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Este jueves 10 se cumplió un año de la muerte del activista Charlie Kirk tras un ataque armado en la Universidad de Utah Valley. Su asesinato y las reacciones posteriores a este dieron cuenta de la gran división entre los dos grandes bloques de la política estadounidense, pero también generó fisuras al interior del conservadurismo.
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Durante las elecciones presidenciales del 2024 el papel de Kirk y de TPUSA fue capital para los intereses del Partido Republicano, al desplegar un gran contingente de voluntarios destinados a la coordinación de votos presenciales y por correo en los llamados “estados péndulo” y diversas regiones electorales tradicionalmente disputadas.
Al grupo también se le atribuye un peso decisivo en la elección de JD Vance como compañero de fórmula de Trump y en haber logrado la movilización del voto joven republicano en entornos considerados tradicionalmente un feudo del Partido Demócrata.
Este último punto tiene una importancia capital en la historia personal de Charlie Kirk, quien obtuvo gran notoriedad al participar y promover diversos encuentros de discusión política en las universidades. No obstante, uno de estos eventos sería el escenario de su trágico final a manos de un joven llamado Tyler Robinson.
El fallecimiento de Charlie Kirk generó un apoyo masivo hacia su discurso y hacia Turning Point USA, que pasó de contar con 900 capítulos en universidades en el 2025 a los 1.500 actuales, tendencia que se replicó en las escuelas secundarias, que pasaron de tener 1.200 capítulos a 3.500 en el presente.
Según indicó el colectivo fundado por Kirk, en los días posteriores a su deceso se registraron alrededor de 32.000 solicitudes para abrir más de 30.000 capítulos nuevos en EE.UU. Asimismo, la organización sin fines de lucro había proyectado que las donaciones y otros ingresos alcanzarían los 115 millones dólares para el año posterior al atentado, lo que suponía un crecimiento del 30% con respecto al 2024.

El activista de derecha estadounidense Charlie Kirk habla en el escenario con el presidente Donald Trump en el America Fest 2024 en Phoenix, Arizona, el 22 de diciembre de 2024 (Foto: Josh Edelson / AFP)
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Esa inyección de popularidad también alcanzó al “America Fest”, la convención más grande e importante de TPUSA, que en diciembre del 2025 registró 30.000 asistentes, un 50% más que la edición del año previo. Dicho encuentro fue el primero en el que Erika Kirk, viuda de Charlie Kirk, se mostraba oficialmente como nueva presidenta ejecutiva de la organización conservadora.
A pesar de ese crecimiento, han surgido cuestionamientos alrededor de la posibilidad de encontrar una figura de cohesión análoga a Charlie Kirk entre la derecha estadounidense, una esfera cada vez más diversa y que, según algunas voces, da señales de fragmentación.
Elementos relevantes de la derecha no tradicional de EE.UU. como el comentarista político y presentador Tucker Carlson han señalado que “la abrupta partida de Charlie Kirk ha demostrado ser imposible de llenar”. El presentador ha ido más allá declarando que el activista asesinado era “el pegamento que mantenía unido al movimiento conservador”.
En un reciente artículo, el medio mormón “Deseret” relata que la ausencia de la que hablaba Carlson es perceptible en la sede de Turning Point en Phoenix (Arizona) como parte de una decisión simbólica de Erika Kirk y los altos cargos de TPUSA.

Velas delante de una foto del fallecido activista político estadounidense Charlie Kirk durante una vigilia en respuesta a su asesinato en Berlín, Alemania, el 11 de septiembre de 2025. (EFE/EPA/CLEMENS BILAN).
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El portal relata que la silla del activista en el estudio donde emitía su podcast “The Charlie Kirk Show” sigue en el mismo lugar y siempre vacía, con muchos de los objetos del antiguo presidente de TPUSA ocupando exactamente el mismo lugar en el que se encontraban la última vez que Kirk estuvo presente en las oficinas. A lo largo del último año, se han emitido varios episodios especiales del programa mostrando dicho asiento intencionalmente desocupado.
Brigham Tomco, autor del reporte, describe que en el lugar “se respiraba un ambiente de reverencia casi museística”.
En medio de ese recuerdo, la muerte de Kirk ha generado una gran cantidad de teorías de conspiración acerca de motivaciones ocultas detrás de su asesinato.
Candace Owens, amiga cercana de Kirk y popular podcaster, ha sido una de las más firmes defensoras de las hipótesis de este tipo. La presentadora, conocida por ser difusora habitual de bulos, ha reiterado que el asesino del activista no operó solo y que las autoridades de Washington encubrieron la participación de una red que habría estado detrás del crimen.

