En un entorno global que se debate entre la abundancia y la escasez, BlackRock mantiene una visión constructiva aunque selectiva sobre América Latina.
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“Para los portafolios, planteamos acudir a la gestión activa e invertir en los cuellos de botella del despliegue de la IA. Esto se conecta directamente con América Latina y el Perú”, apunta el ejecutivo.
Mora enfatiza, por ejemplo, la afinidad regional con dos de las cinco megafuerzas que BlackRock identifica entre las que están dando forma a la economía global: la disrupción digital y la IA; y la transición y resiliencia energética. “Ambas crean una enorme demanda de materias primas que la región y el Perú, en particular, proveen. Hay grandes oportunidades y no vemos que sea un boom momentáneo. Es una necesidad estructural de la economía, para la cual la región está bien posicionada”, agrega.
Otra de las megafuerzas con la cual Latinoamérica conversa muy bien, según Mora, es la divergencia demográfica: aunque la región envejece, su estructura poblacional afronta la transición en mejores condiciones que los países desarrollados.
BlackRock percibe a la región como un foco atractivo para el ingreso de capital. En ese sentido, para no desaprovechar los vientos de cola y atraer, por ejemplo, inversiones en data centers –que ya se expanden a nivel regional–, Mora remarca que es necesario que los países tengan una matriz energética cada vez más resiliente y confiable: las inversiones energéticas y en data centers deben avanzar a la par. Y el Perú, por supuesto, no es ajeno a esta realidad.

Los Data Center son grandes consumidores de energía, lo mismo que la IA. (Foto: AMD)
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“La brecha de infraestructura en la región es muy evidente. Los balances de los gobiernos no permiten que toda la infraestructura se construya con capital público. El capital privado está llamado a realizar estas inversiones. Seguimos viendo oportunidades y lo afirmamos como inversionistas actuales en el Perú”, indica Mora.
En términos de crédito, el ejecutivo señala que hay tres clases de activos que BlackRock considera destacables. Primero están las inversiones en renta fija de corta duración, por su menor volatilidad y tasas de interés atractivas; luego está el crédito privado con flujos de caja, condiciones de protección al prestamista y altos valores de recuperación en caso de impago; y, finalmente, los bonos de mercados emergentes en moneda local.
“Ahí volvemos a la región: hay algunos países latinoamericanos con tasas locales atractivas. Hablábamos desde el lado de renta variable, tanto en mercados públicos como privados, pero también en renta fija vemos cómo la región puede beneficiarse de flujos positivos de capital”, puntualiza.
Reconfiguración
Mercados emergentes
Actualización. En su último informe, BlackRock pasó de una posición de ligero sobrepeso a una posición neutral en acciones de mercados emergentes.
Renta fija. De otro lado, elevó a ligero sobrepeso su postura sobre deuda emergente en moneda local, por considerar atractivo su rendimiento relativo a la volatilidad y por la mejora de fundamentos.



