La banda surcoreana BTS desembarcó este martes en Los Ángeles con la marea sonora de ‘Arirang’, en la última parada de su recorrido por Estados Unidos y en una ciudad que se ha convertido en una especie de segunda casa para el grupo.
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La relación entre BTS y Los Ángeles va mucho más allá de sus grandes conciertos. La ciudad ha desempeñado un papel importante en la evolución artística y profesional de sus integrantes.
Además de albergar a una de las mayores comunidades coreanas fuera de Corea del Sur, la metrópolis estadounidense se convirtió en un espacio de aprendizaje y experimentación para el grupo durante sus primeros años.
El propio ‘Arirang’ comenzó a tomar forma durante una estancia de dos meses en Los Ángeles, donde los integrantes se sumergieron en el proceso creativo del álbum que marcó su regreso a los escenarios después de la pausa relacionada con el servicio militar.
Uno de los integrantes que mantiene una relación especialmente estrecha con la ciudad es Jung Kook, quien viajó a Los Ángeles en el verano de 2012, cuando tenía apenas 14 años, para entrenar en academias de baile.
Dos años después, ya como grupo y todavía con un presupuesto limitado, BTS volvió a la ciudad para grabar ‘Bangtan Boys American Hustle Life’, programa televisivo en el que recibió la mentoría de reconocidas figuras del hip-hop como Coolio y Warren G.
Uno de los momentos más representativos de aquella etapa ocurrió en el Troubadour, una emblemática sala de Los Ángeles con capacidad para unas 500 personas.
Allí, hace 12 años, BTS ofreció un concierto gratuito como parte del programa televisivo. El escenario que alguna vez recibió a artistas como Elton John y Tom Waits durante sus primeros años de carrera terminó convirtiéndose en uno de los puntos que permiten dimensionar la evolución de la agrupación.

