El norte del Perú tiene la oportunidad de abastecerse de gas natural y lograr una verdadera masificación sin la obligatoriedad de recurrir a Camisea. Esto, a través de la construcción de gasoductos que aprovechen el potencial de los lotes de hidrocarburos piuranos.
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Se trata, explica Fernández, de dos infraestructuras que hoy en día no pueden ser abastecidas con gas pues el transporte en camiones cisternas no permite el abastecimiento de grandes volúmenes.
De allí la solución de un gasoducto capaz de proveer los 80 millones de pies cúbicos diarios (mmpcd) de gas que necesitarían continuamente.
“Si tenemos 80 mmpcd de demanda en Éten ya existiría un ancla para incentivar la producción de los lotes piuranos. Y a ello se agregaría la demanda de GNV en Chiclayo y las azucareras que tienen un alto consumo de energía”, precisa el especialista.
Piura produce y consume alrededor de 60 mmpcd de gas natural. La apertura de nuevos mercados en Lambayeque incentivaría la búsqueda y producción de mayores volúmenes, lo cual no representaría un problema pues la región tiene un potencial de 5,5 trillones de pies cúbicos (TFC) de gas, es decir, 91.666 veces su producción diaria hoy.
“Conceptualmente, el proyecto es posible porque existe el gas y existen las centrales térmicas que servirían de ancla. Por lo tanto, se puede construir la infraestructura”, manifiesta Fernández.
Dicho ducto recorrería Paita, Sechura y Bayóvar hasta llegar a Éten, siguiendo un recorrido paralelo al que Gasnorp opera en Piura.

La reserva fría de Eten podría ser el ancla para un gasoducto entre Piura y Chiclayo.
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Así, se conectaría la ciudad de Chiclayo, en primer lugar, y luego las de Trujillo, Paramonga y Chimbote, andando el tiempo.
Lo único que faltaría para concretar el proyecto es plasmar las condiciones para que sea comercial y regulatoriamente posible, anota Fernández.
Y es que la regulación no contempla una tarifa especial para el sector de generación eléctrica en el norte del país, a diferencia de lo que ocurre en las concesiones de Lima (Cálidda) e Ica (Contugas).
“Para que el proyecto tenga éxito hace falta armar una nueva regulación que permita que esas centrales entren en base y para ello se necesita políticas adecuadas que partan desde el Minem”, anota Fernández.