Candace Owens es una figura influyente de la derecha estadounidense, conocida por su activismo político, sus posturas provocadoras y su oposición a movimientos progresistas.
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Otras teorías conspirativas apuntan a un presunto involucramiento del gobierno de Israel o a un quiebre dentro del entorno conservador, incluso sugiriendo que Erika Kirk y otros directivos de Turning Point como Tyler Bowyer podrían haber tenido participación en el homicidio al haberse beneficiado con el vacío de poder dejado por el creador de la organización.
Esto último se relaciona en términos más cercanos a la realidad con reclamos de algunos capítulos de TPUSA, que han cuestionado la dirección más religiosa que tomó la entidad bajo Erika Kirk. Las quejas advierten que se están abandonando los debates y la formación de cuadros jóvenes, con algunos afiliados llegando a pedir el reemplazo de la directora del colectivo.
J. Oliver Conroy, corresponsal de “The Guardian” que ha seguido con detalle el crecimiento de Turning Point USA, comentó recientemente que la propia naturaleza de la organización podría estar comprometiendo su cohesión.
En un reciente podcast del medio británico, el periodista dijo que es una situación análoga a “una serpiente comiéndose la cola”, debido a que “casi todos los que impulsan estas ideas en la derecha frecuentemente las enmarcan como proteger a Charlie Kirk y su legado” y que muchos empleados de Turning Point fueron directamente despedidos justamente por su creencia firme en las teorías de conspiración alrededor del homicidio.
“Turning Point es una de esas organizaciones que realmente abrazó esta suerte de visión del movimiento MAGA siendo básicamente dirigido por podcasters, teóricos de la conspiración, influencers y creadores de contenido”, comentaba Conroy.
“Es gente completamente liberada de las tradicionales obligaciones editoriales, éticas y legales del periodismo. TPUSA ha promovido muchas ideas que se pueden llamar teorías de la conspiración y es triste porque no saben cómo reaccionar y porque no han estado en esta posición antes”, añade el periodista de The Guardian.

Erika Frantzve Kirk asumió las riendas de TPUSA tras el asesinato de su esposo (Foto: AFP)
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Adicionalmente, Conroy argumentaba que la plana directiva del movimiento creado por Charlie Kirk era consciente de que jamás podría reemplazar a su fundador, por lo que todavía no se tiene del todo claro el rumbo que debe seguir la entidad.
Ese problema va más allá del mismo mundo de TPUSA, pues esa ansiedad entre los seguidores de Kirk y otros elementos del neoconservadurismo estadounidense ha tenido impacto más allá del círculo directo de Kirk.
Hunter Kozak, el estudiante que debatía con Charlie Kirk en el momento del fatal atentado, ha denunciado repetidamente ser víctima de acoso, amenazas contra su entorno y objeto de numerosas teorías conspirativas. Desde su perspectiva, esto es atribuible a la sensación de pérdida por la que han atravesado los simpatizantes del activista.
“Ciertamente se siente como si, de muchas maneras, los conspiracionistas han pasado por un trauma mucho mayor que solo ver el asesinato (de Kirk)”, mencionó esta semana en una entrevista con CNN.
Un reciente informe de BBC muestra que hay percepciones distintas acerca del presente de Turning Point, con algunos seguidores comentando con cierta amargura que “no es la misma organización” y que el movimiento “no tiene el mismo impacto” tras la muerte de Kirk.

