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Cuando doña Carolina Rodríguez decidió donar uno de sus riñones a su hijo Caetano, de 14 años de edad, se ponía fin a más de cuatro largos años de agotadoras jornadas de diálisis. Sin embargo, días después del trasplante, el adolescente enfrentó una de las complicaciones más temidas: la reaparición de otra afección renal. El órgano trasplantado estaba en peligro, pero gracias a la rápida respuesta de los especialistas del Hospital Edgardo Rebagliati de EsSalud se logró revertir la situación normalizando la función del riñón donado.
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“Era un trasplante de muy alto riesgo. Sabíamos que la enfermedad podía reaparecer y por eso no podíamos esperar a que el problema avanzara. Teníamos preparado un protocolo y lo activamos inmediatamente”, explicó el doctor Juan José García, coordinador de la Unidad de Nefrología Pediátrica y Trasplante Renal Pediátrico del Hospital Rebagliati.
Caetano respondió al tratamiento: la pérdida de proteínas comenzó a disminuir progresivamente y ahora, casi dos meses después de la intervención, el órgano donado por su madre mantiene una función renal normal.

El pequeño Caetano llevaba más de cuatro años en diálisis hasta que recibió un trasplante. Sin embargo, luego de una grave recaída, debido a una enfermedad preexistente, los médicos del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins lograron preservarle el órgano renal.
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La historia de Caetano comenzó en Piura, cuando una aparente gripe terminó revelando una enfermedad renal que le provocaba hinchazón y una severa pérdida de proteínas. A lo largo de los años, su estado de salud se complicó con una trombosis en la vena yugular, hospitalizaciones prolongadas, acumulación de líquido y un derrame pleural, hasta que requirió diálisis peritoneal. “Estuvo cuatro años con su catéter. Ya llevaba cerca de dos años esperando un donante y no aparecía”, recordó su madre, la señora Carolina.
Este amor de madre hizo realidad el trasplante para su hijo en el Hospital Rebagliati. Para el equipo médico, preservar el riñón significó proteger la oportunidad de un niño de dejar atrás años de diálisis.
“Cada año que un riñón trasplantado funciona puede cambiar completamente la vida de un niño. Por eso, aun frente a casos de alto riesgo, creemos que vale la pena darles esa oportunidad”, destacó el doctor García. Actualmente, Caetano continúa con controles y tratamiento ambulatorio, mientras los especialistas esperan que la pérdida de proteínas continúe disminuyendo durante los próximos meses.
“A pesar de todo lo que había en contra, él va bien. Tenemos la esperanza de que este riñón pueda durar muchos años y que mi hijo tenga una mejor calidad de vida”, expresó emocionada doña Carolina, tras vivir años de incertidumbre de esperar un órgano.

