¿Cómo sería vivir con un límite de tiempo para amar? Aunque la puesta en escena de “Hechizo de amor” (“Practical Magic”) está teñida de amarillos y rosados románticos, y la dupla de Nicole Kidman y Sandra Bullock aporta humor, en el fondo es una tragedia: una familia condenada a una magia que le impide amar sin consecuencias. La primera película recaudó más de 94 millones de dólares a nivel global en 1998 y, con los años, conquistó un club de fans atraídos por los vestuarios de capa negra y las velas en el suelo. Casi tres décadas después, la historia continúa.
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Quienes vieron “Hechizo de amor” en los años noventa hoy pueden regresar acompañados de hijos, sobrinos o espectadores que conocieron a las hermanas Owens mucho después de su estreno. “Hay una nostalgia muy viva por la moda de los años 90, que fue la era premasificación de las pantallas y la internet. En su momento, la película no fue tan apreciada, pero fue ganando un aura de admiración en medio de este interés renovado por lo mágico, como se puede ver en TikTok con comunidades o categorías como Witchtok, e incluso en Pinterest”, explica la historiadora y crítica de cine Mariale Bernedo.
Este clásico, como tantos otros, parecía haber cerrado su ciclo en 1998, cuando prosperó el romance entre Sally Owens y el investigador Gary Hallett (interpretado por Aidan Quinn), pese a la maldición. La cinta deja un final abierto, muy conveniente para su posterior resurrección. Lo mismo ha ocurrido, con diferencias evidentes entre cada caso, con películas como “Top Gun: Maverick”, “Creed” y “The Devil Wears Prada 2” —donde además se juntaron diferentes generaciones de actores—, pero también series latinoamericanas como “Betty, la fea: la historia continúa” y “Pedro, el escamoso: Más escamoso que nunca”, que se suman a la conversación sobre el regreso de historias que parecían haber quedado atrás.
Sebastián Zavala, crítico de cine, observa el fenómeno desde otro ángulo. No considera que exista todavía una etapa “nueva” de secuelas tardías, aunque reconoce que su presencia aumentó. Hollywood, dice, siempre ha utilizado la nostalgia mediante remakes, reboots, secuelas y precuelas, pero ahora encontró un público especialmente receptivo: los millennials.
“Los jóvenes no están tan interesados en la resurrección de las historias de los 80 y 90; como es lógico, no sienten nostalgia como la generación que busca regresar a las historias que tanto les cautivaron. Próximamente, la película que intentará demostrar si esto funciona con la Generación Z (entre 14 y 29 años de edad hoy) es ‘Shrek 5’, ya que es una franquicia a la que los jóvenes le tienen cariño; en gran parte, gracias a los memes (caricaturas en internet). Si esa nueva entrega logra atraerlos al cine, seguro que Hollywood comenzará a revivir más franquicias inactivas de los 2000 y 2010”, concluye.


