antes.
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La persona que hubiera recibido la información en el FBI, si la CIA lo hubiera permitido, habría sido John O’Neill, responsable de contraterrorismo y mentor de Rossini.
O’Neill no recibió la información, no organizó el operativo de seguimiento y, por un oscuro capricho del destino, fue una de las cerca de 3.000 personas que murieron en las Torres Gemelas el 11S.
La mala relación entre el FBI y la CIA facilitó el atentado, según Rossini, pero el hecho de que 15 de los 19 terroristas que secuestraron los cuatro aviones fueran de Arabia Saudí también fue crucial.
“Arabia Saudita es un tema sensible. El precio del petróleo es más importante que la sangre de las personas”, sentencia.
El 11S solo ha traído desgracias, según Rossini, porque desde entonces “vivimos con miedo”.
Solo hay algo que ha mejorado: “Tras el 11S se tomaron medidas y ya no existe la descoordinación entre el FBI y la CIA que había hace 25 años”.
Rossini “es un personaje fascinante, con luces y sombras”, apunta Álvaro Soto, que ha dedicado dos años a documentarse sobre él.
Tal como relata en el libro, tras el 11S Rossini tuvo episodios de depresión y de alcoholismo. También momentos de euforia que acabaron mal, como la época en que se codeó con lo más granado de Hollywood hasta que fue acusado de proporcionar a una actriz información confidencial sobre una investigación del FBI. Por ese caso perdió su trabajo.
Él reconoce que cometió “errores”, pero agrega que nada hubiera llegado a los tribunales si no lo hubieran querido así los enemigos que se creó dentro de la CIA cuando hizo públicos los fallos de coordinación que facilitaron el 11S.
Luego inició una carrera como investigador privado salpicada de episodios polémicos. Trabajó para un mafioso de la Europa del Este presuntamente implicado en las supuestas injerencias rusas en las elecciones estadounidenses que llevaron a Donald Trump a la Casa Blanca en 2016.
Fue precisamente Trump quien posteriormente lo indultó cuando se vio implicado en un caso de sobornos en Puerto Rico.
El 11S cambió la vida de mucha gente pero, en el caso de Rossini, además de destrozarle la vida, lo convirtió en un personaje de novela negra.

