El agroexportador peruano ha aprendido a competir con el mundo. En poco más de dos décadas, el país pasó de tener una oferta agrícola concentrada en pocos productos a construir una canasta exportadora diversificada, con frutas, hortalizas, café, cacao y otros productos que hoy llegan a mercados cada vez más exigentes. Las agroexportaciones mantienen una trayectoria creciente y en el primer semestre de 2026 superaron los US$5.600 millones.
Pero la siguiente etapa del sector no dependerá únicamente de producir más. También dependerá de qué tan preparados estén sus actores para enfrentar un entorno en el que los riesgos climáticos, logísticos y comerciales pueden alterar rápidamente una campaña. Hoy esta discusión adquiere especial relevancia ante la alerta vigente por El Niño Costero.
Ante este escenario, hablar de prevención no debería limitarse a infraestructura, manejo de cultivos o sistemas de alerta. También debemos hablar de la capacidad financiera de las empresas para sostenerse cuando las condiciones cambian.
Una empresa puede tener una campaña exitosa, contar con productos almacenados y, sin embargo, enfrentar una necesidad inmediata de liquidez. Puede necesitar comprar insumos para la siguiente campaña, cumplir compromisos con proveedores, asumir costos logísticos extraordinarios o simplemente mantener su operación mientras espera el momento adecuado para comercializar su producción. En estos casos, el acceso oportuno a capital puede ser tan importante como el producto mismo.
Es ahí donde herramientas como el ‘warrant’ adquieren especial relevancia. Más que entenderlo como un instrumento financiero sofisticado, debemos verlo como una alternativa que permite darle un nuevo valor al inventario. Los productos almacenados, bajo determinadas condiciones, pueden servir como respaldo para acceder a financiamiento. De hecho, mediante este mecanismo, una empresa puede llegar a apalancar hasta el 70% del valor de su inventario, convirtiendo esa mercadería inmovilizada en capital de trabajo inmediato.
Para una agroexportadora, esto abre una posibilidad particularmente valiosa: contar con liquidez sin tener que desprenderse anticipadamente de su producción. En un contexto de incertidumbre climática, esa flexibilidad puede permitir que una empresa tenga margen para esperar, reorganizar su operación, atender una contingencia o aprovechar una oportunidad comercial cuando esta se presente. Además, en situaciones donde el tiempo es vital, la tecnología juega a favor: la utilización de ‘warrants’ electrónicos, como los que gestionamos desde Almafin, permite que este financiamiento se viabilice de manera ágil, segura y digital.
El reto es que estas herramientas sean cada vez más conocidas y accesibles. La competitividad de la agroexportación peruana no se juega solamente en los campos ni en los puertos. También se juega en la capacidad que tengamos como ecosistema empresarial y financiero para acompañar a las compañías durante todo el ciclo de su negocio.
El Niño nos recuerda que la resiliencia no consiste únicamente en reaccionar cuando llega una dificultad. Consiste en llegar preparados. Y preparar al sector agroexportador también significa poner a su alcance mecanismos que le permitan transformar sus activos en capacidad de respuesta.
El Perú tiene una oportunidad extraordinaria para seguir creciendo como potencia agroexportadora. Para aprovecharla, necesitamos que las empresas tengan no solo mercados, infraestructura y productividad, sino también las herramientas financieras que les permitan sostenerse, invertir y crecer incluso cuando el entorno se vuelve más desafiante. Si la empresa ancla tiene liquidez gracias al warrant, puede cumplir con sus pagos a los pequeños agricultores proveedores de materia prima, evitando que la cadena de pagos se rompa en tiempos de crisis climática.
Porque en un sector que genera divisas, empleo y actividad económica en distintas regiones del país, fortalecer la capacidad financiera de sus empresas no es solo una decisión empresarial. Es también una forma de proteger y ampliar una de las historias de crecimiento más importantes de la economía peruana.

