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El informe de transferencia de gestión final presentado el jueves 13 de agosto por el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Sedapal) advierte que parte de la planta de tratamiento de agua potable La Atarjea está en riesgo de colapsar ante un sismo de mediana magnitud debido a su antigüedad y al avanzado daño por corrosión que registran los decantadores de la Planta 1.
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“En el informe presentado lo que pone evidencia la empresa es la preocupación por los años que tiene la infraestructura. Para hacernos una mejor idea, las infraestructuras deben tener una vida útil de 25 años para que funcionen adecuadamente, esta tiene 70. Por eso un sismo mediano puede ponerla en riesgo y si le pasa algo a dicha infraestructura pondría en riesgo al 40% de la población porque no se podrá procesar el agua y, por ende, no llegaría a nuestros domicilios el agua potable”, explica a El Comercio el profesor de derecho de aguas de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), Alberto Cairampoma.
El experto detalla, además, que La Atarjea atiende a todo lo que es Lima Este, Lima Centro y parte de Lima Sur. “Entonces hablamos de distritos como Cercado de Lima, Miraflores, San Isidro, Santiago de Surco, San Juan de Lurigancho, Villa María del Triunfo, Villa El Salvador, Ate y hasta el Callao”, precisa.
Este análisis es compartido por el ingeniero civil y director general de DR Peru International, Alberto Delgado Pérez. “Efectivamente, la Planta 1 de La Atarjea tiene cerca de 70 años de funcionamiento. Esto no significa necesariamente que toda la planta haya llegado al final de su vida útil, ya que este tipo de infraestructura puede continuar operando mediante un adecuado mantenimiento y rehabilitación. Sin embargo, después de este tiempo es razonable que determinados componentes requieran intervenciones importantes. En este caso, el propio informe de Sedapal reconoce que algunas unidades presentan deterioro avanzado por ejemplo en los decantadores”, asegura el especialista.
El Comercio intentó contactarse en reiteradas oportunidades con el área de prensa de Sedapal para solicitar una entrevista con algún vocero técnico sobre la situación de La Atarjea y sus planes de contingencia; sin embargo, al cierre de este informe la empresa estatal no atendió los pedidos de este Diario.
Asimismo, fuentes consultadas por El Comercio no pudieron precisar la fecha exacta del último informe emitido por el CISMID sobre La Atarjea.
Sin embargo, las alertas estructurales sobre el complejo hídrico no son nuevas. El ingeniero Delgado detalló a este Diario que en el 2017 el reconocido especialista en ingeniería sísmica y fundador de su firma, Julio Kuroiwa Horiuchi, entregó a Sedapal un estudio integral de prevención de riesgos.
“Entre las recomendaciones se incluyó prestar especial atención a infraestructura crítica como los reservorios de La Menacho y Vicentelo, y evaluar los Estanques Reguladores N.° 1 y N.° 2 de La Atarjea, considerando antecedentes de comportamiento sísmico«, detalla.
– Más allá de La Atarjea –
Este escenario se agrava al analizar el escenario de riesgo para servicios públicos básicos indispensables ante un sismo y tsunami, publicado este año por el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred).
En dicho informe, el organismo técnico advierte sobre una vulnerabilidad crítica en las redes de agua potable y alcantarillado de Lima y el Callao ante un terremoto de magnitud 8,8.
Según el Cenepred, dos plantas potabilizadoras, 225 reservorios y más de 227 kilómetros de tuberías primarias se encuentran en riesgo Muy Alto. A ello se suman otros 5.710 kilómetros de redes secundarias concentradas principalmente en Lima Sur, Lima Centro y Lima Este.
Ante una falla de este calibre, el escenario de restablecimiento es incierto. El ingeniero Delgado advierte que una eventual reparación de los decantadores “tendría que comenzar con una evaluación de daños y seguridad estructural, diseño y construcción. Dependiendo de su magnitud, podría requerir intervenciones importantes. El informe, sin embargo, no establece cuánto demoraría esa recuperación”.

Mapa de vulnerabilidad de tuberías primarias de agua potable en Lima y el Callao, elaborado por Cenepred.
