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La investigación por el secuestro del empresario Jenss Lara Tantaquilla y el asesinato de cuatro de sus acompañantes en Trujillo suma nuevos elementos que abren interrogantes sobre lo ocurrido aquella madrugada y sobre las primeras diligencias realizadas por la Policía. El testimonio de un joven que asegura haber trasladado en su vehículo a uno de los atacantes vestidos como policías, la muerte a balazos de un suboficial PNP pocas horas después del secuestro y las revelaciones del fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, sobre una falta de coordinación inicial entre la Policía y el Ministerio Público forman parte de los hechos que ahora rodean el caso.
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La cercanía temporal entre ambos hechos ha llevado a que se planteen interrogantes sobre una eventual conexión, aunque hasta el momento no existe información oficial que la confirme. Greco Quiroz, abogado penalista y expresidente de la Comisión de Energía y Minas del Gobierno Regional de La Libertad, ha sido uno de quienes han pedido esclarecer si la muerte del agente guarda alguna relación con el secuestro.
“¿Por qué a las pocas horas van y matan a un policía? ¿Se arrepintió el policía de lo que hicieron? ¿Han sido policías los que han secuestrado? ¿Por qué van y matan a ese policía?”, cuestionó Quiroz al plantear posibles escenarios que, por ahora, no han sido acreditados por la investigación.
Quiroz también llamó la atención sobre la forma en que actuó el grupo que interceptó la camioneta de Lara. A su juicio, el desplazamiento y la precisión mostrados durante el ataque no corresponderían a delincuentes comunes. “Tenían posicionamientos y movimientos militares. Una precisión única”, sostuvo.
Un testigo que trasladó a uno de los atacantes
A estas interrogantes se suma el testimonio de un joven que había acudido con su primo a la discoteca Nosso, en la avenida Víctor Larco Herrera, establecimiento al que también había asistido Jenss Lara acompañado de amigas y personal de seguridad.
Según su declaración policial, difundida posteriormente por el programa “Beto a Saber”, tras abandonar la discoteca dejaron a tres amigas y se dirigieron a un restaurante de la avenida Húsares de Junín. Al retirarse, aproximadamente a las 2:10 a.m., escucharon disparos que el testigo describió como detonaciones aparentemente efectuadas con un silenciador.
Cuando intentaron abandonar el lugar, un vehículo les bloqueó inicialmente el paso. Después consiguieron avanzar y, al pasar por la zona del ataque, observaron a un hombre con uniforme policial revisando un vehículo por el lado del conductor.
El joven relató que posteriormente, al ingresar por la calle San Ildefonso, otro hombre vestido como policía los detuvo y subió a su vehículo. Se sentó en la parte posterior y durante el recorrido permaneció prácticamente en silencio mientras revisaba su teléfono celular.
Los jóvenes inicialmente creyeron que trasladaban a un policía que perseguía a un delincuente. Sin embargo, según el testimonio, comenzaron a sospechar cuando el hombre evitó responder hacia dónde se dirigían y, al encontrarse con un patrullero, les pidió tomar otra dirección.
El testigo aseguró que entonces advirtió que el sujeto tenía acento venezolano. Finalmente, en el pasaje Santa Rosa, el hombre descendió, sacó un arma y los amenazó: “Ustedes no han visto nada, directito a su casa”.
Según su descripción, se trataba de un hombre delgado, de aproximadamente 1,73 metros de estatura, vestido con uniforme policial, pasamontañas, casco táctico, chaleco antibalas y botines.

Greco Quiroz
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Quiroz ha cuestionado algunos aspectos de esta declaración. Entre ellos, que los jóvenes hayan recorrido varios kilómetros con un hombre armado sin conocer su identidad ni destino. También llamó la atención sobre otro elemento: el automóvil en el que se desplazaban pertenecería a un efectivo policial.
El abogado ha planteado incluso, citando información que atribuye a fuentes policiales, que los jóvenes podrían haber cumplido la función de “campanas” durante el ataque. Esta versión, sin embargo, deberá ser corroborada por las autoridades y contrasta con la declaración que uno de ellos brindó ante la Policía.
Fiscalía cuestiona cómo comenzó la investigación
Las dudas sobre algunos episodios ocurridos aquella madrugada coinciden con cuestionamientos sobre la propia conducción inicial de las pesquisas.
El fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, afirmó que durante las primeras diligencias la Policía realizó actuaciones sin la coordinación necesaria con el Ministerio Público. Según explicó, los agentes habrían interpretado que una reciente modificación legal les permitía conducir por sí solos la investigación preliminar.
“La investigación del delito la lleva a cabo el binomio indisoluble entre la Policía y la Fiscalía. Si lo hace solo la Fiscalía o la Policía, no está completo”, señaló.
Gálvez sostuvo que al inicio existieron incluso estrategias distintas entre los efectivos desplazados desde Lima, los policías de Trujillo y el Ministerio Público.
“Al comienzo la coordinación era crítica. La Policía estaba actuando por su cuenta y tenía su propia estrategia, pese a que esta debía coordinarse con la Fiscalía. Incluso había diferencias entre los policías que llegaron de Lima, los de Trujillo y el Ministerio Público. La Policía se resistía a coordinar con la Fiscalía. Eso ha pasado ahora en el caso de Trujillo”, afirmó.

El fiscal de la Nación, Tomás Gálvez. (Foto: Congreso).
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Según el fiscal de la Nación, la intervención de la fiscal provincial Magdalena Cisterna Burga permitió posteriormente superar estas diferencias y articular las diligencias.
El abogado Humberto Abanto también consideró que existió una “cierta precipitación” en la presentación pública de los detenidos y recordó que la presunción de inocencia impide presentar como culpable a una persona mientras no exista una sentencia definitiva.
Para Abanto, las diferencias entre ambas instituciones evidencian una “tensión institucional innecesaria” derivada de la disputa sobre las competencias de la Policía y el Ministerio Público en las investigaciones preliminares.
La muerte del suboficial Vela, el recorrido descrito por el joven que asegura haber trasladado a uno de los atacantes y las discrepancias que existieron durante las primeras horas de investigación constituyen ahora líneas que deberán ser esclarecidas para determinar qué ocurrió alrededor del secuestro y el cuádruple crimen y si algunos de estos episodios tienen relación entre sí.

