Resulta imposible no emocionarse frente a la hazaña que personifica Ignacio Buse con una raqueta en la mano este 2026. Primero fue su estreno en lo más alto del podio a nivel ATP, en Hamburgo. Ahora, en Winston-Salem, donde tras vencer con solvencia a Arthur Fery en la gran final se convirtió en el ganador más joven en la historia del torneo.
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—Vale un Perú—
Lo de ayer fue otra vez un partido colosal para un 2-0: 6-3 y 6-2 sobre Fery. El triunfo convirtió a Buse en el tenista más joven en ganar el torneo y, además, le entregó su segundo título ATP Tour, con lo que iguala una marca que hasta ahora solo ostentaba el célebre Jaime Yzaga. Hoy la comparten.
Mejor aún: Buse se convirtió en el primer peruano en conquistar un título sobre cancha dura desde Yzaga en Sydney 1993. Tuvieron que pasar 33 años para volver a ver la bandera peruana en lo más alto de un torneo ATP sobre cemento.
Con la obtención de este ATP 250, además, Nacho aseguró el puesto 31 del ránking mundial ATP, posición que ya había alcanzado en mayo pasado y que representa su mejor ubicación histórica en el circuito profesional.
“Gracias al público peruano, son muy especiales para mí”, remató Buse antes de recibir su segundo trofeo, el primero sobre cancha dura. Ya había hecho historia al convertirse en el primer peruano en disputar una final sobre cemento desde 2004, cuando Luis Horna alcanzó el partido por el título de Long Island.
El festejo, sin embargo, tendrá poco espacio dentro de su ajustada agenda. Hoy Nacho debería emprender viaje hacia Nueva York para realizar el lunes su primer y único entrenamiento. El martes debutará en el último Grand Slam del año ante el estadounidense Marcos Giron.
Winston-Salem ya es historia. El siguiente desafío es Nueva York. El US Open lo espera. Y con él, todos los peruanos.
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