En nuestro país te pueden robar, extorsionar, agredir o asesinar. El peligro en las calles ha hecho que la inseguridad ciudadana se vuelva una de las principales preocupaciones entre los peruanos; y en el mundo digital la situación no está tan diferente. Tanto es así que el fraude digital ha logrado mezclarse con la cotidianidad y tener efectos como ansiedad y estrés en los usuarios.
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Esto también tiene consecuencias económicas. El 80,8% asegura haber tenido alguna pérdida de dinero, en montos que van de los US$50 a US$250, principalmente. Pero, si bien se dice que lo material se recupera, ¿qué sucede con la salud? La pérdida de dinero es la principal consecuencia (87%), pero también afecta la salud y el 66% reconoce efectos de estrés y ansiedad.
Una difícil situación que parece ir de mal a peor ya que el 88% considera que los intentos de fraude aumentaron frente al año anterior. Solo el 1% indicó que percibe una disminución, mientras que el 11% considera que se mantiene igual.
Todo esto termina por afectar la confianza, en medio de un mundo más digitalizado.
El canal presencial, indica el informe, concentra mayor nivel de confianza para realizar trámites financieros (50%) frente a la app móvil, que ocupa la segunda opción (29%). “Las personas parecen valorar aquellos canales donde reconocen con mayor claridad al actor y las señales de seguridad”, señala el documento.

La confianza en el canal presencial aumenta con la edad y alcanza su nivel más alto entre los mayores de 65 años. (Imagen: experian perú)
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¿Cómo afecta la baja confianza en los canales digitales, como billeteras digitales, aplicaciones bancarias, o el comercio en línea? ¿Llegará un momento en el que se dejen de usar?
Alfredo Monasi, especialista en Data Analytics de Experian Perú, indicó a El Comercio que “los canales digitales han llegado para quedarse”.
“Obviamente los canales digitales, e instituciones que estén detrás de ellos, que den el respaldo para garantizar que se están usando esos datos con confianza, que se están poniendo mecanismos que ayuden a prevenir, son los que finalmente van a terminar coexistiendo en interacción con los usuarios”, dijo.
Así actúan los estafadores
Vale decir que el estudio tomó una muestra de mil personas en Perú. También analizó la situación de la región, y se trabajó en México, Panamá, Colombia y Chile.
¿Por qué se ha vuelto atractivo nuestro país? Si bien no es parte del estudio, indica Monasi que la región se está digitalizando mucho, “sumado a que las nuevas generaciones son nativos digitales, y el desarrollo de fraudes tiene que buscar un público masivo”.
“El fraude se gana por volumen, por así decirlo. Entonces, tienes que tener un mercado grande, potencial, que lo da la región y que lo da también el crecimiento de la población que es nativamente digital”, indicó. Y sus ataques los esparcen por medio de canales digitales.
Además…
Peruanos reconocen vulnerabilidad
El problema de los fraudes digitales es más humano de lo que se cree. No verificar la información antes de actuar (57%) aparece como el principal factor de vulnerabilidad, seguido por la falta de educación sobre plataformas digitales (52%). También se cuenta al exceso de confianza (47%), desconocimiento de riesgos (43%) y falta de educación financiera (43%).

¿Cómo lo hacen? Eso sí lo evalúa el informe. Principalmente, el fraude lo materializan por medio de mensajes o chats (23%), mientras que el comercio electrónico en aplicaciones o páginas web alcanzan el 20%. Es decir, está en acciones cotidianas.
Ahora, los delincuentes también utilizan estrategias para concretar su fraude. Así, pues, usan enlaces que parecen auténticos, páginas, aplicaciones o llamadas falsas. Por otro lado, la interacción con la inteligencia artificial representa solo el 4% de casos reportados. Además, la suplantación de identidad se posiciona como el principal escenario de vulnerabilidad frente a un fraude.
Todo esto se agrava por falta de información y preparación.
“Hemos detectado que, finalmente, había una brecha entre la adopción tecnológica y la preparación que tenían que tener los usuarios para poder usar estos canales digitales de una forma mucho más segura”, puntualizó.
Por ejemplo, el 51% de los peruanos no sabe cómo reportar un fraude. Y respecto al momento previo del fraude, 59% señala que no ha recibido capacitación o información sobre cómo evitarlo.
La IA, un antes y un después
La era de la inteligencia artificial plantea nuevos retos.
Al día de hoy, señala Monasi, los ataques o fraudes siguen URLs falsas, correos electrónicos para hacer phishing o ingeniería social. Con la IA esto se puede profundizar.
“¿Cómo está evolucionando? En hacer adulteración de voz, es decir, capturan tu voz y me hago pasar por ti. Necesitan más que un par de minutos de audio para poder realmente recrear la voz de alguien», indicó el especialista. De esa manera pueden hacer depósitos o abrir créditos vía telefónica.
Otro diferencial está en la biometría facial, con lo que pueden reemplazar rostros.
Todo esto cambia la realidad anterior en la que se necesitaban datos personales, a lo que se sumó la biometría. Señala Monasi que con la IA “pueden adulterar tu biometría, pueden adulterar tu voz para tratar de hacerte un contrato”.
¿Cómo actuar en esos casos?
Monasi plantea una acción en dos líneas. La primera es preventiva, y requiere el conocimiento de los usuarios, como evitar llamadas desconocidas, sospechosas, enlaces, etc.
“Cuando los usuarios están bien preparados, no va a pasar a la segunda línea, ¿no? Pero si pasa a la segunda línea, es donde las entidades deben poner controles, tienen que invertir en tecnología», indicó el especialista de Experian Perú, por ejemplo, para evitar caer en deepfakes generados con IA generativa. De esa manera, si bien la IA puede ser usada para potenciar los fraudes, también puede servir para contrarrestarlos.