/ Cenepred
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“Si nosotros hacemos una radiografía de Lima y el Callao advertiremos que la mayoría de infraestructura que recorre toda la ciudad es antigua. Entonces hay un riesgo no solo de La Atarjea sino en general de toda la red. No se trata de ser alarmista, pero evidentemente hay un problema con los años que tiene la infraestructura y el mantenimiento que se le da. Y a nivel nacional, la mayoría de empresas de agua potable y saneamiento están en circunstancias similares o incluso peores”, advierte por su parte Cairampoma.
En el mismo informe, Sedapal reconoce que existe un déficit de producción para cubrir la demanda real de la red Atarjea-Centro, especialmente durante la temporada de verano.
Por otro lado, el crecimiento vertical de la ciudad, a través de nuevos edificios y condominios, no haría más que forzar aún más los ya sobreestresados ramales.
La Planta 1 tiene una capacidad de tratamiento de 7,5 metros cúbicos por segundo (m3/s) y necesita ampliarse hasta los 10 m3/s mediante un proyecto de rehabilitación y mejoramiento de sus instalaciones.
– Rehabilitación entrampada –
Sin embargo, existen dos grandes obstáculos para que dicho proyecto se lleve a cabo.
Por una parte, la obra registra un grave déficit presupuestal pues requiere una inversión de S/ 123,4 millones. Sedapal cuenta con S/ 51,4 millones transferidos por el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, y tiene pendiente definir el financiamiento de los 72 millones de soles restantes.
Para Cairampoma, la atribución de responsabilidades es compleja en este caso porque si bien “Sedapal en principio debería atender estos temas”, la principal fuente de financiamiento de la empresa estatal proviene de las tarifas de consumo pagada mensualmente por los usuarios.
“En su informe, Sedapal pide a Sunass sincerar la tarifa. Sedapal lleva años diciendo que lo que cobra está por debajo del precio que debería cobrar y Sunass ha dicho en varias oportunidades que no es así. Un mayor cobro en la tarifa acarrea un problema social, pero Sedapal viene reclamando que sin un sinceramiento de tarifas no tiene dinero para invertir en nueva infraestructura o en su mantenimiento. Entonces lo que tenemos es un coctel que puede ser muy perjudicial ante un sismo o incluso ante inundaciones o sequías”, comenta el experto.

Sunass y Sedapal llevan años debatiendo la necesidad de sincerar las tarifas de consumo de agua potable en la ciudad.
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El segundo obstáculo para la rehabilitación de la Planta 1 en La Atarjea es que el proyecto está condicionado a la construcción de la Planta 3, la misma que se encuentra en fase de estudios técnicos en alianza con la cooperación alemana y en la que aún “se viene evaluando la fuente de financiamiento más adecuada para el proyecto”, según el informe.
En resumen, sin la Planta 3 operativa no se pueden detener las operaciones de la Planta 1 sin que esto comprometa el abastecimiento de agua para las zonas que cubre.
Sumado a ello, la empresa estatal mantiene una disputa legal desde el 2008 con la Inmobiliaria Nazhao por la posesión del predio donde se ubica la Planta de Tratamiento de Lodos de los Estanques Reguladores de La Atarjea, por lo que “requiere que la Gerencia de Asuntos Legales y Regulación implemente las acciones administrativas y legales correspondientes”.
“La Planta 3 proporcionaría redundancia y permitiría rehabilitar posteriormente la antigua Planta 1 sin comprometer significativamente la producción. Sin embargo, esta nueva planta todavía es un proyecto, por lo que la vulnerabilidad actual permanece mientras no se disponga de esa capacidad adicional. Esto es un punto crítico: una ciudad como Lima necesita redundancia en su sistema de abastecimiento para que la falla de una infraestructura importante no se convierta en una interrupción prolongada del servicio”, subraya el ingeniero Delgado.
Cairampoma resalta que todas las empresas estatales cuentan con instrumentos, vinculados a normas y políticas sobre gestión de riesgos y desastres. “Habría que revisar si Sedapal, por ejemplo, lo tiene actualizado respecto a qué podría suceder si hay un sismo porque me queda clarísimo que al Fenómeno de El Niño no lo tiene mapeado”, señala.
Sin embargo, el experto destaca que existen otros mecanismos que se podrían activar con miras a preservar el funcionamiento del servicio ante una emergencia.

